'Euphoria' vuelve con un guion dudoso
Con un futuro abierto, la serie de HBO estrena su tercera temporada cuatro años después con sus tres protagonistas -Zendaya (Rue), Jacob Elordi (Nate) y Sydney Sweeney (Cassie)- en un mundo más adulto y con el reto de superarse a sí misma


Publicado el 15/04/2026 a las 08:22
'Euphoria' vuelve. Y su creador, Sam Levinson, tendrá que demostrar que hacía falta. Tras la más que pertinente recapitulación de las temporadas anteriores (tres minutos algo caóticos, todo sea dicho), vuelve a llenar las pantallas con los rostros del momento: Zendaya, Sydney Sweeney, Jacob Elordi. Un solo episodio es poco para juzgar lo que dará de sí toda una temporada, pero esta primera muestra apunta tendencias: para empezar, dispersión. Trata de sentar las bases en demasiados frentes.
Aunque no nos separamos demasiado de Rue (Zendaya), que siempre ha sido la verdadera protagonista, los desvíos para introducirnos en las tres subtramas (la de Elordi/Sweeney, la de Maude Apatow y la de Alexa Demie) se quedan en estampas insulsas, demasiado breves o con un punto teatral (quizás pretendido) que no tienen ni de lejos el gancho que tenía cada nueva revelación en las primeras temporadas.
Lo que no se le puede negar es su intención visual total: con su ya célebre (por la publicidad hábilmente colocada) celuloide de Kodak de gran formato. En ciertos momentos es la televisión más cinematográfica que se ha hecho casi nunca, con mucho gran plano general, colores y definición impresionantes (lo opuesto al reconocible efecto Netflix para que todo funcione de maravilla en el móvil). Por ejemplo, el inicio, más que discutible en la trama o en su realismo (como todo en el mundo de Rue), en lo visual es un impresionante western transfronterizo dedicado al gran paisaje americano.
Aunque Rue será para muchos -me incluyo- el verdadero gran papel de Zendaya, y nos anclemos a ella por ser la protagonista, es muy difícil abstraerse de lo que le ha pasado a las otras dos superestrellas estos cuatro años fuera de la serie. Jacob Elordi (Nate) y Sydney Sweeney (Cassie) son ahora imanes para la inversión, valor seguro para la industria del cine, casi sin nadie que les haga sombra en su generación (los dos son, por cierto, de 1997). Por eso cuesta recordar quiénes eran en sus papeles y qué tipo de relación tenían.
Y aún con el paso del tiempo cuesta creer a un Elordi tan pastel y a una Sweeney tan inocentona: seguro es que volveremos a ver las viejas dinámicas torturantes en el resto de episodios, pero de momento sorprende que casi tengan que explicarse el uno al otro lo que es un influencer habiendo sido Euphoria lo que ha sido.
Maude Apatow, que consiguió encandilarnos tanto en la temporada previa (es la que tenía la mentalidad más adulta, adulta en el sentido de seria, pero también de buena observadora), aquí pasa desapercibida, y eso que su trama nos abre al mundo de Hollywood. Está claro que hay que abrir nuevos campos para no aburrir, y a Levinson le apetecerá meterle el dedo en el ojo a la industria, pero de momento no promete mucho (ni siquiera metiendo a Sharon Stone en un par de secuencias).
Lo mismo con Alexa Demie, igualmente magnética en las temporadas anteriores, aquí pasa casi todo su tiempo en escena mirando la pantalla del móvil. Está claro que ambas tendrán tramas que se irán potenciando y envileciendo como marca la tradición (seguramente coincidiendo, con ese galán de por medio), pero de momento no levantan el menor interés. Cada vez que salía un personaje nuevo en las otras temporadas se hacía memorable en un momento.
No hay rastro de los otros personajes más importantes, ni de la muy esperada Rosalía, que esperamos salga del paso con dignidad.
De momento Rue nos promete acción y drogas, pero la serie entera ha entrado en un halo peliculero distinto del que la hizo tan única. ¿Cambiará? ¿Será una jugada de Levinson? ¿Juega como Dios con ella a Guillermo Tell? Este primer episodio no es un desastre, y a Zendaya la salvamos de la quema. Pero puede que la edad, las tramas laborales (en lugar de las de instituto) y este cambio de códigos visuales no le vayan a sentar demasiado bien a la que fue una de las últimas grandes ficciones recientes de HBO.