¿Dónde se guarda el corazón del rey "malo" de Navarra?

Viajes National Geographic se ha fijado en una pequeña localidad navarra "que conserva un sinfín de historias y leyendas en su patrimonio"

Corazón de Carlos II, que llegó al santuario de Ujué, en enero de 1387, dentro de un pichel de plomo. Hoy se conserva en recipiente de vidrio y peana dorada realizados hace poco más de un siglo
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Corazón de Carlos II, que llegó al santuario de Ujué, en enero de 1387, dentro de un pichel de plomo. Hoy se conserva en recipiente de vidrio y peana dorada realizados hace poco más de un siglo

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Diario de Navarra

Publicado el 11/09/2025 a las 19:00

La localidad navarra de Ujué vuelve a ser protagonista en medios especializados con el turismo gracias a su patrimonio único y a las leyendas que la rodean. La revista Viajes National Geographic ha puesto el foco en este enclave medieval, reconocido por su imponente iglesia-fortaleza de Santa María y por custodiar uno de los secretos mejor guardados de la historia navarra: el corazón de Carlos II, conocido como el "Malo".

Tal y como recoge la publicación, "la iglesia-fortaleza de Santa María conserva la esencia y el potencial que ya la caracterizaba en el siglo XI, cuando se construyó. De origen románico y levantada donde, según la tradición, se apareció la Virgen, su figura cambió con el tiempo, durante los siglos XIV y XV, bajo el reinado de Carlos II de Navarra -también apodado "El Malo"-, quién ordenó transformarla y ampliarla con un estilo gótico, rodeándola de potentes murallas y torres que le dieron ese carácter de fortaleza".

La transformación de este templo en fortaleza no solo respondía a necesidades defensivas, sino también a la devoción personal del monarca hacia este santuario mariano.

EL TESTAMENTO DE UN REY CONTROVERTIDO

La relación de Carlos II con Ujué fue tan intensa que llegó a dejar constancia en su testamento de un deseo muy particular. Según relata la revista, "fue tal su devoción por este lugar, que no solo quiso moldearlo a su antojo, sino que también dejó por escrito en su último testamento en el año 1385 que quería, una vez muerto, que su corazón descansara en su interior, cerca de la imagen de la Virgen patrona que le da nombre. Y así fue. Hasta el día de hoy el corazón del monarca descansa en una arqueta en la cabecera de la iglesia, a los pies de Nuestra Señora de Ujué".

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