DEPORTES
Emocionante despedida de Rubén Beloki
- Titín III-Beloki se impusieron en el último partido por 22-20 a Bengoetxea VI-Begino, el burladés cumplió
Publicado el 04/12/2011 a las 01:01
Cuando Rubén Beloki llegó al Labrit a las 16.04 horas, después de tomarse un cortado en el bar Kantxa, no tenía ni idea de la catarata de emociones que le aguardaban dentro de las cuatro paredes del que ha sido su frontón toda la vida. El burladés vivió la despedida soñada por todo deportista: en su casa, ante su gente, con una cancha abarrotada y una victoria. Más no se puede pedir.
Beloki saboreó y disfrutó de cada momento. De la familia que le pidió una foto al entrar, de la conversación con Roberto García Ariño y Miguel Santos en la cancha antes de meterse al vestuario. Del rato de tertulia con Oinatz, Titín, Begino, Arretxe II y Saralegui mientras se calentaba la mano en el hornillo, y se colocaba por última vez los tacos que había preparado en casa.
A Beloki se le fue haciendo un nudo en la garganta cuando, mientras calentaba, se asomaba al ventanuco del vestuario y veía un Labrit rebosante y con pancartas que gritaba su nombre.
El corazón de Beloki se arrimó al abismo de la emoción, cuando después de calentar a conciencia y cuando creía que iba a empezar el partido, le sorprendieron con un aurresku bailado por su cuñado, Alfonso Larraya. Fue quizá su peor momento. Le saltaron un par de lágrimas que se las enjuagó con la mano para pasarla después por el suelo de su frontón.
Quizá lo de menos ayer fue el partido. Daba igual que ganara o perdiera. Beloki calentó bien y empezó a sentirse cómodo cuando entre tanta gente descubrió en el primer piso a sus padres (Patricio y Martina), que le dieron la vida y la afición a la pelota; a su mujer, Marta, con los tres hijos (Imanol, Amaya y Ane), que estaban tan nerviosos como su padre. Rubén se tuvo que zurrar la badana en un partido en el que hubo diez empates y que acabó ganando 22-20 gracias a un Titín titánico.
Beloki quizá comenzó a ver que todo se acababa cuando en el 20-20 todo el Labrit se puso a cantar aquello de Rubén Beloki lo-lo-lo Rubén Beloki... y cuando atronó en aplausos en el tanto final. Y vio que ya no había marcha atrás cuando le empezaron a dar premios y obsequios tan sentidos como los de su amigo Rafa Mina, que le ha visto todos sus partidos. O cuando su cuadrilla le regaló los tacos con los que ganó su primera final enmarcados. El acabose llegó cuando su amigo Eduardo Muguiro saltó a la cancha con los hijos del pelotari para que le dieran el último regalo, el último aplauso. Eran las 20.14 horas. Rubén Beloki ya era historia.