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La periodista Paloma del Río, voz del deporte minoritario, Premio Nacional de Televisión
Ha sido una "mujer pionera" en la profesión y "ha contribuido, con rigor y honestidad, a un deporte más inclusivo", destaca el jurado


Publicado el 03/07/2024 a las 08:36
"Ha sido una mujer pionera en el ámbito del periodismo deportivo, altavoz de la diversidad y un referente para todas las personas que se dedican al periodismo deportivo en España". Son algunas de las razones por las que Paloma del Río (Madrid, 1960), la legendaria periodista de Televisión Española que en las últimas décadas ha enseñado a todo un país los secretos de la gimnasia, del patinaje, de la hípica o de los saltos de trampolín, fue galardonada este martes con el Premio Nacional de Televisión, que concede Cultura y está dotado con 30.000 euros.
Nueve Juegos Olímpicos de verano y siete de invierno, además de infinidad de mundiales y europeos, se acumulan en los 37 años y medio de trayectoria de esta profesional, jubilada desde el pasado verano, que ha recibido premios tales como el Ondas de televisión a la mejor presentadora, la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo, el Premio Talento de la Academia de Televisión y el Premio Iris de la Crítica.
Asegura el jurado que Del Río "ha contribuido, con rigor y honestidad, a un deporte más inclusivo" y señala también que como mujer "ha dado voz a la diversidad en un entorno masculinizado y ha sido capaz de acercar al gran público deportes minoritarios, combinando rigor periodístico, amplio conocimiento técnico, profesionalidad, pasión y calidez humana".
Su última retransmisión fue la final del Mundial de gimnasia rítmica en el pabellón de la Feria de Valencia, en agosto del pasado año, donde los más de 6.000 asistentes acabaron coreando su nombre, precisamente el de una de las periodistas que más ha hecho por los deportes, sobre todo por los minoritarios, en España. Un verso de 'El Perro del Hortelano', de Lope de Vega, elegido por ella, sirvió entonces como despedida. "Yo me voy, señora mía, yo me voy, el alma no".
Su andadura Igual que Mari Carmen Izquierdo, Olga Viza o María Escario, Del Río pertenece a una generación de mujeres "cañeras", como ella misma las define, que rompieron el techo de cristal del masculinizado periodismo deportivo. Superaron los prejuicios y también hicieron frente al acoso sexual. "Tuve un par de jefes que se sentaban a mirarte con lascivia. Uno de ellos llegó a ponerme las manos en el pecho. Me di la vuelta y le pregunté si le gustaría que se lo hicieran a su hija", explicaba la periodista en una de las múltiples entrevistas que concedió en aquellos días.
La primera retransmisión de Paloma del Río fue un partido de tenis de mesa en 1987. Como ella también jugaba, se sabía el reglamento, y de aquel estreno sacó una conclusión: debía ser muy rigurosa cuando se pusiera delante de un micrófono, y tan a rajatabla llevó este mandamiento que hizo los cursos de juez de gimnasia, tanto artística como rítmica, la mejor manera de conocer a fondo las disciplinas de las que hablaba. "Son deportes en los que no es fácil decir quién ha ganado y quién ha perdido. Por eso hay que explicar las nociones técnicas", cuenta. Quizá esa haya sido la clave de que millones de televidentes se hayan enganchado a la gimnasia o al patinaje sobre hielo. Millones de personas que durante muchos años solo escuchaban su inconfundible voz, pues en las retransmisiones no se enfocaba a los locutores.
La vida y el éxito profesional de Paloma del Río no se entenderían sin los Juegos Olímpicos. Los de Seúl en 1988 fueron su salto a la piscina, casi de forma literal. Le tocaron las retransmisiones de trampolín porque no había nadie para hacerlas, y las compaginó con las de gimnasia, el deporte al que su voz siempre permanecerá ligada. Pero fueron los siguientes Juegos, los de Barcelona, los que guarda en el corazón con singular cariño, y especialmente, la medalla de plata de Carolina Pascual en rítmica. Barcelona fue "el punto de inflexión del deporte español", analiza. También sus peores recuerdos llegaron en citas olímpicas: el atentado en Atlanta 1996 y las medidas de seguridad extremas en los Juegos de Invierno de Salt Lake City, "un calvario".
Precisa y pasional, el compromiso de la periodista va más allá del deporte. En 2015, "con toda naturalidad", anunció públicamente que era lesbiana, lo que la convirtió también en un referente para el colectivo. "A través de este galardón se reconoce asimismo la relevancia del periodismo deportivo dentro del ámbito televisivo", concluye el jurado.