Manomanista

Peio Etxeberria completa el podio del Manomanista y le hace aterrizar a Larrazabal

El delantero navarro, que suplía a Laso y Darío, termina tercero después de imponerse con contundencia al alavés 22-8 en la final de consolación

Peio Etxeberria golpea en el Labrit.
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Peio Etxeberria golpea en el Labrit en un partido anterior
Peio Etxeberria golpea en el Labrit.

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Luis Guinea

Publicado el 25/05/2025 a las 19:57

Peio Etxeberria ha terminado el Manomanista 2025 con un buen sabor, después de ganar este domingo 26 de mayo por la tarde a Iker Larrzabal -la presunta revelación de este año- por un inapelable 22-8 en el Atano III en el partido por el tercer y cuarto puesto del mano a mano.  El que tradicionalmente ha sido un partido maldito -recuerden que se han suspendido 11 de las 20 ocasiones en las que se tenía que jugar- ha sido una demostración de que el de Zenotz es un pelotari competitivo cien por cien, y que Larrazabal sigue en proceso de crecimiento y aprendizaje. Peio acompañará el domingo que viene a Altuna y Artola en el podio como tercero, pero el año que viene no será cabeza de serie.

Había morbo por ver si Peio Etxeberria, el suplente del suplente, podría o no con el joven Iker Larrazabal. Y el encuentro ha mostrado a un pelotari en su plena madurez física, anímica y de juego, frente al de un hombre de futuro que va quemando etapas, pero al que todavía le queda para estar en la creme de la creme.

PEIO ETXEBERRIA 22
​LARRAZABAL 8


Frontón. Atano III
Marcador. 0-1, 2-1, 2-2, 5-2, 5-3, 8-3, 8-4, 13-4, 13-6, 15-6, 15-7, 18-7 , 18-8 y 22-8
Duración. 45 minutos
Pelotazos. 216
Saques. 5 de Peio, o y una falta de Larrazabal
Tantos hechos. 6 de Peio, 5 de Larrazabal
Tantos perdidos. 3 de Peio, 10 de Larrazabal

Peio Etxeberria ha tomado la iniciativa en el juego a las primeras de cambio. Ha acertado a la hora de sacar con colocación y potencia, siempre pegando a la pared. Para Iker Larrazabal el resto ha sido un ejercicio difícil, ha encajado cinco tantos. Y a partir de ahí el de Zenotz ha tratado de buscar la izquierda del alavés por sistema y castigarle con velocidad. El trabajo ha surtido efecto. Peio ha logrado parciales con los que ha ido rompiendo el partido. 5-3 al 8-3, del 8-4 al 13-4, del 18-8 al 22-8.

Todas las tacadas han tenido un elemento en común. Las dificultades que ha tenido el alavés con la zurda, con la que ha perdido literalmente una decena de pelotas. Con esos números es muy complicado sacar adelante un partido. Pero más allá del dato estadístico está el hecho de que  la confianza del alavés se ha ido requebrajando conforme caían los fallos. 

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