Malú: “Las cosas que duelen son fáciles de contar, pero la alegría es bella”
El álbum ‘A todo sí’ recorre sus 25 años de carrera y se abre con la pieza ‘Ausente’, en la que describe el final de su relación con Albert Rivera


Publicado el 08/12/2023 a las 10:16
Una lesión cuando preparaba los recitales de Oxígeno, el nacimiento de su hija Lucía en 2019 y la pandemia, que todo lo trastocó, cambiaron la perspectiva que Malú (Madrid, 41 años) tenía de la vida. “No sabía disfrutar”, se sincera María Lucía Sánchez Benítez, que acaba de cumplir 25 años de carrera musical. La artista lanza ahora 'A todo sí', un trabajo de duetos en el que repasa su trayectoria y que abre con Ausente, una desgarradora pieza en la que describe el desamor sentido durante los estertores de su relación con el expolítico Albert Rivera, padre de su hija.
Veinticinco años de carrera, ¿qué balance hace?
Hay un balance muy positivo, porque gracias a todo lo vivido, lo hecho, los golpes, las caídas, los llantos, las cagadas, los aciertos, puedo llegar hoy aquí con las herramientas suficientes para disfrutar de lo que hago.
Dice que, en realidad, no había disfrutado hasta ahora.
Hace muy poquito que empecé a disfrutar. Empecé muy pequeña, llevaba una dinámica constante de gira, disco, gira, disco, muy exigente. Era muy controladora de todo, necesitaba que todo fuera perfecto y al final no conseguía disfrutar de lo que estaba pasando. Cuando me rompo los ligamentos del tobillo, en los ensayos generales de Oxígeno, tuve que parar. Y ahí es donde me di cuenta de que estaba muy cansada y que no podía más. Entre eso, Lucía y la pandemia, me había dado tiempo a estar conmigo misma y perder un poco esa dualidad entre Malú, la que se sube al escenario, y la persona que llega a casa, se pone su moñito y se tira en el sofá. Me había abierto el corsé y empezaba a masticar las cosas y a disfrutarlas. Ya no permito que nada me rompa ese disfrute.
Empezó con 15 años. ¿Siente que ha perdido parte de su adolescencia?
Me perdí, a lo mejor, el lujo de esa irresponsabilidad justificada que tenemos cuando somos muy pequeños, que hacemos gilipolleces. Estaba rodeada de una industria, de un mundo, en el que nadie era consciente de que yo era una niña. Yo trabajaba como una más, a mí se me exigía como a un adulto. Quizá perdí eso, pero joder, es que mira todo lo que gané. Gané una vida enriquecida de viajes, de personas, de cosas, de música, de aprendizaje, de escenarios...
Si pudiera darle algún consejo a aquella adolescente, ¿cuál sería?
Que disfrutara y que no sufriera por ser más mayor o querer parecer interesante, inteligente, adulta o madura en una entrevista. No merece la pena. Sufría mucho también por que, cuando me sentaba con periodistas, todos triplicándome la edad, no pensaran que era una niñata. Me quería poner en el mismo lugar y eso me generaba tensión.
ARRAIGO MACHISTA
¿Venir de una saga de artistas la atenazaba?
No, porque realmente yo me he criado ahí y es lo que he visto desde que era muy chiquitita. Sí que es verdad que cuando salgo, el De Lucía, el flamenco, siempre lo quise mantener al margen, pero por una cuestión de respeto. Y sí me miraban con lupa, no solo por la saga de la que venía, sino por el arraigo ese machista.
¿Lo ha sufrido mucho?
Imagínate... Y creo que sí que han cambiado muchísimo las cosas. Creo que ahora mismo además hay una oleada de mujeres fuertes, empoderadas, con seguridad en sí mismas, que están ayudando muchísimo a mostrar a todo tipo de mujer con valentía y con la cabeza muy alta.
Ana Mena, Melendi, Manuel Carrasco, Niña Pastori, Alejandro Sanz, Pablo Alborán, Luis Fonsi, Soleá, Pablo López, Abraham Mateo, Vanesa Martín, Israel Fernández, DJ Nano, vaya lujo, ¿no?
Fue precioso. A mí siempre me ha dado muchísima vergüenza pedir, creo que es miedo a que te digan que no. Pero en este caso me vine un poco arriba y les llamé y era como que todos estaban esperando la llamada, sin siquiera saber qué íbamos hacer. Nos juntábamos y ahí decidíamos.
'A todo sí', un título muy positivo. ¿Refleja el momento en el que está ahora?
Sí, sí. Además es que me di cuenta de que lo usaba mogollón. Me enviaban un email pergamino y, sin leerlo, decía: “A todo sí”. Me he pasado toda mi vida adelantándome a lo que podría pasar y a día de hoy vivo en paz porque vivo aquí.
Pablo Alborán escribe 'Ausente', el único tema inédito. ¿Cómo surgió?
Pues mira, lo hicimos en una tarde preciosa, que acaba convirtiéndose en noche, café que acaba siendo vino, y con una charla entre amigos de confesión, risas, dolor, llanto, pasión por lo que hacemos y de mucha sinceridad. Yo creo que supo perfectamente plasmar lo que yo sentía y lo que quería contar.
¿Se escribe y se canta mejor desde el dolor?
Con todos mis compañeros siempre tenemos la coña de cuando alguno está muy bien dice: “Ya, ya, pero empiezo a necesitar un drama porque es que si no, mi disco va a ser una mierda” (ríe). Las cosas que duelen suelen ser más fáciles de contar, pero también es verdad que la alegría tiene cosas bellas. Una de las canciones con las que yo no pude llorar más de alegría escribiéndola era Tejiendo alas, la que escribí a mi niña estando embarazada.