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TRIBUNALES

El Tribunal de Cuentas no ve irregularidad en las dietas que Barkos cobró como concejal

No considera probado que cobrara por reuniones que no se celebraron

El Tribunal de Cuentas no ve responsabilidad en Uxue Barkos en el cobro de las dietas
El Tribunal de Cuentas no ve responsabilidad en Uxue Barkos en el cobro de las dietas
Actualizado el 14/07/2017 a las 07:38
El Tribunal de Cuentas ha dado la razón a la actual presidenta del Gobierno foral, Uxue Barkos, al rechazar que cobrara dietas por reuniones que no se celebraron cuando era concejal en el Ayuntamiento de Pamplona, entre 2008 y 2012. La sentencia concluye que todas las acusaciones de Justitia et Veritas -que no tuvo días materiales para asistir a todas las reuniones de grupo que cobró, por estar en Madrid como diputada y por la enfermedad que sufrió- “han quedado desvirtuadas” por las pruebas aportadas por la defensa de la presidenta. Y añade que si bien Barkos no detalló las fechas concretas de sus reuniones de grupo, hizo lo mismo que el resto de concejales de entonces, ya que el Ayuntamiento no exigía en aquellos años justificación alguna para el pago de dietas. “Aun siendo muy cuestionable esta forma de justificar”, dice el fallo, “no puede obviarse que este proceder ha venido avalado por el proceder del Ayuntamiento y sus órganos”.

La magistrada María Antonia Lozano asegura que los calendarios presentados por los demandantes, que reclamaban a Barkos la devolución de 208.610,621 euros (los cobrados por ella y los concejales de su grupo), no se sostienen por diversos motivos. Para empezar, afirma que en contra de lo que dice Justitia et Veritas “no existe prohibición alguna” para que las reuniones se pudieran celebrar en fines de semana, festivos, puentes, navidades o en verano. Tampoco se exigía que las reuniones tuvieran lugar en los locales del Ayuntamiento. De hecho, recoge que la Fiscalía Superior de Navarra, que al igual que el Tribunal Supremo no apreció delito en este asunto, ya constató a través de la policía que algunas reuniones se celebraban en locales municipales y sedes de partido, y que los representantes de los grupos municipales constataron que esas reuniones se celebrababan, y que algunas tenían lugar en sábados, domingos, festivos y verano.
Acerca de la presencia de Barkos en Madrid por su condición de diputada, lo que a juicio de los demandantes le hacía imposible asistir a tantas reuniones de grupo en Pamplona, la sentencia replica que “no existe esa imposibilidad material”. Argumenta que la información remitida por el Congreso sobre los viajes de Barkos no incluye las horas de los viajes, solo las fechas, y que la presidenta ha aportado actas que “demuestran la posibilidad de asistir a reuniones el mismo día en Madrid y Pamplona”. Entre ellas, recoge la de los días 2 y 20 de octubre de 2008, y 1 de octubre y 1 de diciembre de 2009.

“No son desproporcionadas”

La magistrada también destaca que los calendarios de los demandantes presentan “diversos errores materiales”. Entre ellos, incluir sesiones del Congreso de los Diputados en días que no se celebraron, y errar en el número de dietas abonadas a Barkos por reuniones de grupo entre 2008 y 2012: la sentencia las fija en 497 por los 700 que calculaban los demandantes. “Estas reuniones ni parecen desproporcionadas ni menos aún difíciles de realizar a lo largo de los 365 días de cada año”, dice la magistrada. Al respecto, reseña que en años posteriores, cuando ya se había cambiado el sistema y se exigía justificación para el pago de dietas, Barkos acreditó “un número similar de asistencias”, sin que el hecho de que el resto de integrantes del grupo presentara un número de reuniones inferior signifique que no se celebraron, ya que a las citas “no tenían por qué acudir todos los integrantes”.

Otro de los argumentos de Justitia et Veritas se sostenía en la “imposibilidad” de que Barkos hubiera asistido a reuniones de grupo durante el tiempo en el que padeció y superó un cáncer, basándose en el propio libro que publicó la presidenta y en diversos artículos de prensa. La magistrada responde que “esta alegación no aporta ningún elemento que permita identificar reuniones concretas, en fechas determinadas, que pudieran no haberse celebrado o a las que no hubiera asistido la demandada, ni permite acreditar en consecuencia la imposibilidad material de que las dietas devengadas no correspondieran a asistencias reales”.

Sobre la forma de justificar las reuniones de grupo, sin fecha ni mes en el que se celebraron las reuniones, solo con la declaración del portavoz sobre el número de citas, la sentencia subraya que esa era la única exigencia que regía en el sistema de entonces. Al respecto recoge una declaración de alcaldía de julio de 2015 en el que se dice que los concejales “justificaron lo que el propio Ayuntamiento les pidió que justificaran y del modo en que el Ayuntamiento consideró que debiera hacerse”. Por todo ello, se desestima cualquier responsabilidad contable en Uxue Barkos.
EL SISTEMA
 
1 ¿Qué era el sistema de dietas? Se pagaba por asistencia a cada 'órgano colegiado' (pleno, junta portavoces o comisión) y por las reuniones internas de los grupos políticos representados (para preparar plenos o su trabajo municipal). Se pagaba 120 euros por cada una, con un máximo de 156 al año -13 al mes-. No se podía cobrar más de una al día.
2 ¿Cómo se pagaban? El Ayuntamiento siempre pagaba el máximo: un ingreso mensual de 1.561 euros que se realizaba por adelantado, a pesar de que la justificación de las asistencias era 'a posteriori' semestral.
3 ¿Cómo se justificaban? El secretario daba fe de las que correspondían a plenos, comisiones o junta de portavoces. Sin embargo, en las internas de grupos no había ningún control: ni detalle ni de lugar, día, hora o asistentes. Los propios concejales tenían que rellenar a boli un papel con el número de reuniones celebradas. Siempre llegaban o superaban el máximo permitido. Lo firmaban los portavoces de los grupos y lo entregaban semestralmente en Recursos Humanos, cuando ya habían cobrado por adelantado cada mes los 1.561 euros de máximo.
4 ¿Y en San Fermín, verano, Navidad o Semana Santa? Al entregarse el balance semestralmente (en junio y diciembre), sin especificar mes a mes, no constan los detalles ni su distribución. Pero a pesar de todos los días inhábiles, siempre se superaba el límite.
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