Periodista de EITB
África Baeta: “Hay que contar las noticias con objetividad y sin morbos gratuitos”
La presentadora del ‘Teleberri’ aboga por que el espectador compare noticiarios y descubra cuáles caen en sensacionalismos


Actualizado el 30/04/2022 a las 09:40
África Baeta se ha reconciliado con su nombre. “Por primera vez lo amo, antes no me gustaba nada porque pensaba que nunca podría pasar desapercibida”, confiesa. Su reciente viaje a Congo con la ONG Alboan le ha permitido, según sus palabras, redescubrir el periodismo, la carrera que la condujo desde su Barcelona natal hasta la Universidad de Navarra. “Para mí es dar voz a las personas que necesitan ser escuchadas”, explica la conductora del informativo Teleberri del mediodía. “Los profesionales se han convertido en una propia voz y tenemos que quitarnos de en medio para ponernos al servicio de lo que es la información”.
¿Qué ha revelado África a África?
Me he dado cuenta de que aquí lo tenemos todo y sufrimos mucho, vivimos en la mente, en lo que pensamos, pero no experimentamos plenamente el presente. Allí he visto mujeres con dolor extremo que no convierten en sufrimiento porque bastante tienen con sobrevivir y que, a pesar de todo, consiguen empoderarse. Nosotros vamos a ayudar, palabra que odio porque te sitúa en una posición de superioridad, y ellas te enseñan desde su capacidad de sororidad y resiliencia.
¿Los periodistas se han convertido en los protagonistas de la noticia?
En la televisión hay periodistas que dan la noticia según su propia forma de ver la realidad y están manipulando, aunque no sea intencionadamente. Yo no tengo por qué dar mi opinión. Nosotros debemos intentar ser los más objetivos del mundo y que cada uno saque sus propias conclusiones. También me da pena que el concepto de empatía no esté integrado en el mundo del periodismo. Tenemos que escuchar de una manera activa sin buscar un titular ni pensar en tus propios juicios. De esta manera, tú desapareces y reconoces al otro.
¿Cómo se gestiona el vértigo del directo? ¿De qué manera sobreponerse al error irremediable y domesticar los nervios?
¡Son muchos años de oficio! El informativo del mediodía está sometido a cambios continuos, incluso llegan entradillas que no has podido trabajar, pasan mil cosas que no se ven. Cuando me equivocaba, yo me machacaba a mí misma hasta que un día dije que soy humana y que lo mejor que podía hacer era pedir disculpas con naturalidad. El día que pasamos de analógico a digital todo falló y actué como Matías Prats en la misma situación. Dije ¡Vamos a publicidad!
Pandemia, crisis económicas, guerra, subida de precios… ¿Comprende que el espectador apague o cambie de canal cuando lleguen las noticias?
Hemos sido muy rigurosos durante la pandemia intentando no generar alarmismo, porque tenemos responsabilidad como medio público. Explicamos sin poner adjetivos y aprendimos a buscar lo positivo incluso en un escenario tan negativo. A mí me llegó a pasar. Caí en una depresión. Estaba en directo y perdía la vista y me entraban ataques de ansiedad. Quizás fue el cúmulo de años de atentados, guerras e imágenes duras. Puedo entender que al espectador le duela y por eso hay que contar las noticias con objetividad y sin morbos gratuitos. No emitimos el vídeo del niño que recibió una paliza porque nos pusimos en el pellejo del chaval y su familia. ¿Para qué hacerles sufrir más?
¿Hay que aprender a consumir información?
Totalmente. Es muy bueno comparar y darnos cuenta de qué medios caen en el sensacionalismo. Nos informamos con un clic cuando hay que mirar diversas fuentes y contrastarlas.
¿Se puede olvidar lo contado cuando se apaga la cámara?
Cuando sufrí la ansiedad tan potente, que casi no podía ni salir de casa, descubrí que estaba viviendo desde el miedo. Me fui a un retiro de silencio, pasé tres días sin hablar ni mirar. No puedes desconectar de la realidad pero sí puedes decidir qué actitud tomas ante las cosas que suceden y los pensamiento que tienes. No puedo elegir la música que me toca bailar, pero sí puedo elegir cómo bailar.
Asociamos los informativos de cada cadena con una persona, ya sea Pedro Piqueras, Matías Prats, Ángeles Blanco o África Baeta ¿La credibilidad del medio recae sobre sus hombros?
Sí, tienes un peso y es muy importante quitarse del medio, dar voz a la información, ser cercana y comunicar para que se entienda bien.
TERAPEUTA Y COACH
¿Cuál es la baza de EITB en esta competencia extrema?
Informar de los temas que interesan a la sociedad vasca y apostar por la transversalidad con radio e internet para crear un equipo de medios con su propia agenda. Aquí existe un compromiso para contar lo que afecta a Euskadi y aquello que puede transformar la sociedad vasca y nosotros con ella.
Tras más de dos décadas presentando las noticias, ¿se siente oxidada, tal y como Mariló Montero le espetó a Anne Igartiburu?
Es un reto diario llegar al Teleberri y decirme que tengo que seguir tan motivada como el primer día y exigiéndome. Ahora bien, como persona he evolucionado y hago otras cosas que me ha regalado esta profesión. Soy terapeuta, coach y organizo talleres con mujeres. También hago entrevistas en profundidad sobre autoconocimiento en un canal de Youtube que ahora es Gente bonita, un podcast de EITB. No me siento oxidada, sino superagradecida a llevar el periodismo en las venas porque te compromete con la sociedad. Debo ser yo el cambio que quiero.
Los informativos de las televisiones autonómicas públicas siempre están en el ojo del huracán y se les achaca que son la voz de su amo. ¿Sienten esa espada de Damocles?
Somos muy conscientes, y a veces te acusan muy injustamente. Me encantaría que los que dicen eso vinieran a la redacción y se dieran cuenta de cómo trabajamos. Respetamos la pluralidad y la diversidad porque, si no lo hacemos, nos cargamos la credibilidad.
Ha hablado de su depresión y ha reconocido haber sufrido un episodio de acoso sexual. ¿Considera importante que las personas con notoriedad pública hablen de estos problemas?
Sí, pero sin ser protagonistas. Creo que es bueno reconocerse en el otro, y crear conciencia del problema. Mostrar nuestra vulnerabilidad es fundamental para que la sociedad se transforme. En realidad, todos somos lo mismo con distinta forma.