Familia y alimentación
Abusar de alimentos con aceite de palma es un riesgo cardiovascular
Esta sustancia, muy barata, está presente en bollería industrial, chocolates, cereales y alimentos procesados


Actualizado el 17/04/2017 a las 06:00
Las redes sociales echan humo desde hace unas semanas con informaciones, vídeos o debates sobre el aceite de palma. Y seguro que quien más quien menos ha oído hablar de él y de sus riesgos para la salud, del hombre y del planeta. ¿Pero en qué consiste exactamente esta sustancia y por qué es tan perjudicial?
52 MILLONES DE TONELADAS de aceite de palma se consume anualmente en países de todo el mundo
Ni en colegios ni en centros de salud. El Congreso de los Diputados instó hace dos semanas al Gobierno a retirar los productos que contengan aceite de palma (chocolatinas, bollería industrial...) de las máquinas expendedoras y cafeterías de colegios, centros de salud e instalaciones deportivas. La proposición no de ley fue presentada por ERC y aprobada.
Información en las etiquetas. Que todos los productos lleven una etiqueta clara y legible en la que se advierta claramente si llevan o no aceite de palma. Es otro de los puntos de la iniciativa no de ley de ERC, aprobada por el Congreso de los Diputados.
La industria lo ve difícil. Muchas industrias alimentarias creen complicado sustituir el aceite de palma por otro producto ya que aporta “consistencia, untuosidad y aporta un toque crujiente”.
Se trata, añaden, de un aceite “muy barato” que se utiliza en infinidad de productos; sobre todos alimentos procesados (galletas, cereales, chocolates, congelados...) pero también en cosméticos (champú, pasta de dientes...) y hasta en combustibles para vehículos. Posee un alto contenido en grasa saturada, continúan los científicos, y, por lo tanto, abusar de estos alimentos aumenta el riesgo de tener ‘colesterol malo’ (LDL) y, en consecuencia, enfermedades cardiovasculares.
El Congreso de los Diputados aprobó hace dos semanas una proposición no de ley por la que se insta al Gobierno a retirar estos productos de los colegios, centros de salud, instalaciones deportivas... y a informar debidamente en las etiquetas si esta presente o no. El daño ecológico se provoca al talar bosques tropicales para impulsar estas plantaciones.
El catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra, Miguel Ángel Martínez González, recuerda que el aceite de palma se utiliza de forma masiva para sustituir a las grasas ‘trans’, que se prohibieron. “Se ha vendido erróneamente la idea de que era un producto saludable pero no es así”, argumenta este profesor, visitante en la Universidad de Harvard (Estados Unidos) y uno de los impulsores del mayor proyecto científico español sobre los efectos de la dieta mediterránea.
Una opinión similar comparte el dietista Eduard Baladía, de la Academia Española de Nutrición y Dietética. “Parte del problema han sido las técnicas publicitarias para vender comida malsana”. Baladía recuerda que el aceite de palma se utiliza, según documentos de la FAO, desde 1832 “para uso en navieros”. “Pero desde el año 2000 ya es el aceite vegetal más producido y comercializado”. De hecho, actualmente se producen 52 millones de toneladas de esta sustancia cada año.
El catedrático de Tecnología de los alimentos de la UPNA, Juan Maté, explica que el “elevado grado de saturación” del aceite de palma (que se lo da el ácido palmítico) aporta “ventajas tecnológicas” para preparar algunos alimentos, como la respostería.
7 de cada 10 alimentos
Pero aunque, alertados por los expertos, queramos dejar de consumir este aceite no resultará tan sencillo. No basta con dejar de comprarlo, ya que uno de cada dos productos de las estanterías de los supermercados lo contiene. Y más de la mitad de los alimentos que comemos a diario (siete de cada diez) están procesados, en decir se presentan en diferente estado al que aparecen en la naturaleza. En estos productos, insisten los expertos, es donde se encuentran los ingredientes “críticos” para la salud; como la sal, azúcar, grasa y aceite de palma. Se trata de galletas, chocolates, cereales para desayuno, congelados, sopas instantáneas, hamburguesas, salchichas, patatas fritas, margarina, pizzas preelaboradas, caramelos...
Pero, de momento, parece difícil que la industria alimentaria elimine el aceite de palma de sus productos; por su bajo precio (650 la tonelada), frente a los 900 del aceite de girasol y a los 3.500 del de oliva; y porque, aseguran, resulta difícil sustituirlo, ya que aporta “untuosidad, cremosidad y un toque más crujiente”. Una opinión que no comparte el profesor de la UPNA. “Puede ser sustituido por otro aceite vegetal, como el de girasol, menos desfavorable para la salud”.
