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Sucesos

Roban dos valiosas coronas del siglo XVII a plena luz del día en Suecia

Los ladrones calcularon cada movimiento y, tras cometer el delito, se marcharon sin dejar rastro

Roban dos valiosas coronas del siglo XVII a plena luz del día en Suecia
Imagen de archivo de las dos históricas coronas pertenecientes a reyes suecos del siglo XVII en la catedral de Strängnäs.
EFE
  • Colpisa. Berlín (Alemania)
Actualizada 02/08/2018 a las 06:00

En un robo espectacular y perfectamente trazado a plena luz del día, una pareja de ladrones ha sustraído dos valiosísimas coronas del siglo XVII en oro de una catedral sueca y ha desaparecido sin dejar rastro. La policía del país nórdico, sin pistas sobre lo sucedido, investiga en todas direcciones y ha pedido ayuda internacional para dar con los objetos robados.

El robo se produjo el lunes a mediodía, en la catedral de Strägnäs, una tranquila población de unos 14.000 habitantes en el sur de Suecia. Según la primera reconstrucción de los hechos, dos personas accedieron al templo mezclados entre los turistas que acuden regularmente de visita y en un descuido rompieron el cristal de la cámara de seguridad donde estaban expuestas las coronas, haciendo saltar las alarmas. Una cámara de vigilancia externa detectó poco después a los que la policía tilda de principales sospechosos, andando en bicicleta hasta la orilla del lago Mälaren, a escasos metros de la iglesia. Allí, las dos personas saltaron a una lancha motora que les estaba esperando (no está claro si vacía o con cómplices en su interior), lista para partir. En cuestión de segundos se habían esfumado.

Algunos testigos alertaron al momento a las fuerzas de seguridad del robo, pero sirvió de poco. La policía se personó en la catedral de Strägnäs poco después, pero no pudo dar con los ladrones. Se desplegó entonces un dispositivo de emergencia, pero no tuvo éxito. Se les buscó por el aire y por el agua en las horas siguientes. El Mälaren es un lago de grandes dimensiones con varias localidades costeras a las que podrían haber ido a desembarcar los ladrones. Los autores del robo podrían haber llegado en la embarcación -o en otra- hasta Estocolmo, a unos 120 kilómetros de Strägnäs. Incluso ayer trabajaron en la zona varios buzos, por si los ladrones hubiesen tratado de esconder sumergido su botín para facilitar su huida. La Policía sueca reconoció ayer en una rueda de prensa que no han logrado "avances significativos" pese a haber trabajado sin descanso desde que se tuvo conocimiento del suceso. Por el momento no hay "ni sospechosos ni detenciones", aseguró un portavoz policial.

La acción parecía bien planificada, según María Ellior, del departamento de Operaciones Nacionales de la Policía sueca, que sugirió asimismo que los ladrones sabían qué buscaban y consideró que tendrán serias dificultades para tratar de monetizar su golpe. "Se están mostrando imágenes en los medios. Es simplemente imposible vender este tipo de objetos. Sólo podemos especular sobre sus intenciones y su conocimiento sobre estas coronas", aseguró Ellior en declaraciones a la agencia sueca TT. Mientras tanto, las fuerzas de seguridad han apelado a la colaboración ciudadana, en busca de testigos que puedan arrojar algo de luz sobre lo sucedido, y han registrado el robo en el sistema de la Interpol, para extender la búsqueda al extranjero y tratar de impedir la venta de los objetos robados. La policía de todo el mundo les va a estar "pisando los talones", apostilló Ellior.

La Iglesia Católica de Suecia aseguró por su parte en un comunicado que los objetos, "de gran valor histórico y económico" robados, estaban expuestos siguiendo las correspondientes "regulaciones de seguridad", dentro de un "expositor cerrado y con alarma". No fue impedimento para los ladrones, sin embargo, que podrían enfrentarse a penas de hasta seis años de prisión.

Las dos coronas sustraídas eran las piezas principales del atuendo funerario del rey Carlos IX -hijo de Gustavo I de suecia- y de su mujer, la reina Cristina. Ambas eran de oro, pero la de él, de mayor tamaño, contaba además con ornamentos en plata y tenía joyas y piedras engarzadas. Además, los ladrones se llevaron un orbe, un adorno consistente en una esfera que puede cogerse con una mano con una cruz en la parte superior. Este elemento es típico de las iconografía cristiana y propio de las joyas de la corona de reinos como el sueco o el español.

No es la primera vez que se produce un robo de similares características en Suecia. Hace cinco años se produjo otro en Västeras, en el que fueron sustraídas una corona y un cetro del atuendo funerario del rey Johan III. Estos objetos, sin embargo, fueron encontrados días después junto a una autopista, después de que un informante pusiese a la policía tras la pista. En Suecia las joyas de la Corona están guardadas en un centro de alta seguridad en Estocolmo, pero varias coronas funerarias están expuestas en iglesias de pequeñas localidades del país.

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