El cura extorsionado dice que pagó porque la presión era “infinita”
- El párroco de Tajonar, que entregó 39.000 euros bajo la amenaza de difundir una foto, no los reconoció
- La fiscal pide 6 años de prisión para 3 acusados, que ayer en el juicio negaron los hechos


Actualizado el 27/01/2018 a las 08:39
De los cinco acusados de extorsionar al párroco de Tajonar hasta conseguir que les entregara 39.050 euros a principios de 2016, dos se encuentran fugados y los tres que fueron juzgados ayer negaron cualquier implicación en los hechos. La fiscal les reclama 6 años de prisión por amenazas y pertenencia a grupo criminal (dos tienen condenas por hechos similares), y ellos piden la absolución porque no hay ninguna prueba directa que los incrimine en esta extorsión concreta. De hecho, el sacerdote no los reconoció en el juicio.
Las amenazas partieron de una fotografía que podía comprometer al sacerdote. Se la tomaron el 19 de enero de 2016. Ayer, oculto tras una puerta como testigo protegido, el párroco relató cómo se obtuvo. El menor, de 17 años y hermano de dos de los juzgados ayer, le llamó por teléfono y le pidió ayuda porque no tenía dinero y su mujer estaba embarazada. “Estoy en la puerta, me dijo. Bajé y fue algo totalmente inesperado, un minuto en el que sentí pánico. Me empezó a gritar diciendo que me arrodillara, yo veía que tenía una pistola o algo en la mano, y me arrodillé... En ese momento de pánico miré hacia arriba, porque pensaba que tenía una pistola, e hizo la foto. Estaba todo muy hábilmente pensado”. El menor se había sacado el pene antes de tomar la imagen. “En ningún momento fue una relación sexual, ni mucho menos”, dijo.
El párroco afirmó que nunca había visto a ese joven -en Guardia Civil dijo que podía conocerlo del centro Ilundáin- y que ya en ese momento le enseñó la foto y le dijo que si no le daba dinero iría a la policía. Le pidió 50 euros y el párroco se los dio. Al día siguiente, tras numerosas llamadas del menor y amenazas de otras personas con mostrar la foto en el Arzobispado, le reclamaron 3.000 euros. También se los dio. “Pensaba que todo se acabaría cantidades pequeñas, pero me metieron el miedo hasta dentro y empezaron la escalada”. A los pocos días, le exigieron 30.000 para dejarle tranquilo. Accedió y les dio 22.000 euros. “Eran muchas llamadas, muchas amenazas, todos los que venían tenían la foto, días sin dormir, y peligraba hasta mi salud. En una ocasión me dijeron que ya lo habían denunciado en la policía y que retirarían la denuncia si yo pagaba. En ese momento me creía todo”, declaró.
A los días, de nuevo en la estación de autobuses de Pamplona, donde quedaban para las entregas, les dio 8.000 euros. Por último, alguien que decía ser el hermano del menor se presentó en su casa y le exigió otros 6.000, que también entregó. El 29 de enero, solo diez días después de haberse tomado la foto, el párroco contó lo sucedido en el Arzobispado. “Ya no podía más”. La fiscal le preguntó si su intimidad podía verse afectada si se difundía la foto: “Toda mi vida. Ellos sabían que con esa foto me hacían una presión infinita”.
El 8 de febrero, los tres acusados ayer se presentaron en la casa parroquial. Según dijeron ayer, se habían desplazado desde Elgorriaga y Ermua, donde viven, para buscar a su hermano pequeño, el que había tomado la foto, ya que su madre estaba muy preocupada porque hacía mucho tiempo que no lo veía. “Preguntamos a unos rumanos y nos dijeron que podía estar en la parroquia, por eso fuimos”, coincidieron. Pero el sacerdote había llamado a la Guardia Civil. La patrulla que se presentó encontró a dos sentados en un banco y ellos le dijeron que estaban buscando a su hermano. Los agentes les dijeron que pusieran una denuncia, algo que hicieron al día siguiente. Por la tarde, el sacerdote volvió a llamar porque vio un coche en las inmediaciones, y entonces ya contó a los agentes la extorsión que estaba sufriendo.
Ayer en el juicio, el sacerdote afirmó que nunca había visto a los tres acusados, que solo conocía al menor y otro procesado que está fugado, y que en alguna entrega había aparecido una chica joven y un hombre de entre 50 y 60 años que decía ser su padre. Pero ninguno de los acusados. Por este motivo, por la falta de pruebas, las defensas reclamaron la absolución: “La única prueba es que son familia”.
La fiscal no tiene dudas de que participaron en la extorsión. Recordó que uno de los acusados fue condenado por extorsionar a un sacerdote en Azpeitia con amenazas de difundir unas fotos sexuales (“acepté porque me lo dijo el abogado”, dijo el acusado), y que él su mujer, así como el menor y el otro fugado, también fueron condenados por extorsionar a un hombre mayor en Pamplona. “No hay prueba directa, pero hablamos de una organización en la que todos saben y participan”, concluyó.
Ambos fueron condenados por hechos similares con un anciano de Pamplona y la Guardia Civil les considera parte del clan que a principios de 2016 extorsionó a varios sacerdotes (solo denunció el de Tajonar), lo que llevó al Arzobispado a lanzar una alerta a todos los curas.
