Nuria Rodríguez: "Mis dos hijas me dan fuerza, son mi motor"
Nuria Rodríguez es monitora de natación pero trabaja también en un comedor escolar y en una guardería. Unas actividades que logra compaginar con los entrenamientos de triatlón y su vida familiar


Actualizado el 25/11/2016 a las 11:14
Nuria Rodríguez Sánchez (22/03/1978) es uno de los casos extraños en el deporte, pero a la vez es una muestra de idilio con el mismo. Nuria comenzó a practicar triatlón a los 34 años, y desde entonces no sólo se ha enganchado, sino que los éxitos han sido importantes. Sus metas también han sido y son siempre ambiciosas. Tiene dos hijas de 8 y 13 años (Naroa y Ariane) que son, junto al triatlón, el motor de su vida.
Su pasión por el triatlón arranca muy tarde.
Sí la verdad. Llevaba muchos años sin practicar deporte. Fui nadadora de los 8 a los 15 años. De 15 a 17 hice atletismo y luego practiqué hípica. A los 34 probé con el triatlón. Empecé a trabajar en una piscina como monitora de natación y también como entrenadora en el equipo de Tafalla. Con ello, empecé también a nadar un poco. Decidí probar como algo nuevo y enseguida me enganchó.
Y enseguida cosecha éxitos.
Empecé en febrero o marzo, a los dos meses hice el primer duatlón y me quedé campeona de Navarra. Me extrañó porque llevaba poco tiempo. En el equipo me dijeron de ir al Campeonato de España, pero se me hacía extraño. No tenía nada de experiencia. Pero entonces empecé a entrenar más fuerte y comencé poco a poco a tomarlo más en serio. Yo he vivido el alto rendimiento con la natación y me gusta ese nivel competitivo. Lo llevo en la sangre. Entrenaba para mejorar cada día. Al principio, como la mejoría es notable… te enganchas enseguida. Te vas motivando y te metes en ese mundo. Luego estuve un año parada por una lesión y volví a entrenar seriamente.
Para volver a pelear por el podio...
Acabé quinta en el Triatlón Olímpico, séptima en el Sprint, fui sexta en el Campeonato de España de duatlón y fui al Campeonato de Europa. A nivel Euskadi y Navarra también he conseguido varios títulos, pero he perdido la cuenta. Este año también he sido subcampeona de España en media distancia, medio ironman, pero mi mayor logro para mí es el quinto puesto del Triatlón Olímpico. Ahí está todo, es lo más.
¿Pensaba que iba a llegar donde ha llegado cuando comenzó?
Empecé con 34 años y no pensaba que iba a andar en estos niveles. Es verdad que la natación es lo que más me costaba, lo que menos me gustaba. Pero este año he empezado a entrenarla más en serio y me he propuesto una mejora en la natación.
Al poco de comenzar cayó lesionada. ¿Fue duro?
Al año siguiente de empezar me lesioné. Tuve excesiva motivación y tuve una lesión que me hizo parar casi toda la temporada. Sufrí una fractura por estrés. Aunque no llegó a ser fractura del todo, me diagnosticaron fractura por estrés. Es una de las lesiones más graves y es muy típica del triatlón. De todo aprendes. Al principio fue la excesiva motivación que tenía. Como quería mejorar en tantas cosas, sigues y sigues. Y no te das cuenta. Ahora, yo me ya veo que hay días que no estoy para entrenar y no entreno. Hay que hacer caso al cuerpo y vas aprendiendo. Aunque es complicado, porque te metes en un círculo y a veces me cebo bastante.
¿Fueron momentos duros?
En esa la lesión estuve casi un año sin competir y medio año sin correr. Pensaba que igual no podía hacer triatlón: entre que empecé con 34 años y que me lesioné de gravedad. Me llevé mucha desilusión. Tenía esa negatividad, pero sucedió porque fui muy precipitada. Mi cuerpo no estaba preparado, no había competido desde los 17 años, no había entrenado desde entonces… Me metí de repente a tope en tres deportes, luego di a luz… y al final me pasó factura.
No han sido su única lesión...
El año pasado tuve otra. En el Natación tuve el Olímpico, que era la última competición que iba a hacer antes del Campeonato de España. Al final, en el Arga, mientras pasábamos a los chicos en un lugar con poco sitio, me di un golpe. Lo terminé pero pensé que sangraba del oído, porque iba con una sordera importante. Fue una perforación de tímpano bastante grande. A pesar de la perforación, seguí entrenando en seco, lo hacía en el gimnasio, porque quería ir al Campeonato de España. Hasta el último momento no decidimos no acudir. Iba todas las semanas al médico de cabecera a ver si me decía que podía ir. El lunes antes del Nacional a me miró el especialista y me dijo que no podía ir. No se había cerrado.
¿El triatlón exige excesivo esfuerzo?
Es un deporte que engancha porque tiene esa variedad. Aunque requiere mucho sacrificio, te tiene que gustar el deporte, te tiene que gustar el aire libre… Tiene mucha disciplina y seriedad. Tiene un día a día y tienes que disfrutar de eso, te tiene que gustar mucho, porque si no es más sufrimiento que disfrute.
¿Influye el estado de ánimo en este deporte?
Sí, mucho. Este año he hecho muchos cambios. He cambiado de entrenador, voy a cambiar de equipo… he tenido cosas que me influían en mi estado anímico y eso me influía en mi rendimiento. Este año con esos cambios ya me he adaptado al nuevo entrenador y estoy ilusionada con el nuevo equipo. Estoy en un estado de ánimo positivo, creo que va a ser una temporada positiva para mí. Siempre hay sensaciones buenas y malas, hay baches... Otro día te sientes cansada y otro día más animada. Es como la vida, hay altibajos.
¿Cambia mucho la forma de vida?
En la alimentación igual cambia algo, aunque yo siempre he comido sano. Pero es vedad que cuando empiezas a hacer deporte metes más hidratos de carbono. Pero, sobre todo, el cambio es que tienes más conciencia de lo que estás comiendo en cada momento. La verdad es que para el rendimiento, la alimentación es muy importante.
¿Y es un deporte caro?
Puede resultarlo sí. No es caro si te conformas con lo básico, pero lo puedes hacer caro. Si quieres competir a nivel nacional, hay equipos que pagan viajes, dietas… ahí estás cubierto. Pero luego viene la bici. Si tienes mala suerte y tienes que cambiar de bici… Además, en la media distancia es mejor tener una cabra en vez de una bicicleta de carretera. Hay gente que tiene dos bicis. Yo sólo tengo la de carretera, porque tengo otras obligaciones que no me lo permiten.
¿Cómo se lleva lo de ser madre de dos chicas y los entrenamientos?
Hay que compaginarlo, pero ellas me dan fuerza. Son también mi motor. Ellas me ven tener una disciplina y un esfuerzo que tiene recompensa. Que esa constancia tiene sus resultados. Ellas están viviendo eso. Al final sé que lo que yo hago que les viene bien porque son buenos valores. Naroa, que ya tiene 13 años, ya me está demostrando lo mismo. Quiere entrenar día a día, en los estudios es súper constante… Además, ellas son las primeras que me apoyan también. Las dos practican natación y les gusta. Lo viven, se han criado con eso y lo han vivido como algo normal.
¿Cuáles son sus próximos retos?
Quiero acudir al Campeonato de España, al Olímpico y al Sprint. Luego el Medio, según como vayan las cosas. Al final, yo no tengo material para media distancia. Pero va a ser en Pamplona el medio y me hace ilusión por eso, pero mi meta es el Olímpico, que es en septiembre.