Exposición
El impresionismo americano brilla en el Museo Thyssen
- La muestra confronta las obras de los maestros estadounidenses con las de los franceses


Actualizado el 04/11/2014 a las 06:00
A finales del siglo XIX los jóvenes artistas americanos recalaban en Francia en busca de formación y magisterio. Muchos perseguían una formación académica, pero se dieron de bruces con el fenómeno impresionista. Seducidos por Manet, Monet o Degas, se subieron al carro de un 'ismo' que revolucionó las bases del arte y cambió su historia. De vuelta a su país, su talento y su obra convencieron a grandes coleccionistas norteamericanos que ya se habían fijado en los maestros franceses y que celebraron su "adaptación" americana comprando y coleccionando sus cuadros.
'Impresionismo americano' es la primera muestra en España sobre este fenómeno que trae de vuelta al viejo continente el brillante talento de aquellos pintores estadounidenses. Reúne ochenta pinturas, la mayoría de las cuales no se habían visto nunca a este lado del Atlántico. Obras de artistas como Mary Cassat, John Singer Sargent o James Abbot McNeill Wishtler, cuya cotización sube hoy como la espuma, junto a la de creadores menos conocidos como Childe Hassam, Dennis Miller Bunker, Theodore Robinson o Edmond C. Trabell.
El Thyssen examina con la muestra la honda conexión entre el impresionismo francés y el estadounidense. En sus salas se confrontan -desde hoy hasta el 1 de febrero de 2015- las pinturas de Degas, Manet y Monet con las de los entusiastas creadores norteamericanos que descubrieron, adoptaron y desarrollaron este estilo al otro lado del Atlántico.
"El impresionismo siempre estará con nosotros, como el talento de Velázquez está en la espina dorsal de Prado", aseguró el conservador jefe artístico del Thyssen, Guillermo Solana, que trabaja en muestras de Renoir y Degas. Para Solana esta exposición pone en valor la colección de arte americano del Thyssen "que, alejada de sus pinturas hermanas de Estados Unidos, está un poco exiliada".
"El impresionismo es como la música en vivo y el academicismo como la música grabada. El primero apuesta por la frescura y segundo corrige y corrige en busca de la perfección" apuntó Solana para reivindicar la "la rapidez, espontaneidad y frescura impresionista que supieron importar los americanos".
DOS ÁMBITOS
Katherine Bourguignon, americana establecida en Francia y al frente de la fundación Terra con sede en Chicago y en Giverny, es la comisaria de la muestra, que se ha dividido en dos ámbitos: las obras realizadas en Europa por los creadores más cercanos a Degas o Monet, entre 1880 y 1890; y las que firmaron de regreso a su país, cuando con el respaldo del mercado y la crítica incorporaron las técnicas impresionistas entre 1890 y 1900.
Mary Cassat o John Singer Sargent son los nombres más destacados de la selección. Los dos vivieron y expusieron en Francia y triunfaron apadrinados por los maestros franceses "a quienes no copiaron pero en los que hallaron inspiración", según apuntó la comisaria.
Señaló Bourguignon a Mary Cassat como "acaso la única impresionista de verdad".Y es que esta dotada pintora y amiga de Monet tomó parte en cuatro de las ocho exposiciones impresionistas celebradas en París entre 1879 y 1886 en las que tuvieron excepcional acogida sus pinturas de mujeres y niños de la burguesía.
Óleos como 'Otoño', 'Niños jugando en la playa', 'Joven en el balcón', 'Verano' o 'Jenny con su hijo somnoliento', que se disputarían coleccionistas franceses y americanos.
Sargent, también vivió en Francia la eclosión del impresionismo y peregrinó hasta Giverny en 1885 para sumarse al 'evangelio' impresionista de Monet, a quien idolatró y emuló pintando al aire libre y de modo urgente. Testimonio de esta viva admiración es 'Claude Monet pintando junto al bosque', que se expone junto a piezas del francés como 'Pradera en Giverny' o 'Prado con almiares cerca de Giverny'.
Nueva York acogió en 1886 la primera gran exposición de impresionismo francés que descubrió un nuevo horizonte a los jóvenes pintores que cruzarían el charco para toparse con el nuevo estilo rupturista y luminoso. Aunque muchos buscaran una formación académica que quedaría "sepultada por el shock impresionista", según Bourguignon.
Childe Hassam fue uno de los peregrinos a Giverny que a su vuelta a Estados Unidos incorporó los nuevos temas, composiciones y colores a sus obras, realizando vistas urbanas y de jardines. Como él, los seguidores de James Abbot McNeill Whistler, "un rebelde"que mezcló el impresionismo con el simbolismo en cuadros como 'Nocturno : azul y plata', referencia para la nueva generación de "impresionistas whistlerianos" de los que se ocupa la muestra.
En la última década del XIX la popularidad del impresionismo de los artistas americanos crece de manera exponencial adaptándose a la los temas americanos como se ve en la obra de pintores como Dennis Miller Bunker, Theodore Robinson, Edmond C. Tarbell y Joh Leslie Beck.
Bourguignon trabaja con la fundación Terra, que administra el legado de William Terra, un magnate que adquirió 700 obras en diez años "para desentrañar la identidad pictórica de EE UU" y que hoy es "un museo sin paredes que se alía con otros grandes centros para mostrar su colección". En esta ocasión se alió con el Thyssen, con el museo de los Impresionistas de Giverny y la Galería Nacional de Escocia que ya exhibieron la muestra.