Moda
La reina Letizia escoge un tercer vestido de Adolfo Domínguez en una semana y lanza un nuevo guiño
Ha visitado las instalaciones de la marca en San Cibrao (Ourense)


Publicado el 24/07/2026 a las 14:09
La reina Letizia ha lanzado un nuevo y muy esperado guiño a Adolfo Domínguez en su visita a las instalaciones de la marca en San Cibrao (Ourense) al llevar un tercer vestido de la firma en una semana, tras los utilizados en la final del Mundial de Fútbol y en la recepción a la Selección masculina.
Si en esas ocasiones, en el MetLife Stadium de Nueva Jersey y en el Palacio de la Zarzuela se había decantado por el rojo, ahora ha escogido un modelo de algodón fino, fruncido, de manga corta, escote en pico, falda plisada, cierre de cremallera invisible en la espalda y multicolor, pues va desde el amarillo limón, al verde salvia, rosa empolvado, gris y ocre.
En la web de la firma decana de la moda española, que se encuentra en plena celebración de su quincuagésimo aniversario, el precio, que está rebajado, es de 99 euros.
En su recorrido, Letizia ha podido ver la colección Zenit, con la que AD regresó a la Mercedes Benz Fashion Week en su edición de 2025 después de catorce años sin estar presente, acompañada del diseñador gallego, su mujer Elena González con la que comparte oficio, y las hijas de ambos, Adriana, que es la presidenta ejecutiva, y Tiziana, la directora creativa.
La relación de la reina con Adolfo Domínguez es ya larga, y uno de los momentos más recordados tuvo su origen en la chaqueta blanca que vistió para su primera aparición con el rey, entonces príncipe de Asturias, en noviembre de 2003 en los jardines del Pabellón del Príncipe del Palacio de la Zarzuela.
Este año, la soberana también había recuperado el pasado mayo en El Retiro, con motivo de la inauguración de la 85ª edición de la Feria del Libro de Madrid, un diseño estival de Adolfo Domínguez de largo midi y tejido plisado con estampado abstracto en tonos azul tinta que había estrenado antes en Sevilla, en 2020.
'La arruga es bella' es la frase con la que se identifica a Adolfo Domínguez (Pobra de Trives, Ourense, 1950) desde los años ochenta del pasado siglo, un lema que aún hoy perdura en el imaginario colectivo.