Fallece Diego Puerta, el torero que más orejas cortó en Pamplona
- Fallecido con 70 años, fue conocido como Diego Valor y estuvo en activo desde 1958 a 1974
Publicado el 01/12/2011 a las 01:02
El matador de toros sevillano Diego Puerta Diánez falleció ayer, a las 3.30 horas de la madrugada, en su domicilio. Tenía setenta años y, según fuentes familiares, el fallecimiento se produjo por un fallo multifuncional.
Nacido el 28 de mayo de 1941 en el barrio sevillano de San Bernardo, debutó en público en la plaza onubense de Aracena en 1955. Su debut con caballos se produjo un año después en el coso madrileño de Vistalegre y se presentó en Sevilla en 1957. Tomó la alternativa en la Real Maestranza de Sevilla el 29 de septiembre de 1958 con el toro Zambombero, de la ganadería de Arellano y Gamero Cívico. Su padrino fue Luis Miguel Dominguín y Gregorio Sánchez actuó de testigo de la ceremonia.El 20 de mayo de 1960 confirmó el doctorado en Madrid, con toros de Bernabé Fernández, y con Manolo González de padrino y Chamaco de testigo.
Torero fundamental en los años 60 y principios de los 70 hasta que se retiró en 1974, en Sevilla, en la tradicional Corrida de la Hispanidad, del 12 de octubre, en un mano a mano con Paco Camino, y frente a toros de Urquijo.
Puerta, conocido también como "Diego Valor", sufrió más de 50 cornadas a lo largo de su trayectoria, cuatro de ellas muy graves. Desde su retirada, se entregó a su faceta como ganadero al frente de sus dos hierros, el que lleva su nombre, y el de Puerta Hermanos, ganado que pasta en su mítica finca sevillana de La Resnera, en Castilblanco de los Arroyos.
Torero mítico en Pamplona
Diego Puerta tiene el honor de ser el matador de toros que más orejas ha cortado en Pamplona a lo largo de la historia; concretamente 43, además de cuatro rabos. Por otra parte, en el toreo moderno -dejando aparte, por tanto, a Machaquito-, es quien más tardes acumula en la capital navarra, tras Ruiz Miguel y Antonio Ordóñez. El diestro sevillano de San Bernardo toreó un total de treinta tardes en las quince ferias en las que estuvo presente. Cifras que dan fe de su importancia y del espacio relevante que ocupa en la Feria del Toro.
Debutó el mismo año que se instauró la feria, cuando apenas era un chaval de 18 años. Sorprendió, gustó y triunfó, y de qué manera. A su primer toro en la capital navarra, Margarito, un cárdeno miureño lidiado en tercer lugar, le cortó una oreja y las dos al que cerró plaza, Regatero. La crítica de Diario de Navarra no tuvo ningún reparo a la hora de elogiarle: "(...) Nos brindó una actuación extraordinaria, en la que su toreo luminoso, puramente sevillano, caló en las masas como cuchillo en rollo de manteca. ¡Con qué garbo y temple empleó el capote! ¡Qué soltura y qué juego de muñeca toreando al natural con la pañosa! Y de valor no hablemos, que sus miuras le pasaban de altura e impresionaba ver al chiquillo llamarles con su voz de tal y animarles para un mejor lucimiento".
Comenzó así la historia en Pamplona de uno de sus toreros más brillantes, más honrados, que siempre buscó, y consiguió, el triunfo en nuestra plaza, pues de ninguna feria se fue de vacío. Ausente en la de 1960, fue contratado ininterrumpidamente desde 1961 hasta 1974, año de su retirada.
En 1962, el 10 de julio, cortó el primero de los cuatro rabos que consiguió en San Fermín. Lo logró del toro Espigado, de 490 kilos, segundo de los lidiados de Marqués de Domecq. Cinco años después, rubricó su feria cumbre, la más triunfal, pues saldó sus dos actuaciones con nada menos que seis orejas y dos rabos: el primero se lo cortó el 11 de julio a Pezuñita, un bravo toro de Conde de la Corte, premiado con la vuelta al ruedo; tres días después, cortó otro, al cuarto de la tarde, llamado Martillo, de Antonio Ordóñez, tras realizar una faena histórica, prodigio de temple y mando, con un estilo exquisito y con emoción, la mejor de todas las realizadas por él en la capital de Navarra.
Los triunfos se fueron sucediendo año tras año, hasta que en 1974 protagonizó su última actuación. El 9 de julio no tuvo suerte con un bronco encierro de Martínez Elizondo pero dos días después se pudo quitar la espina clavada. Ese día 11 hizo su último paseíllo en Pamplona. Se lidiaron cinco toros de Juan Pedro Domecq, con casta pero sólo dos con presencia de toros (los otros tres fueron impresentables), y un remiendo del navarro César Moreno, que tampoco mejoró de nota. Tuvo una discreta actuación, pero consiguió cortar una oreja del cuarto de la tarde, la última que paseó por el ruedo pamplonés.