Telefonía
Consejos para que tu móvil dure más tiempo
Los españoles solemos cambiarlo cada tres años


Publicado el 18/01/2025 a las 10:19
LOS españoles cambiamos de teléfono móvil, de media, cada tres años. Claro que todo depende del tipo de usuario y del terminal que haya adquirido: quienes optan por smartphones de gama media suelen verse obligados a reemplazarlos al cabo de 24 meses; mientras que los sibaritas tecnológicos (decantados por los modelos más avanzados del mercado) pueden postergar el cambio hasta los cuatro años. Y todos ellos coinciden en un supuesto ideal: el de comprar un móvil que aguante lo máximo posible y que no les haga batallar con problemas de almacenamiento o funcionamiento. Para ello, los expertos ofrecen una serie de consejos útiles y no siempre evidentes:
Cuida de su integridad física
Debemos optar por un protector de pantalla de cristal templado que instalaremos nada más sacar el aparato de la caja. También priorizaremos una carcasa rígida aprobada por el fabricante: las más baratas se limitan a amoldarse al cuerpo del teléfono, pero no están preparadas para absorber los golpes más contundentes en las zonas más sensibles. En tercer lugar pero no menos importante, deberíamos adoptar una mínima rutina de limpieza: pasar un paño de microfibra por la parte externa del móvil (para evitar que las motas de polvo que van colándose bajo la funda generen abrasiones o se adentren en los componentes internos); y usar pinzas o similares para limpiar los distintos puertos de conexión, especialmente el de carga.
Carga la batería con cabeza
Si uno consulta las páginas de soporte de los principales fabricantes, encontrará una regla común: procurar que la carga de la batería del teléfono se encuentre siempre entre el 20 y el 80 por ciento. Se ha demostrado que hacerlo reduce drásticamente el deterioro de este componente, lo que en último término permite una autonomía mayor durante más tiempo, sin necesidad de reemplazarlo. Muchos móviles ofrecen mecanismos para amoldarse a esta norma durante la noche, a través de lo que se conoce como carga lenta (habilitable a través del menú de ajustes): sus baterías no se cargan al 100% hasta la hora en que solemos despertarnos.
Los entendidos también recomiendan desechar los sistemas de carga rápida e inalámbrica como norma: recurriremos a ellos únicamente para salir de algún apuro. Además, procuraremos no usar el móvil mientras se carga, emplearemos siempre un adaptador de corriente adecuado y evitaremos aquellos usos que impliquen mantener el teléfono en funcionamiento durante periodos prolongados (utilizarlo como cámara para el coche, por ejemplo), lo que reducirá el sobrecalentamiento de los componentes de nuestros terminales.
Huye de los extremos
Relacionado con lo anterior, utilizar el smartphone en entornos muy calurosos o fríos puede conllevar daños irreparables: su temperatura interior nunca debería subir de los 60 grados centígrados ni bajar de los 5 grados bajo cero. No hablamos necesariamente de playas o pistas de esquí: dejar el móvil en el salpicadero del coche, en pleno verano; o al raso, en plena helada, puede hacer que tengamos que cambiar de modelo antes de lo que nos gustaría.
Evita saturar
Agotar el espacio de almacenamiento trae de cabeza a la mayoría de usuarios Android: los teléfonos empiezan a funcionar más lento y llegan a resultar inutilizables, sin importar la cantidad de aplicaciones o fotografías que eliminemos. Esto es así por el cúmulo de archivos residuales que permanecen en la memoria. Llegados a este extremo podemos instalar una de las muchas aplicaciones disponibles para optimizar el almacenamiento, pero no es lo ideal.
La máxima en este sentido es pensárnoslo dos veces antes de instalar una aplicación nueva: ¿realmente la necesitamos? Cada instalación conlleva una pequeña muesca en la capacidad del aparato y eso, a la larga, hace que caduque antes de tiempo. Las plataformas de almacenamiento en la nube también son nuestras aliadas: cuanto más contenido almacenemos en ellas, menos saturaremos la memoria interna.
Sistema operativo al día
Por norma, mantener actualizado el sistema operativo y las aplicaciones de cualquier móvil nos garantiza los últimos parches de seguridad y un funcionamiento adecuado. Nadie quiere que un virus se cuele en su sistema y acabe por arruinar la experiencia de uso (cuando no filtrando nuestros datos personales). Ahora bien, ciertas actualizaciones contienen errores o nuevos procesos que podrían comprometer la estabilidad del teléfono si éste tiene ya varios años a sus espaldas (lo que se conoce como obsolescencia programada). En este sentido, mejor informarse por Internet.
Reiniciar y restaurar
Si pese a los consejos anteriores llega un punto en que utilizar el móvil se convierte en una odisea, la recomendación universal es restaurarlo a los valores de fábrica. Volver a pasar por el proceso de configuración puede resultar tedioso, pero en muchas ocasiones el resultado equivale a hacernos con un modelo nuevo. Además, los gurús del sector insisten en que nos acostumbremos a reiniciar el teléfono una vez por semana, con lo que (aseguran) tendremos smartphone para muchos años.