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CHERNÓBIL

Viaje de placer al infierno radiactivo

El éxito de la miniserie de televisión 'Chernobyl' dispara el turismo al lugar donde en abril de 1986 se registró la catástrofe nuclear

07/06/2019 a las 06:00
  • Colpisa
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El 26 de abril se cumplieron 33 años del accidente de la central nuclear de Chernóbil, cuya fuga radiactiva causó miles de muertos y contaminó grandes extensiones de Ucrania, Bielorrusia y Rusia. Sobre aquella escalofriante catástrofe, se han filmado varias películas y documentales. Se han escrito libros y tesis doctorales, y se han organizado centenares de seminarios sobre lo que fue, sin duda alguna, el incidente más grave en la historia de la industria nuclear civil. Pero nada ha logrado tanto impacto para concienciar sobre lo ocurrido como 'Chernobyl', la miniserie que HBO estrenó en España en mayo.

Tal ha sido el éxito de esta producción estadounidense y el interés que ha despertado por la tragedia que los operadores turísticos que organizan excursiones al epicentro del desastre han detectado un importante crecimiento de clientes. Las agencias ucranianas SoloEast y Chernobyl Tour han registrado aumentos en la demanda de reservas para este verano de entre el 30% y el 40%.

De momento, los precios se mantienen invariables. Una visita de un día a Chernóbil desde Kiev cuesta entre 100 y 150 euros. Pero los operadores advierten de que, si el flujo de turistas sigue aumentando, los precios podrían subir. En España hay agencias que organizan el viaje a Ucrania, con estancias de dos o tres días en Kiev, e incluyen la excursión a Chernóbil. El paquete completo desde Bilbao, Madrid o Barcelona puede rondar los 800 o 900 euros. La excursión a la llamada 'zona de exclusión', el área que se extiende en un radio de 30 kilómetros alrededor de la central nuclear cuyo reactor número 4 saltó por los aires, empieza en la localidad de Chernóbil. Está a 13 kilómetros al sureste de la planta atómica. Tras su descontaminación, que incluyó una importante tala de árboles y la demolición de edificios enteros, alberga actualmente los laboratorios de distintas organizaciones encargadas de limpiar la zona y realizar labores de observación.

Uno de los puntos más sucios es el almacén en donde se sepultó todo el material utilizado durante las primeras horas de lucha contra el escape nuclear. Hay excavadoras, camiones y los utensilios empleados por los llamados 'liquidadores' en su titánico esfuerzo para evitar que se propagase la radiación. El momento más sobrecogedor de la excursión es cuando se contempla el panorama que se divisa desde el 'mirador', un lugar junto a un puente sobre el río Prípiats desde donde se ve el sarcófago que recubre el reactor número 4, el causante de la catástrofe, para mantener aislado el magma en el que se convirtió el combustible atómico.

Sin embargo, lo que más impresiona al turista es la fantasmagórica localidad de Prípiats, donde vivía todo el personal que trabajaba en la planta y que está a solo 4 kilómetros del reactor. Sus habitantes tuvieron que ser evacuados al día siguiente del accidente nuclear y ahora surge en medio de la maleza como una ciudad abandonada que conserva intactos los símbolos comunistas de entonces. Todo el entorno presenta un aspecto inquietante debido a la vegetación y la presencia de perros y animales salvajes que acuden al lugar por la escasa presencia humana y aprovechando agujeros en el vallado que acota la zona. Hasta diciembre de 2010, a la 'zona de exclusión' solo podía acceder personal autorizado, científicos, médicos y, con la debida autorización, periodistas. Después, el Gobierno ucraniano autorizó la entrada de turistas y curiosos con la única condición de que lleguen con alguna agencia. Deberán firmar además un papel por el que eximen a la administración del complejo de toda responsabilidad por cualquier perjuicio a la salud.

Según cálculos oficiales, las dos explosiones que se registraron en el reactor 4 pasadas las 1:23 horas del 26 de abril de 1986 liberaron 50 toneladas de material altamente radiactivo, el equivalente a 500 bombas como la de Hiroshima, que contaminaron 150.000 kilómetros cuadrados de tierras en Ucrania, Bielorrusia y Rusia. La nube radiactiva llegó hasta Escandinavia y a varias zonas del centro y el este de Europa.

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