Televisión
La dueña de un bar de 'Pesadilla en la cocina': "Se me puso de psicópata"
Pablo Cabezali, del canal de Youtube 'Cenando con Pablo', ha hablado con Sole Álvarez de cómo fue el paso de Alberto Chicote por su negocio


Publicado el 20/06/2022 a las 10:04
Pablo Cabezali, del canal de Youtube 'Cenando con Pablo', ha iniciado una ruta en la que ha visitado algunos de los restaurantes que han aparecido en el programa Pesadilla en la cocina, presentado por Alberto Chicote.
Una de las paradas de este creador de contenido, con más de 400.000 suscriptores en su canal, ha sido 'Café Zamora', ubicado en plena Plaza Mayor de la ciudad, que protagonizó uno de los capítulos, en palabras de Pablo, “más polémicos” de este formato televisivo.
“Fue el primero de la historia de Pesadilla en la Cocina en el que el propio Alberto Chicote se marchó del restaurante sin acabar el programa en plena reapertura”, cuenta el influencer.
El creador de contenido ha hablado con Sole Álvarez de cómo fue el paso de Alberto Chicote por su negocio. “De momento no hemos cerrado como nos vaticinó Chicote y compañía. Seguimos luchando y gracias a dios todo muy bien”, cuenta. La propietaria del local destaca que todo forma parte de "un guion y una provocación”. “
"Lo que no se puede hacer, por tener audiencia, es cargarse a una persona, que en este caso fui yo”, ha denunciado la zamorana. Ella fue una de las impulsoras de la primera asociación de afectados de Pesadilla en la cocina que quería interponer una demanda colectiva al programa.
La dueña del local cuenta que tras el paso del programa necesitó ayuda psicológica.“La gente no repara y hablar por hablar. No hablan con causa porque ellos no conocen el tema ni mucho menos”.
El vídeo acumula ya más de 300.000 visitas, y en él narra que todo el programa estaba guionizado. “Los comensales que vinieron, vienen elegidos por ellos, y esos comensales saben perfectamente lo que tienen que decir y hacer. Dio la casualidad de que en una de las mesas estaban mis cuñados, y me dijeron lo que había pasado, les obligaron a reclamar aunque no querían”, afirma.