Final Manomanista
Artola y Darío: la gran ocasión de sus vidas
Artola y Darío se juegan la txapela manomanista este domingo en el Navarra Arena, con el riojano como ligero favorito


Publicado el 31/05/2026 a las 05:00
Hay trenes que pasan en contadas ocasiones por las vidas de los deportistas. El guipuzcoano Iñaki Artola, de 31 años, y el riojano Darío Gómez, de 30, afrontan este domingo 31 de mayo en el frontón del Navarra Arena la gran final del Manomanista 2026. Es el campeonato rey, la txapela que da y quita, la que le hace a un pelotari entrar en la historia. Están ambos ante la gran ocasión de sus vidas. Partirá como ligero favorito para el dinero el delantero de Ezcaray, en proporciones de cienes a 70, en una final inédita que no va a terminar de llenar el recinto pamplonés.
Nunca Artola y Darío tuvieron una txapela manomanista tan a su alcance. Cierto es que el delantero de Alegía afronta su tercera oportunidad. No pudo disputar la de 2021 después de caer lesionado, quedó subcampeón contra Altuna en 2025 y ha llegado por méritos propios a la de 2026. Darío Gómez afronta su primera final de la máxima categoría, y tiene una cita con la historia. Hace 72 años que un pelotari riojano no alcanza el partido por la corona manomanista. El último en hacerlo fue Abel San Martín Campo, Barberito I. El delantero de Baños de Río Tobia jugó y perdió su última final mano a mano en 1954 contra Soroa II en el Astelena, perdió 22-4. Barberito falleció el 2 de noviembre de 1980, faltaban aún 16 años para que Darío naciese en Ezcaray.
DOS CAMINOS DIFERENTES
Para Iñaki Artola y Darío Gómez la final tiene el carácter de una oportunidad única, entre otras cosas, porque en el partido está ausente el elemento constante en este partido desde 2018, Jokin Altuna, y también quienes han sido finalistas en las últimas ediciones: Laso, Ezkurdia, Jaka y Rezusta.
Iñaki Artola va a afrontar su cuarta final como profesional (ganó un Cuatro y Medio de Promoción, subcampeón del mano a mano y del Parejas), después de un camino muy trabajado. Cayó claramente contra Larrazabal, y a partir de ahí cambió cosas en su preparación como en su juego en la cancha. Dio un paso adelante, buscó más el ataque.
El delantero de Alegia pudo con Peña, se la jugó a una carta contra Zabala, al que ganó al límite por 22-16 (si el riojano hacía 17 tantos pasaba a la semifinal) y batió en su mejor partido a un atenazado Unai Laso en semifinales, con un juego muy bien planteado y ejecutado.
Darío Gómez, que ya sabía lo que es hacer tercero en el Manomanista en dos ocasiones, se presentaba en la edición de 2026 luego de hacer un muy buen Parejas en el Serie B, y sobre todo de tener continuidad en su juego al no sufrir problemas de manos, que en las últimas ediciones habían frustrado toda posibilidad de empresas mayores.
El sorteo quiso que el delantero pelaire quedase encuadrado en el grupo de la muerte, el de los campeones. Haciendo palanca en sus buenas prestaciones con el saque, el poder de su golpe de derecha y la facilidad para concluir con la dejada o el dos paredes, ha ido batiendo hasta a tres campeones en el camino hasta alcanzar la final. Primero fue Elordi, después Jaka y el golpe más sonado, el 22-8 que le hizo al vigente campeón, Jokin Altuna. Su única derrota ha sido contra Unai Laso, y en semifinales también le dejó en ocho a Iker Larrazabal. Nunca había tenido un rendimiento tan sólido el riojano.
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PERFIL ORTODOXO
El choque de este domingo en el Navarra Arena es inédito, nunca ambos se han visto las caras mano a mano a todo frontón en un individual. Y al carácter singular de la pelear hay que añadir un factor de fondo más. Ninguno de los dos protagonistas de la final se identifica con el juego de aire y anguloso que se ha impuesto en las últimas ediciones del mano a mano. Responden más los dos delanteros más con un juego a bote más ortodoxo, más clásico y largo que al que nos hemos acostumbrado.
Iñaki Artola ha mutado su juego en la fase final del Manomanista. Con un golpe de derecha de abajo poderoso, una buena capacidad para el saque, y una zurda con la que cuenta con buena defensa y también remate, el de Alegia ha dado un paso adelante en su juego, ha mostrado una cara más agresiva. En contra, dos malos inicios de partido que le obligaron a remontar.
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DARÍO Y EL ARENA
Enfrente está Darío Gómez, cuyos argumentos manomanistas no necesitan presentación. El riojano saca como los ángeles, tiene una derecha que castiga con dureza al rival alejándolo del frontis, se defiende de zurda, y cuenta con dos elementos fundamentales para terminar el tanto, la dejada y sobre todo el dos paredes, que lo traza con una precisión milimétrica.
Y todo en un frontón peculiar e inhabitual para ellos como el Navarra Arena. Artola perdió allí hace apenas dos meses la final del Parejas. Darío no ha jugado allí ningún partido oficial, y ha hecho contados entrenamientos. El escenario es de su gusto.
Tiene el Arena un frontis que escupe la pelota, ideal para quienes tomen la iniciativa al ataque. Un suelo exigente en la zona del resto (cuadro seis y medio hacia atrás) donde la pelota tira y acaba amontonándose. Y una pared izquierda áspera, en la que los dos paredes bien tirados pueden ser un arma terriblemente letal.
Quien temple mejor los nervios y se amolde al escenario tendrá mucho ganado.


Un 5-2 para Aspe en las finales del Navarra Arena
La final del Manomanista entre Artola y Darío será la octava dentro de los tres campeonatos oficiales que se dispute en el Navarra Arena. Hasta el momento el balance es más favorable para Aspe en la pelea entre empresas, que ha ganado allí tres txapelas del Parejas y dos del Cuatro y Medio por 2 para Baiko, que ha ganado la única del mano a mano allí celebrada.