Arturo Valls: "Los límites del humor están en la calidad"

“Se vive de maravilla sin mirar todos los días las audiencias”, afirma quien prepara la serie ‘Dos años y un día’ y acaba de estrenar ‘Camera café’

El presentador, actor y productor Arturo Valls en la presentación de 'Camera café, la película' en el Festival de Cine de Málaga
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El presentador, actor y productor Arturo Valls en la presentación de 'Camera café, la película' en el Festival de Cine de Málaga
El presentador, actor y productor Arturo Valls en la presentación de 'Camera café, la película' en el Festival de Cine de Málaga

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Iker Cortés

Publicado el 09/04/2022 a las 09:39

No para. Arturo Valls (Valencia, 47 años) soñaba con una “jubilación anticipada” tras despedirse de 'Ahora caigo', el concurso que durante años presentó en Antena 3, pero desde entonces no ha dejado de sumergirse en proyectos de todo tipo. Acaba de estrenar 'Camera café', la película, la adaptación de la tira cómica televisiva a la gran pantalla, tiene en el tintero Dos años y un día, una serie acerca de los límites del humor y prepara el desembarco de la tercera temporada de 'Mask Singer'.

Desde que acabó Ahora caigo, ha pasado por infinidad de proyectos: Descarrilados, Sin novedad, Camera café, la película y prepara ya Dos años y un día’ ¿No puede estarse quieto?

¿Ves? Nada que ver con Jesús Quesada, el protagonista de Camera café (ríe). Bueno, la idea de dejar Ahora caigo era esa, centrarme más en la ficción, en la producción. Pero hay tantas oportunidades, tanta necesidad de generar contenido, que había proyectos que me apetecía afrontar. Yo buscaba una jubilación anticipada (ríe), pero cómo vas a decir que no a una serie con Carlos Areces para HBO, que es puro diálogo. Ahora, preparo un formato para Amazon, True Story, con Ana Morgade, donde vamos a ficcionar anécdotas que nos cuentan invitados famosos, ¿Cómo voy a decir que no?

¿Qué tal se vive sin la esclavitud de las audiencias?

Buf, de maravilla. Es verdad que con el tiempo no te estresan tanto porque aprendes a relativizarlo, pero desde que dejé Ahora caigo no he abierto un email para ver las audiencias. Me parece una dictadura que ahora estamos viendo incluso en la prensa escrita. Esa cosa del clickbait y de cuánta gente ha entrado a ver la noticia, de titulares que se eligen porque el lector prefiere uno u otro. Hay que relajarse un poco.

Le oí en la radio cuando presentó 'Los del túnel' que sentía que no le tomaban en serio cuando hacía ficción. ¿Sigue teniendo esa percepción?

Mi intención es saltarme los prejuicios de la gente. No sé quién pone esa norma de que sí has hecho concursos o has imitado a Shakira, no puedes producir a Jose Luis Cuerda o hacer un personaje como el de Los del túnel. Al principio me molestaba más, pero ahora ya me da un poco igual.

De hecho, hace años rara vez los actores de series daban el salto al cine y al revés.

Era todavía más duro. Y los propios actores, ¿eh? Yo tengo muchos compañeros que consideran que hacer entretenimiento va en detrimento de su carrera, como que ya no vas a ser un actor puro. ¿Cómo voy a ir yo a 'Me resbala' si acabo de hacer una película con Fernando Trueba? Ojo, lo respeto. Puede que no se vean capaces o que no se quieran mostrar a sí mismos, que lo entiendo.

¿Cómo surgió el regreso de Camera café? ¿Fue a raíz de la reunión que hicieron durante la pandemia para animar a la gente a permanecer en casa?

Eso fue un último empujón, pero para entonces ya se había iniciado todo el proceso de preproducción de la película y la búsqueda de financiación. Sí, fue como un termómetro para ver que había cierto interés en los personajes.

Su personaje, el pícaro y vividor Jesús Quesada, ya no es tan machista. ¿Ha sido una decisión consciente?

Sí, pero no por una cuestión de autocensura sino por una cuestión casi estética. Entendemos que ese comercial del año 2000 y poco, que en la serie contaba que cerraba acuerdos en un club de alterne, nos parecía antiguo, no nos hacía gracia y ya estaba hecho. La sociedad, por suerte, va cambiando y evolucionando.

¿Hay más límites ahora en el humor que hace unos años?

Sí, sí. Me pasó hace poco en un proyecto, que también había un chiste racista y yo dije que eso no apetecía. “Ya estamos con la autocensura, ya estamos con la sensibilidad”, me dijeron. Respondí que no, que es que no me parecía gracioso. Quiero decir que los límites del humor para mí tienen que ver más con la calidad. Si un chiste es bueno, lo compro casi todo o lo acepto casi todo. El problema es cuando es racista o es machista y además es malo. Eso es lo peor que puede ocurrir. Pero de esto ya hablaremos cuando estrenemos Dos años y un día, la serie que he producido, sobre un presentador al que le meten en la cárcel porque hace un chiste desafortunado (ríe).

Con la llegada de las plataformas, ¿se toman más riesgos?

Al ser tan amplia la oferta, cae algún proyecto más arriesgado, pero lamentablemente vemos que al final casi todas siguen apostando por lo testado. Al final cuesta encontrar algo así que se salga un poco de la norma, que es algo que como productor tengo metido entre ceja y ceja: hacer cosas que se diferencien. Ni Los del túnel es la típica comedia, ni Tiempo después de José Luis Cuerda y ahora Camera café tampoco creo que responda a una fórmula, es como una cosa mucho más libre y más loca. A las plataformas les cuesta arriesgarse y pensamos que habían llegado para eso.

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