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DIARIO DE LECTURAS J. L. MARTÍN NOGALES

No tan jóvenes...

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Eco.
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Muñoz Molina.
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Neuman.
Actualizada 05/12/2011 a las 01:02

H AY libros que Umberto Eco ha reunido cuatro conferencias sobre su faceta como escritor y las ha titulado Confesiones de un joven novelista (Lumen). Eco publicó su primera novela, El nombre de la rosa, en 1980. Tenía entonces casi cincuenta años. Lleva treinta escribiendo libros de ficción, después de haber publicado numerosas obras como semiólogo, y aún se considera un escritor joven.

Es éste un libro un poco coyuntural, en el que cuenta su experiencia como novelista: cómo ha creado algunos personajes, cómo se ha documentado alguna vez, comentarios que ha recibido de algún lector... Es un libro ligero, sin grandes pretensiones. Me quedo con una afirmación de la página 45: "Un texto sólo existe en virtud de la cadena de respuestas que suscita". Es lo que distingue las grandes novelas de las obras Kleenex: aquellas permanecen abiertas a múltiples interpretaciones y éstas son de usar y tirar.

Cuentos de Muñoz Molina

Muñoz Molina publicó la primera colección de cuentos en 1988. Ahora ha reunido todos los que lleva publicando en el libro Nada del otro mundo (Seix Barral), título con el que ya los había impreso hace veinte años. El tiempo se va con una rapidez desconcertante: "Diez años, quince años, se pasan en nada cuando uno ya no es tan joven", escribe al final del libro.

Pero estos cuentos resisten el paso del tiempo. Son muy variados: aquí hay cuentos de intriga, cuentos fantásticos, cuentos de humor. Alguno se acerca a una novela corta, como el que da título al libro y el último, que es el único inédito del conjunto. Se titula El miedo de los niños, y está escrito como una noche de insomnio. Es la evocación de un tiempo en el que aún circulaban coches por las calles y el miedo se colaba en la mente de los niños. Pero la realidad era más dolorosa de lo que ellos se imaginaban. Eso es lo que descubre el personaje del cuento cincuenta años después, cuando una cartera del colegio le trae el recuerdo de un tiempo que ya había olvidado.

El humor de Neuman

También tienen registros diferentes los cuentos que ha publicado Andrés Neuman con el título Hacerse el muerto(Páginas de Espuma). A pesar de la variedad, hay una característica que sobrevuela todo el libro: el fondo de humor con que están escritos. Un humor a veces macabro, como en El fusilado o en El suicida risueño; un humor amable y cotidiano, en "Sinopsis del hogar"; o delirante, ingenioso, original, en "Bésame, Platón". "A mi mujer le hablan de Platón y se pone toda aristotélica", comienza este cuento.

Hacerse el muerto es una colección de microrelatos, en los que predomina la tragicomedia. Yo me quedo con dos detalles de este libro: los "dodecálogos de un cuentista" que cierran el volumen; y los cinco textos breves dedicados a la madre, que tienen un tono elegíaco excepcional en el conjunto. Tratan de la enfermedad, de la pérdida, del recuerdo, de la muerte. Leo: "por mucho que un hijo recompense a sus padres, siempre habrá una deuda temblando de frío" (pág. 34).



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