Sucesos
Investigados un directivo y una bodega navarra por contratar a un grupo criminal que explotaba a trabajadores
La Guardia Civil de La Rioja ha detenido a 5 personas y liberado a 8 personas, todos de nacionalidad portuguesa, como autores de un sistema de explotación basado en el miedo, con jornadas de 14 a 16 horas diarias y algunas llevaban años sin cobrar


Actualizado el 15/06/2026 a las 12:17
Una bodega navarra y uno de sus directivos están siendo investigados por la Guardia Civil de La Rioja por un presunto delito contra los derechos de los trabajadores tras haber recurrido de forma continuada a los servicios de un grupo considerado un entramado criminal y desarticulado recientemente por el Instituto Armado. Hay cinco detenidos de un clan liderado por una mujer, denominada 'la jefa', a quienes se imputa delitos de pertenencia a organización criminal, trata de seres humanos con explotación laboral, delitos contra los derechos de los trabajadores y blanqueo de capitales.
En la operación, denominada 'Portus-Cale', se ha liberado a 8 víctimas, con edades comprendidas entre los 40 y los 74 años. Todas son de nacionalidad portuguesa.
Además, durante la investigación se constató que una de las personas explotada por esta organización decidió dejar de trabajar para ellos y marcharse. Fue dejada a su suerte en Calahorra y cuando caminaba por un arcén de la n-232, el pasado 8 de febrero, sufrió un atropello fortuito por parte de 3 vehículos y falleció.
La operación se inició cuando la Guardia Civil detectó indicios de que varias personas de nacionalidad portuguesa residentes en Rincón de Olivedo (La Rioja) podrían estar siendo explotadas laboralmente por otros compatriotas. Las primeras actuaciones se centraron en un núcleo familiar encabezado por una mujer conocida como 'la jefa', que actuaba junto a su marido, dos de sus hijos y la pareja de uno de uno de ellos.
Según la investigación de la Guardia Civil, los detenidos actuaban anulando la autonomía de las víctimas y se aprovechaban de su situación de necesidad para tratarlos como 'mercancías' de la que obtener beneficio. Los explotadores mantenían a los trabajadores en una situación de dependencia alojándolos en viviendas carentes de condiciones mínimas de habitabilidad: espacios precarios con falta de higiene y sin comodidades básicas. Además, eran alimentadas con carne en mal estado y se les facilitaba el acceso al alcohol por parte de los explotadores como mecanismo de control y aislamiento social.
Las víctimas eran sometidas a jornadas de entre 12 y 16 horas diarias, sin respetar domingos ni festivos. No existía el descanso, solo la "plena disponibilidad". Desde la poda de viñas hasta reformas integrales de inmuebles o servicios de portes, los trabajadores eran obligados a realizar cualquier tarea que el clan familiar ordenara.
Algunas víctimas acumulaban años de trabajo sin percibir salario alguno; otras cobraban cuatro euros por hora, de los que además se les descontaban gastos como tabaco y alcohol. Incluso llegaron a ser agredidas físicamente por el hecho de encontrarse enfermas y no poder acudir a su jornada laboral.
2,5 MILLONES DE EUROS EN TRABAJOS AGRÍCOLAS
El estudio patrimonial realizado en el marco de la investigación ha constatado que las dos principales responsables de la organización llegaron a ingresar en sus cuentas bancarias, en concepto de trabajos agrícolas, un total de 2,5 millones de euros desde el año 2022. Los agentes han relacionado a diversos viticultores, agricultores y particulares de La Rioja Baja y la Ribera de Navarra que contrataba los servicios del clan. En el caso de la bodega navarra investigada, la cantidad abonada al grupo por los diferentes servicios asciende a 569.000 euros.
En muchos casos, concluye la Guardia Civil, estos clientes eran plenamente conscientes de la precariedad en la que se encontraban los trabajadores. Con toda la información recabada, se practicaron siete entradas en inmuebles. Se incautaron 30.000 euros en efectivo, joyas valoradas en más de 150.000 euros, abundante documentación para su análisis, así como 8 vehículos, 5 de ellos de alta gama, y se bloquearon siete cuentas bancarias que los implicados mantenían activas. La operación ha sido desarrollada por el equipo de Policía Judicial de Calahorra (La Rioja), en colaboración con diferentes especialidades de la Guardia Civil.