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Violación San Fermín

La fiscal no tiene dudas de que hubo violación y destaca el relato "coherente" de la chica

Resalta que utilizaron la fuerza “necesaria” e hicieron valer su superioridad

Los cinco acusados, detrás, y sus abogados escuchan las conclusiones de la fiscal en la sesión de ayer
Los cinco acusados, detrás, y sus abogados escuchan las conclusiones de la fiscal en la sesión de ayer
Alfredo Goñi
Las conclusiones del juicio en ilustraciones 6 Fotos
Las conclusiones del juicio en ilustraciones
Las conclusiones del juicio por la violación de San Fermín en ilustraciones
Alfredo Goñi
Actualizada 28/11/2017 a las 00:28

Sentados detrás de sus abogados, los cinco acusados prácticamente ni pestañearon durante las dos horas que duró el informe de la fiscal. Escucharon cómo consideraba probado que violaron a la joven madrileña la noche del 7 de julio de 2016, que la introdujeron al portal “con brusquedad, con la violencia mínima necesaria”, y que la intimidaron haciéndose valer de su “superioridad física y numérica”.

La fiscalía subraya el relato “coherente” de la víctima y las “contradiccio-nes determi-nantes” de ellos

En esta situación, que la joven “no podía imaginar ni en la peor de sus pesadillas”, unida a la “ratonera” que era aquel rincón del portal de Paulino Caballero, la víctima “solo tuvo una opción razonable”: cerrar los ojos, someterse y que todo acabara cuanto antes. Negó que hubiera consentimiento, pero añadió que si los acusados entendieron que la negativa “no fue explícita”, no podían achacar el error a la víctima. “Se colocaron en una situación de ignorancia deliberada: mejor no preguntar por si dice que no. Pero las dudas las tiene que despejar quien lleva a cabo la acción; si no lo hace, asume sus consecuencias y responsabilidades”.

Punto por punto, la fiscal Elena Sarasate argumentó su tesis acusatoria con las pruebas practicadas en los nueve días de juicio. También se adelantó a las dudas que hoy, en la última sesión de juicio, plantearán las defensas.

DECLARACIÓN DE LA VÍCTIMA

“Con algunos matices, se ha mantenido en lo sustancial”
La fiscal resaltó el “relato absolutamente coherente” que la víctima ha prestado en todo el proceso. Ella dijo que coincidió con los cinco sevillanos en un banco de la Plaza del Castillo, que hablaron de la fiesta, de fútbol y de tatuajes..., “pero nunca sobre sexo”, como dicen ellos. A los diez minutos, decidió irse a dormir. Ellos la acompañaron hacia el coche, aparcado en el Soto de Lezkairu. No era un grupo “compacto”, dijo la fiscal para negar que todos fueran hablando de sexo, ya que ella iba adelantada con uno, otro retrasado, y a unos 30 segundos los tres restantes, tal y como se ve en las cámaras. Para la fiscal, es “irrelevante” las calles por las que pasaron: lo “importante” es que en todo momento fueron hacia Lezkairu”.

Cuando el que iba segundo vio a una vecina abrir la puerta del portal, se adelantó y entró, momento en el que otro procesado le dio un beso “al que ella respondió”. El portal se abrió y dos de ellos la tomaron del brazo “con brusquedad” y la introdujeron al interior. “Fue sorpresivo y ella pensaba que igual iban a fumar un porro, estaba confiada en que no iba a pasar nada malo”. Le pusieron la mano en la boca, le quitaron la riñonera y el sujetador, y le bajaron los leggins. “Entró en pánico, en situación de bloqueo, no tenía capacidad de pensar ni de reaccionar y al verse rodeada decidió no resistirse”. Para la fiscal, eran cinco contra una, y en esa superioridad “no se puede exigir resistencia a la víctima”. Tampoco podía huir, subrayó, porque la salida, de apenas un metro, siempre estaba bloqueada por al menos un acusado. “Ellos fueron al lugar más recóndito del portal haciéndose valer de la inocencia de la joven”.

La joven, a juicio del Ministerio Público, no ha caído en ninguna contradicción. “Podía haber exagerado en fases que no están recogidas por las cámaras. Podía haber dicho que la metieron al portal a la fuerza, que la amenazaron... Pero no lo hizo, una prueba fundamental de que su relato está ajustado a la verdad. Su declaración sustancial y básica se ha mantenido”, subrayó. Acerca del testimonio de la policía municipal que el jueves dijo que la joven sí sabía que la estaban grabando (contradice su versión), la fiscal dijo que “no afecta a la credibilidad de la víctima”. “Su testimonio -el de la policía- no fue creíble, fue inconcreto. A todo decía que no recordaba y cuando se le preguntó por lo de los vídeos, sorpresivamente dijo que sí. Las acusaciones ya no podíamos preguntar, pero las defensas tampoco preguntaron más, no les interesaba indagar en por qué no lo incluyó en su informe”. Para las defensas, el hecho de que la joven pudiera saber que le grababan les da un motivo de resentimiento sobre el que argumentar que fue una denuncia falsa. La fiscal se adelantó a este razonamiento. Añadió que las grabaciones nunca han sido expuestas por ellos como un motivo de la denuncia, que siempre han dicho que el móvil pudo ser que “se fueron de malas maneras”. Para la fiscal, si a la joven le importaba tanto las grabaciones, como destacarán las defensas, “no es coherente que no lo dijera a nadie de los que la atendieron”.

LOS VIDEOS

“Coinciden con lo que declaró la víctima”
La fiscal resalta que el relato de la víctima, sin ver los vídeos, es “absolutamente coincidente” con lo que se ve en las grabaciones. “Se ve a varios hombres con una mujer que no realiza ninguna conducta activa, con los ojos cerrados, ni una sonrisa, ni una mirada, ni una palabra... Ella está acuclillada entre 5 hombres y siempre en posición de inferioridad, donde la obligan a tener relaciones forzadas y simultáneas”. Lo que se aprecia en los vídeos, dijo la fiscal, “choca” con la declaración de los acusados, que sostienen que la joven era activa, “aunque en el juicio ya rebajaron el entusiasmo que narraron en instrucción porque ya habían visto los vídeos”.
Sobre los audios, resaltó que las conversaciones entre ellos son de “actitud colaborativa” (“al fondo”, “turno, ahora”, “déjame”, “vamos a organizarnos”) y que las frases que dirigen a la joven son imperativas (“cómeme eso”, “no chilles”, “chupa aquí”). “Le dicen lo que tiene que hacer. No hay una sola palabra de ella”. Sobre los gemidos que escuchó la policía, resaltó que pueden ser de placer, pero también “de dolor”. En cuanto a la declaración del perito de las defensas, afirmó que “se desacreditó solo” en su informe, en el que concluyó que “no había imágenes” evidentes de agresión sexual. “Dijo que la víctima tenía que haberse resistido con arañazos o mordiéndoles el pene. ¿Cinco contra una? Esa exigencia de que la mujer tiene que ser una heroína ante una agresión ya está superada, en la jurisprudencia y en la sociedad”.

PERITOS Y TESTIGOS 

“Todos coincidieron: estaba abatida, ida”
El forense explicó en el juicio las tres reacciones que puede experimentar una víctima de agresión sexual. Dos de estas actitudes son “pasividad” y “mostrarse amigable” con los agresores “para evitar males mayores”. Según la fiscal, “aquí encaja la conducta pasiva que adoptó ella. Su reacción no fue extraña, sino típica”. El forense también explicó que en esta situación de “confusión emocional” era normal no poder precisar detalles de la agresión sexual.
La pareja que se encontró a la joven, prosiguió la fiscal, la encontró “llorando de forma desconsolada con un llanto muy amargo”. Primero les dijo que le habían robado el móvil y después que había sufrido una agresión sexual, y a la pregunta de si quería que llamaran a la policía respondió que sí. Las agentes de la policía municipal que la atendieron primero la vieron “en un estado de shock, que era difícil sacarle las palabras, que lloraba sin parar y que su reacción no era por el alcohol. Le dieron credibilidad absoluta. No tuvieron ninguna duda”. Las asistentas sociales que estuvieron con ella los días 7 y 8 también la vieron “bloqueada, temblando y en una situación de absoluta vulnerabilidad”. Y los psicólogos forenses resaltaron que era una joven con una vida “totalmente normal” que ahora sufre un estrés postraumático.
Acerca del informe de los detectives, la fiscal incluyó como una de las pruebas de la doble victimización a la que se ha sometido a la joven. “Faltaría más que no pudiera rehacer su vida”.

DECLARACIÓN DE LOS ACUSADOS

“Hay contradicciones determinantes”
La fiscal subraya que la versión de los acusados “no es creíble y no tiene apoyaduras”. Detalla que no declararon hasta dos meses después, “cuando ya sabían muchas pruebas y declararon en función de lo que ya sabían”. Pese a ello, la fiscal dice que incurrieron en “contradicciones determinantes”. Por ejemplo, que la chica les dijo que podía estar “con dos y con cinco a la vez”. “¿Cómo va a decir 5 si en sus primeras declaraciones siempre habla de 4?”. Sobre el teléfono, la fiscal afirmó que si todo fue consentido lo normal hubiera sido “intercambiar los números, no robárselo”. “Pero se lo quitaron con ánimo de lucro y para dejarla en indefensión, para que no pudiera avisar a nadie en una ciudad que no conocía”. Al respecto añadió que los acusados abandonaron el portal “tranquilos” porque “creían que tenían impunidad, que con tanta gente la posibilidad de localizarlos era muy escasa”. Para la fiscal, “todos son conscientes y todos colaboran en la grabación de los vídeos y en el robo del móvil”.

Sobre el hecho de que enseñaran los vídeos como prueba de que todo era consentido, la fiscal subrayó que ninguno de los agentes que los identificó y detuvo recibió esta proposición, y el único agente al que se refieren “no ha sido citado como testigo”. “Si quieres colaborar y crees que te vas a salvar, lo enseñas enseguida”.

Los acusados afirmaron que suelen practicar relaciones en grupo, mientras que la joven explicó que nunca lo ha hecho, que sus relaciones son “estándar”. Para la fiscal, con estos perfiles “no es creíble” que a los siete minutos de conocer a unos desconocidos de los que no sabe ni el nombre decida buscar el primer lugar para mantener relaciones sexuales en grupo y sin preservativo. “Hacen lo que ellos hacen habitualmente, no lo que hace la víctima. Ella no consintió, y cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando ya era desgraciadamente tarde, dijo la fiscal, quien resaltó la “humillación y vejación” a la que sometieron a la joven según las fotos y vídeos.

AUSENCIA DE LESIONES

“Del 30 al 50% de casos no dejan lesiones”

La fiscal se adelantó a un argumento que hoy emplearán las defensas: la joven presentaba solo un eritema en la vagina, compatible con una agresión sexual pero también con relaciones consentidas, según el forense. “No es algo significativo, el forense ya explicó que entre en el 30 y el 50% de las relaciones no consentidas no se aprecia ningún tipo de lesión”. Que no tenga lesiones, añadió, “solo refleja que no hubo especial violencia”.


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