La final del Parejas

La pelota mano repite en la UPNA

Técnicos y preparadores físicos hablaron en las Jornadas de Pelota Mano sobre la evolución del Parejas y su puesta a punto

Chocarro, Bajbajero, Echeverría, Carrión, Izquierdo y Ayarra.
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Chocarro, Bajbajero, Echeverría, Carrión, Izquierdo y Ayarra.DDN Irati Aizpurua
Chocarro, Bajbajero, Echeverría, Carrión, Izquierdo y Ayarra.

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Luis Guinea

Publicado el 18/03/2026 a las 05:00

Cada vez que se acerca la final del Campeonato de Parejas se ha convertido en costumbre hablar de pelota en la Facultad de Ciencias de la Salud de la UPNA. Impulsadas por el catedrático Mikel Izquierdo se celebraron este martes las Jornadas Técnicas de Pelota Vasca, con la participación de José Mari Echeverría, Carlos Chocarro y Rubén Ayarra -de Dupla Entrenamiento (Ezkurdia, Peio Etxeberria)-; Egoitz Carrión -preparador de Laso, Mariezkurrena- e Iñaki Barbajero, profesor de la UPNA y seleccionador nacional de frontball. 

José Mari Echeverria presentó su tercer trabajo de análisis de finales. Primero fue el Cuatro y Medio, el año pasado el Manomanista, y en esta ocasión el Parejas. Ha analizado las finales desde 1992 hasta nuestros días con especial foco en la evolución de los partidos, del número de pelotazos, el juego, dónde se hacen los tantos, los errores... “En las finales se ha jugado un 6,6% más de juego al aire entre 1992 y 2025, y en el juego la participación del delantero es de un 49% de las acciones y el zaguero un 51%, hay un criterio de equilibrio de las dos posiciones”, comentó Echeverría. 

El ex responsable del IND, ex entrenador de pelotaris y técnico deduce en su estudio que los delanteros han adquirido un mayor protagonismo en el juego. “En los últimos años el 62% de aciertos y el 38% errores; aquellos partidos con más aciertos son más vistosos”, apuntó.

EL RETO DE LA  PREPARACIÓN

Las jornadas contaron con la presencia de los preparadores físicos de dos de los finalistas de la próxima edición del Parejas.  Carlos Chocarro y Rubén Ayarra trabajan con Joseba Ezkurdia. Mientras que Egoitz Carrión es quien prepara a Unai Laso. Los tres apuntaron lo difícil que les resulta diseñar una preparación física coherente de acuerdo con el calendario de mano profesional, en el que las competiciones se suceden sin solución de continuidad, y en el que el deportista solo dispone de apenas 10 días libres en todo el año. Eso en el caso de los manistas que hacen las tres competiciones grandes. 

Chocarro y Ayarra pormenorizaron cómo trabajan la fuerza con los pelotaris en el grupo Dupla Entrenamiento. Lo hacen a través del uso de plataformas de fuerza, con las que se mide la fuerza que el pelotari es capaz de aplicar al suelo. De ahí sacan 170 métricas con las que elaboran un perfil de l deportista y pueden ajustar el ejercicio de fuerza a las necesidades del manista. “No vale con ir al monte y comer chuleta como hace años, les vamos inculcando el entrenamiento con hierro, y usamos plataformas de fuerza”, explicaba Chocarro. “Lo que buscamos es entrenar de acuerdo a un perfil neuromuscular de cada pelotari, sabiendo que no todos los pelotaris entrenan igual”. Egoitz Carrión lleva años trabajando con Unai Laso, Jon Mariezkurrena y Asier Agirre entre otros. Explicó con detalle cómo son los entresijos de la preparación de los pelotaris, que jugando un partido a la semana, en realidad solo pueden hacer un par de sesiones de trabajo físico específico enfocado a la mejora de determinados aspectos.

“Planificar una semana o una temporada no es nada fácil. Las seis semanas preparatorias y las seis semanas de periodo transitorio de otros deportes se reducen a 15 días. ¿Cuántos días de entrenamiento puro hay a la semana? Son dos, y así durante todo el año. La problemática es ¿cómo entrenamos? Nosotros copiamos el modelo del fútbol y cada dos semanas renovamos los contenidos, acentuamos un trabajo y vamos haciendo periodos ondulatorios”, comentó. 

DINAMITA EN EL FRONTBALL 

Iñaki Barbajero hizo una interesante exposición sobre el trabajo realizado con la selección española en el pasado Mundial de Frontball, en especial con las finales de Laia Salsamendi y Santi Yániz. La nueva modalidad se mueve en unos parámetros de explosividad importantes, más acusados en los hombres que en las mujeres, y con muy poco tiempo de recuperación. “No gana el que más fuerte golpea a la pelota, ni con golpes ganadores. Gana el que es capaz de sostener la intensidad durante más tiempo en la cancha", apuntó.

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