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Juanra Bonet: "‘¡Allá tú!’ es un lugar seguro en la tele, un poco contracultural"

“Miro las audiencias. Me alegro cuando son buenas y me afectan menos cuando no lo son”, reconoce uno de los últimos fichajes de Mediaset

Juanra Bonet, en una imagen promocional de '¡Allá tú!'
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Juanra Bonet, en una imagen promocional de '¡Allá tú!'Mediaset
Juanra Bonet, en una imagen promocional de '¡Allá tú!'

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Agencia Colpisa

Publicado el 27/07/2026 a las 07:52

Juanra Bonet (Barcelona, 1974) cerró a comienzos de año una larga etapa en Atresmedia y asumió la conducción de '¡Allá tú!' en Telecinco con el reto de hacerse un hueco en la franja más competitiva de la tele. Ocho meses después y tras un comienzo algo renqueante, puede decirse que lo ha logrado. En mayo se anotó de media un 10,1% de cuota de pantalla y, aunque en junio bajó al 8,8%, es uno de los programas que mejor le funcionan a la cadena de Mediaset.

¡Allá tú! regresaba en enero a televisión en una franja muy complicada, su última versión había naufragado y tenía el reto de competir contra un coloso como Pasapalabra. ¿Tenía confianza desde el principio en que podía funcionar? 

Sí, estaba convencido. Es verdad que el estreno no empezó tan bien como yo pensaba, pero también tenía la sensación de que el programa iba a encontrar su sitio. De hecho, ocurrió incluso más rápido de lo que esperaba: en pocas semanas estábamos ya en dos dígitos de audiencia. Creo que Pasapalabra y ¡Allá tú! son concursos complementarios. Son experiencias diferentes para el espectador. Pasapalabra tiene un componente de conocimiento y ¡Allá tú! juega en otro terreno: el azar, la emoción y la identificación. En Pasapalabra puedes pensar: “Ojalá yo fuera capaz de saber eso”. En ¡Allá tú! piensas: “Yo podría estar ahí con el maletín número ocho”. Son dos formas distintas de disfrutar de un concurso. 

Uno de los grandes valores del programa es que cualquiera puede entenderlo desde el primer minuto. ¿Es precisamente esa sencillez una de sus mayores virtudes? 

Sí, la mecánica es muy sencilla y esa es una de sus grandes virtudes. Es un juego donde cualquiera puede imaginarse participando. ¿Hándicaps por no tener preguntas y respuestas? No veo ninguno, es un juego de azar. El parchís es igual de perfecto que el póker. 

¿Qué es lo que más le ha sorprendido de ¡Allá tú! cuando ha visto lo que ocurre detrás de las cámaras? 

Lo que ve el espectador es real. Esa camaradería entre concursantes existe. Hay mucho cariño entre ellos y una sensación de que todos van juntos. Cuando coincido con ellos les suelo hablar de ¡Allá tú! como un lugar seguro dentro de la televisión actual, que está llena de tensiones. Hay gente divirtiéndose, concursantes que se ayudan, buen ambiente y una sensación de armonía. Queremos que sea un espacio donde una familia pueda sentarse y disfrutar sin tensión. Me parece una idea incluso un poco contracultural en estos momentos. 

¿Vive con cierta tensión el seguimiento de las audiencias? 

No te voy a engañar: las miro. Me alegro cuando son buenas y me afectan menos cuando no lo son, pero las sigo. La diferencia es que ahora entiendo mucho mejor el contexto que las rodea. La audiencia de un programa no depende únicamente de si es bueno o malo. Influyen muchas cosas: la actualidad, otros eventos, la competencia, los cortes publicitarios, el momento del canal... Cuando hemos sacado un 11% he estado muy contento y cuando hemos tenido un dato más bajo también he intentado entender por qué. 

Ha vivido muchas etapas diferentes en la televisión. ¿Qué le supuso 'Caiga quien caiga'? 

Fue una de las becas más importantes que he tenido. La segunda etapa de Caiga quien caiga fue espectacular. Aprendí muchísimo como presentador y como reportero. Además, coincidí con una generación de profesionales extraordinaria. Había muchísimo talento delante y detrás de las cámaras. Aquello fue una escuela enorme. Muchas personas que trabajaron allí seguimos cruzándonos años después y seguimos recordando aquella etapa con mucho cariño. 

También pasó en su día por formatos como '¡Boom!', 'Lo sabe, no lo sabe' o 'Tu cara me suena'. ¿Cómo mira ahora esa trayectoria? 

Como una sucesión de becas. Cada programa me ha enseñado algo distinto. En ¡Boom! aprendí el funcionamiento de un gran concurso de plató. Y Tu cara me suena fue casi un sueño porque cada semana podía disfrazarme, hacer un sketch, cantar y también pensar gags. Fue un trabajo muy divertido. 

El humor siempre ha estado presente en su carrera. ¿Por qué cree que es tan difícil hacer reír? 

Porque el humor es algo rarísimo. Parece sencillo, pero en verdad es una cosa muy compleja. Hay gente con un talento enorme para salir al escenario y hacer reír, como Ernesto Sevilla, Raúl Cimas, Javier Coronas o David Fernández. Yo admiro muchísimo esa capacidad porque a mí el humor me sale menos natural, lo tengo que trabajar más.

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