CORNADA
Padilla pierde la visión de un ojo y dice en la UCI que volverá a torear
- Estuvo seis horas en el quirófano y ayer por la tarde la bajaron la sedación y respira solo
Actualizado el 09/10/2011 a las 01:13
JUAN José Padilla volvió a la vida en Pamplona hace ahora 10 años, después de que un toro de Miura le corneara en el cuello en la tarde del 14 de julio de 2001, lo que le desgarró el esófago y le fracturó la tercera vértebra cervical. Pasó varios días en la UCI, pero este hecho no hizo sino estrechar su relación con Pamplona, donde había debutado en 1999 convirtiéndose en triunfador de la feria. "Illa, illa, illa, Padilla maravilla", ha sido más que un grito de guerra en la Feria del Toro durante las 16 tardes que el Ciclón de Jerez ha toreado en la ciudad. Ha estoqueado 30 toros en la Feria y ha cortado 10 orejas. Pamplona fue su trampolín y en su casa de Jerez el salón principal, donde lucen las cabezas de los dos miuras que desorejó en su debut en San Fermín, se llama Pamplona.
Padilla también fue el primer torero que se animó a tentar las reses de casta navarra que cría Miguel Reta en Tierra Estella, con el que ha compartido además carreras por las calles de Pamplona en los encierros. El último que corrió, el de la imagen superior, lo hizo acompañado de Adolfo Suárez, hijo, otro de sus buenos amigos.
"Nos conocimos a través de un amigo común en Jerez, antes de que debutara en San Fermín en 1999. Cuando le contrataron, le invitamos a venir un día antes a Pamplona y a la plaza. Lo de correr el encierro fue por una apuesta", relata Iñaki González Cestao, pamplonés, corredor del encierro y aficionado taurino que ha entablado una relación casi de hermano con Padilla. Desde el momento de la cogida ha mantenido contacto con la familia, apoderado y amigos del torero y hoy mismo estará en Zaragoza para arropar al diestro. "Padilla siempre ha dicho que le debe todo a Pamplona, aquí se dio a conocer y su conexión con el público es muy grande", relata González, que apunta que Padilla nunca ha renunciado a torear las corridas más duras, porque fue con estos hierros (Miura, Victorino, etc) con los que consiguió sus primeros triunfos y con los que siempre genera expectación. De hecho, en Pamplona ha sido un fijo en la tarde de los miura, aunque también ha toreado toros de Cebada Gago.
También mostró interés ayer por estado del diestro Ángel Hidalgo, cirujano jefe de la plaza de Pamplona, que ha atendido a Padilla en distintas cogidas. "Es un clásico de la enfermería, pero esta cogida es la más dura en cuanto a las secuelas. Lo que más preocupa es el tema del ojo, más adelante se podrá plantear la cirugía del nervio facial", señaló Hidalgo, ahondó en la gravedad de la cogida desde el punto de vista "funcional".
Un torero de Pamplona
Juan José Padilla, sedado en la UCI del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, mantuvo ayer por la tarde una breve conversación con familiares y su apoderado, que le han informado ya de la gravedad de sus heridas provocadas por la cogida del cuarto toro del viernes: perderá la visión del ojo izquierdo y la movilidad de ese lado de la cara. "Voy a volver a torear", le dijo ayer a su apoderado, a quién le instó a no perder ni un sólo contrato de los previstos para la temporada americana. Por la tarde le bajaron la sedación y le desintubaron.Tras seis horas de operación, a media mañana, la doctora Victoria Simón, del Miguel Servet, explicó que el nervio óptico estaba "muy elongado y un poco fuera de su sitio, por lo que la viabilidad de ese ojo es dudosa" y la previsión no es "nada positiva".
La doctora Esther Saura, jefa de cirugía maxilofacial del Miguel Servet, indicó que el asta entró por la parte de atrás de la mandíbula y "atravesó todas las estructuras óseas del lado izquierdo de la cara, hasta salir por la región supraorbital", lo que provocó muchas fracturas que ya "están reducidas y fijadas". También indicó que habrá una parálisis facial por arrancamiento del nervio facial.
También dejó sus impresiones la doctora Utande, jefa de medicina intensiva, quien afirmó que el torero está en la UCI, bajo sedación y ventilación mecánica, pero aunque "las complicaciones siempre pueden surgir" espera que "el pronóstico sea favorable", teniendo en cuenta que no hay otras lesiones añadidas.