Bloqueo de los suministros
El sector del automóvil en Navarra reactiva los ERTE para capear el paro de los transportistas
Las principales asociaciones representativas advierten de que se han multiplicado las consultas para iniciar los trámites para la suspensión de contratos


Actualizado el 23/03/2022 a las 12:17
El paro indefinido de los camioneros autónomos y las pequeñas empresas del transporte está poniendo al límite el aguante de muchas fábricas del sector de automoción en Navarra, que precisan un continuo flujo de llegada de suministros y envío de pedidos para mantener su actividad. Ya tuvo que parar este lunes Volkswagen Navarra tras denodados esfuerzos para mantener en marcha la producción durante la semana pasada, para lo que se llegaron a utilizar furgonetas para traer las piezas y componentes necesarios y que incluso se decidió dejar coches incompletos antes de parar la cadena. Dichos esfuerzos resultaron finalmente baldíos ante la unidad que están demostrando los camioneros, que van sumando adhesiones conforme pasan los días, y la contundencia de algunos piquetes forzando a compañeros a parar en contra de su voluntad.
La situación se está poniendo tan difícil que buena parte de las empresas del sector del automóvil o bien han reactivado los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), que ya tenían negociados para afrontar la escasez de microchips, o bien los están tramitando para cuando se agoten los mecanismos de flexibilidad contemplados en el convenio colectivo. Cabe recordar que un ERTE es el mecanismo legal que permite suspender los contratos de los empleados, que pasan a cobrar el paro por un periodo de tiempo acotado.
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Entre las compañías más señeras del sector que se han visto obligadas a reactivar sus ERTE durante los últimos días están la propia Volkswagen Navarra, KAMS Los Arcos, Kybse en Ororbia, Dana en Landaben o Sunsundegui en Alsasua. Fuentes sindicales señalaban que la factoría de TRW-ZF en Landaben también comenzará en breve a negociarlo en previsión de las complicadas circunstancias que están azotando al, hasta ahora, estable sector de la automoción en Navarra.
Tanto la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa del Metal de Navarra (Apmen) como la Asociación Navarra de Empresarios del Metal (Anem), que aglutinan entre sus socios a la mayoría de las empresas dedicadas a la automoción, reconocen que el grueso del sector ya tiene en el horizonte cercano la reactivación de ERTE o, en caso de no tenerlo ya negociado, comenzar su tramitación. Alfonso Huici, secretario general de Apmen, destaca que el paro de los transportistas ha provocado “una falta de suministro terrible” que está llevando a las empresas a “quitar turnos de trabajo” o directamente “parar producción por completo”. “De momento, estas paradas de producción se están llevando a cabo mediante los mecanismos de flexibilidad que contempla el convenio colectivo del sector, que permite parar un máximo de 88 horas, unos 11 días completos de trabajo, que luego hay que recuperar. Pero si no se soluciona la huelga del transporte y cuando termine este margen, directamente habrá que ir a los ERTE”, sintetiza Huici.
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Por su parte, el secretario general de Anem, José Manuel Ayesa, alerta de que la falta de recepción de suministros y componentes “se traduce en cierres o, al menos, en pérdida de horas de trabajo”. Se trata de un problema que “afecta a todos los proveedores y suministradores de componentes” del sector del automóvil que podrían “verse obligados también a paralizar la producción”. El temor expresado por Ayesa es que las empresas agoten el margen de flexibilidad que les permiten el convenio colectivo del sector o el propio en cada compañía antes de que dé tiempo para tramitar los ERTE: “Se traduciría en pérdida de días de producción con el consiguiente impacto negativo para el sector”.
La Asociación Clúster de Automoción de Navarra (Acan) señala que el paro de los transportistas “añade una capa adicional de incertidumbre e inseguridad a las sucesivas crisis que sufre el sector desde el primer trimestre de 2020”. Así, a la crisis provocada por la covid y, previamente, a la evolución a la baja de la demanda de automóviles hay que sumar la escasez de semiconductores, la congestión de la cadena de suministro, el aumento del precio de las materias primas y la energía, la guerra de Ucrania y, finalmente, el paro de los camioneros.
