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RELIGIÓN

Los hijos hacen la comunión aunque los padres ya no vayan a misa

En la celebración de las comuniones, los padres no suelen trasgredir la tradición y "es el momento de exhibirse socialmente"

Una dependienta coloca unos vestidos y trajes de Primera Comunión.

Una dependienta coloca unos vestidos y trajes de Primera Comunión.

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Actualizada 12/05/2019 a las 08:37
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La cantidad de personas que hacen la comunión mantiene una leve caída desde 2012. En el último periodo contabilizado por la Conferencia Episcopal se realizaron 238.671 comuniones en España, mientras que el año anterior fueron 240.094. El descenso de católicos que pasaron por el rito no alcanzó un punto porcentual. Pero ha disminuido de manera constante un 2,8% en el lustro de 2012 a 2016. Si los niños suelen hacer la comunión en las parroquias españolas entre los nueve o diez años, el dato de natalidad podría ser un factor de bajada en las comuniones. Sin embargo, la década anterior los nacimientos registraron un aumento del 13%. "Las motivaciones que existen para comprender ese descenso responden ante todo a la secularización de los españoles y en menor medida a los conflictos generados por la ruptura conyugal. No tanto al menor índice de natalidad", explica Juan Luis Martín Barrios, director del secretariado de la subcomisión episcopal de Catequesis. "Ha bajado el número, la cantidad, pero mejora adecuada y progresivamente la calidad de la preparación y recepción de los sacramentos de confesión y eucaristía".


En efecto, la pérdida de religiosidad de los españoles es superior al que reflejan las comuniones. En una década, aquellos que se reconocen católicos han pasado del 77,4% al 67,7% de la población, pero "practicantes" sólo se reconoce el 23,9% en 2018, mientras en 2008 era el 44%, según datos del Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Es decir, las comuniones resisten a la caída práctica de la fe. "Son distintos tipos de fenómeno", explica Elizenda Ardèvol, profesora de los Estudios de Artes y Humanidades de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC). "Las comuniones bajan ligeramente, no tanto como acudir a misa los domingos, porque es un ritual de paso que marcan las distintas etapas de una persona en una sociedad. La comunión es un momento de entrada a la adolescencia. Aunque muchos padres no sean creyentes o estén secularizados, siguen dándole importancia a ese ritual dentro de la familia". De esta manera se explica por qué los números indican que los padres no van a misa pero sus hijos sí hacen la comunión.
Tarde de sábado Sábado, cinco de la tarde. La niña de vestido blanco y grueso lazo en la cintura, que se ha confesado y comulgado esta mañana por primera vez, espera a que sus padres se despidan de los invitados, después del banquete celebrado en el mesón El Segoviano frente a la Basílica de Atocha. "Antes, cuando la hice yo, se invitaba gente como en las bodas, más de cien personas, pero ahora sólo se invita a los familiares y a los más cercanos, veinte o treinta personas", recuerda Santiago, padre de un niño de doce años que también hizo la comunión. "Otra cosa que ha cambiado es que ahora se suele preguntar a los hijos si la quieren hacer. En una misma familia puede haber uno bautizado y otro no".


Para los católicos estos rituales comienzan con el bautizo, que representa el ingreso a la comunidad. Es una fiesta de bienvenida. Prosigue con la comunión y la boda, otros dos momentos decisivos en la vida de una persona. Sin embargo, las nupcias por la iglesia tienen un descenso más acentuado debido a que puede sustituirse por un ritual secular, que es la boda civil que incluso proporciona entornos clásicos y fastos como los religiosos. "Son factores de elección que no responden solo a un sentimiento religioso, sino de acompañamiento social", afirma Ardèvol. Por último, el oficio que sigue a la muerte. "La necesidad de crear comunidad y lograr una cohesión social se mantiene. Necesitamos sentir que vivimos en una comunidad. En la iglesia, espiritualidad y comunidad van de la mano".


Para evaluar el grado de religiosidad práctica de los españoles hay que mirar aspectos sociales como la cantidad de parejas de hecho o del mismo sexo, las relaciones sexuales tempranas o los divorcios, todas prácticas que están "contra los magisterios", apunta Juanjo Picó, representante de la organización Estado Laico. "Hay una serie de temas, como la eutanasia o el uso de preservativos, que indican claramente esa secularización creciente. Por ejemplo, ya nadie tiene que esperar para entrar al confesionario. Hay un desapego que no está cuantificado".


Cuestión de fe Entre todos, quizás el más determinante es la comunión, a juzgar por la preparación que cursa la persona que recibirá los sacramentos. La catequesis usual para hacer la comunión ha evolucionado hacia una que esté "al servicio de la iniciación cristiana", sostiene Martín Barrios. "Su objetivo es propiciar una experiencia de encuentro personal con Jesucristo. En este sentido, la catequesis es un proceso en el que se cuidan cuatro aspectos fundamentales para alcanzar la fe y que sintetizo en cuatro verbos: conocer, celebrar, vivir y orar". Comienza antes de los siete años con el "despertar religioso", luego se pasa a otra etapa que dura hasta los diez años y se "continúa con la etapa de la personalización de la fe". La catequesis "necesita del acompañamiento de los padres y de las parroquias. Cada vez se va respondiendo mejor", evalúa Martín Barrios.
En la celebración de las comuniones, los padres no suelen trasgredir la tradición. Los niños se visten de marineros y a veces de oficiales; y las niñas usan un vestido largo y blanco. Las vestimentas, que se cotizan entre los 200 y los 300 euros nuevos en los grandes almacenes y por algo menos de la mitad en el mercado de segunda mano, permiten ciertas variaciones de modernidad: tonos rosas para las chicas y trajes de ejecutivo para los chicos. Al acto formal en la iglesia le sigue el banquete o la fiesta. "Es el momento de exhibirse socialmente", señala Ardévol. "Sigue siendo un punto clave de prestigio social y hay que mostrar tus mejores galas. Se ha evolucionado en el aspecto de que lo social, pasar de la niñez a la adolescencia, tiene más importancia que el acto de recibir a una divinidad en tu propio ser".


Quizás para evitar la banalización religiosa de la comunión, la iglesia intenta reforzar su significado católico. "Los ritos de los sacramentos de la confesión y la eucaristía no han cambiado en su esencia", mantiene Martín Barrios. "Con respecto a los trajes y vestidos, a las familias se les propone la sencillez. Algunas parroquias ofrecen túnicas para que todos puedan vestir lo mismo y no haya diferencias. En general, se nota un cambio progresivo más en los niños que van vestidos de calle y menos en las niñas que siguen vistiendo de blanco como pequeñas novias".

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