25 años de la retirada del pelotari más grande (2)
Julián Retegui: "En la pelota se podrían hacer las cosas de otra manera, estamos aún a tiempo"
Retegui II tiene una visión crítica de la mano actual. Fue pelotari, después estuvo en la estructura de Asegarce, conoce a quienes llevan años detrás de las empresas. Ahora lo ve desde el otro lado.


Publicado el 22/09/2026 a las 05:00
Julián Retegui puede hablar de pelota con la autoridad única de ser el mejor manista de todos los tiempos. Lo hace desde una perspectiva propia, ni mejor ni peor que otras. Propia. Discrepa abiertamente con quienes rigen los destinos de Baiko y Aspe, y cree que la gestión podría ser otra, distinta.
¿Qué pelotaris actuales cree usted que tienen algo diferente?
Para mí Jokin Altuna, que técnicamente es el mejor que hay, y Unai Laso, que tiene muchas cosas pero es más “burro”. Para mí el problema es que los dos hacen lo mismo, no estudian el tanto. Están jugando y el otro le corta. Los demás les copian…
Igual es que nos estamos haciendo mayores y todo lo de ahora nos parece peor que lo de antes.
Por supuesto que nos estamos haciendo viejos y es una buena señal. Pero podemos opinar, porque hemos visto lo de antes y lo de ahora, y tenemos criterio.
¿Aimar Olaizola o Irujo eran mucho más que lo que hay ahora?
Eran más pelotaris. Y además con esta pelota, la de cuero distinto, fíjate si Olaizola II era pelotari… Empezó jugando de una manera, pero claro Irujo le sacaba otro tipo de material. Juan ha sido un “burro”, siempre le he dicho que lo era. Recuerdo que una vez hablando con él le dije: menos no se puede jugar con lo que tienes. ¿Pues?, me contestó. Porque estaba dominando a todos, y al final no conseguía ganarle a Aimar. Y me respondía: es que yo soy así.
¿Olaizola II era más zorro?
Mucho más. Se quejaba Aimar del material y, cuando se quejaba, porque se quejaba, Irujo también se quejaba. Pero Aimar poco a poco aprendió a jugar con la misma pelota que Juan y también a jugar de aire, porque aprendió a hacerlo bien y con más seguridad que el propio Irujo. Esas cosas son las que le acaban comiendo la cabeza al contrario. Recuerdo que en el último campeonato que jugaron, Aimar, que siempre se quejaba de la pelota, sacó un material vivo y Juan se acabó quejando de que Aimar sacaba pelota viva.
Esos años la pelota tenía un toque, un ambiente y una rivalidad que ahora no existe.
Totalmente de acuerdo. Toda ese pique, esa rivalidad… no existe. Ahora no hay pelotaris, ninguno. Hay rematadores, pero no hay pelotaris. Mira, yo creo que en segunda es donde se quedan los que son pelotaris de verdad. ¿Por qué?
Porque no tienen el poder de los de primera, son más cortos de golpe, pero son pelotaris, son más zorros. El problema es que muchos, no pasando del cuatro, no saben tirar bien la dejada. Si no hay golpe, haz otras cosas. No puedes cortarle al contrario, buscar el fallo. Intentalo, que luego haces falta… pues haces falta, pero intentalo.
¿Por qué cree que todos juegan igual?
Para mí los delanteros y los zagueros juegan igual, porque todos juegan automático. Han aprendido todos a pelotear con el bote de plástico con el que les lanzan la pelota, eso son pelotaris de escuela. Antes, la forma de golpear a la pelota era natural, ahora todos vienen enseñados. Antes tú aprendías por ti mismo, y ahora todo vienen enseñados de la misma manera. El pelotari de ahora no crea, ni imagina… pero desde pequeños. Y también es verdad que el material con el que se está jugando, no ayuda. Antes el pelotari corto de golpe, era corto de golpe. Ahora con esta pelota también te pegan rebotes. Entonces ahora, ni pelotari ni pegador.
Si usted habla con la gente de la pelota, dicen que uno de los problemas es que de abajo no viene nadie.
Nadie, y eso es muy preocupante. Hay que tener claro que la pelota nunca se va a perder, gracias a Dios porque hay colegios donde se da como actividad. Si no fuese por las ikastolas, la pelota desaparecía, seguro. No hay más que mirar en los pueblos, ¿en qué pueblo se juega a pelota?
Bueno, la oferta deportiva es mucha y el gusto de los chavales va por otros deportes y tiene otros referentes.
El pelotari antes en los pueblos era Dios. Me acuerdo que cuando vivíamos en el pueblo sabíamos que existían los Ogeta, Txikuri… y cuando jugabas lo hacías con los nombres de aquellos. El ídolo era el deportista o el pelotari que sabías que existía pero no podías ver, y lo veías como un Dios. Tenías que creer porque no veías. Leías páginas en los periódicos, escuchabas la radio… y si alguna vez conseguías estar con él o verlo jugar era algo extraordinario. Si al ídolo lo ves todos los días, lo mandas a patadas porque te acostumbras a verlo. Esto es como la religión, crees en aquello que no ves. El pelotari era Dios. Ahora, no.
La gente que manda ahora en la pelota quiere “revolucionarla” agrupando a los pelotaris por equipos. ¿Cómo ve esa idea?
Me parece una tontería como una casa. Harán lo que quieran, pero la pelota nunca será lo que ha sido. Cuanto más revuelvas un deporte que ya tenía sus reglamentos, su esencia y su manera de ser, más lo vas a fastidiar. Cuando yo estuve allí dentro, se barajó la idea de bajar el frontis, bajar la altura de la chapa, jugar con pantalones cortos… si tú le cambias las medidas a un frontón o a un campo de fútbol ya no es lo mismo, hay un antes y un después.
¿Por qué hay que cambiar las cosas si los frontones se llenan de semana en semana?
Está claro, para mí son cambios que están motivados para decir que están haciendo algo. Creo que es mucho más necesario conseguir los medios para ver si un doble bote es doble bote de verdad, o si esa txapa es txapa o no. Siempre se quiere tocar todo lo que le compete al pelotari. Tienen que dejar a los pelotaris y a los reglamentos en paz. ¿Para qué voy a poner a los pelotaris en diferentes vestuarios? ¿qué sentido tiene si llevan 100 años así? Quienes están en las empresas parece que están haciendo algo, pero no hacen nada más que joder la manta. Pero la esencia de la pelota no se puede cambiar. ¿Es que por qué hay que cambiar?
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Igual porque también hay que evolucionar con los tiempos.
Sí, sin duda. Pero que sea rentable, que les favorezca. Por ejemplo, jugar a juegos. Y te viene el tonto de turno diciendo que antes se jugaba a juegos. Ya, ¿y por qué lo quitaron? Hay cosas que tienen sentido y otras que no, yo creo que el jugar a juegos no aporta nada.
¿Cree que el público está por la labor de organizar a los pelotaris por equipos o cambiar el sistema de conteo? ¿la gente va a ser capaz de seguirlo?
A mí es una fórmula que me parece muy peligrosa. ¿Qué pasa en un equipo si hay dos pelotaris que no te rinden? Pues que adiós temporada. La pelota se mueve con plantillas que son muy cortas y no hay margen por error. Creo que estas decisiones son enredar por enredar, aquí está ya todo inventado.
Esta nueva fórmula también puede diluir aún más el sentido de las empresas, bueno lo que ahora todo el mundo da por hecho que es una sola empresa.
Es que no son empresas de pelota, y se acabó. Son empresas de marketing, de publicidad, de televisión…
Usted estuvo en Asegarce, ¿cómo terminó con Argiñano?
Yo terminé bien, pero veía venir lo que ha pasado. Y creo que las cosas de deberían hacer de otra forma y es posible hacerlas aún de una forma muy sencilla con el dinero que se mueve.
¿En qué sentido?
Creo que las empresas tendrían que abarcar todo, desde el campo aficionado y clubes, que también son para echar a comer aparte, y hablar con todos. Creo que debería haber un apoyo económico de las instituciones y los gobiernos y organizar la pelota por saltos, por fases lógicas. Una competición aficionada bien estructurada y organizada para que después el pelotari que lo merezca debute igual en una empresa pequeña, tipo Garfe, que tiene un coste económico asequible. Y a partir de ahí, ir creciendo. El que tenga que subir, sube a las empresas grandes. Y al revés, el pelotari que va bajando o que no rinde lo que se esperaba, en vez de mandarlo para casa destinarlo a esa empresa más pequeña. Y si hace falta más de una empresa, se hace más de una. Eso con 300.000 euros se saca, y no es dinero para las instituciones. Se le paga el sueldo mínimo y tanto por partido. Eso va a hacer que se coja a gente joven y con ganas de jugar.
En sus tiempos pudo hacerlo.
Sí, pero la dictadura estaba en los mandamases, y tampoco había mucho apoyo. La pelota está todavía a tiempo de hacer las cosas bien.
¿Qué futuro le ve?
La pelota no va a morir, va a estar ahí. El pelotari cobrará menos dinero que antes, porque no tienen competencia y si dicen media palabra le mandan para casa. Los pelotaris están muertos.