La final del Parejas
Cara a cara por la gloria en el Arena
Ezkurdia-Rezusta y Artola-Mariezkurrena se juegan este domingo la txapela del Parejas más apretada de los últimos años


Publicado el 30/03/2025 a las 05:00
El Navarra Arena acogerá este domingo 30 de marzo por tercera vez en su historia una final del Campeonato de Parejas. Joseba Ezkurdia y Beñat Rezusta de un lado, Iñaki Artola y Jon Mariezkurrena por otro están citados a partir de las seis para el encuentro número 66 de la presente edición, el que determina quién se llevará la txapela de campeón. Tiene esta final todos los condimentos para componer un partido grande de pelota, cuyo pronóstico es incierto. Saldrá el dinero en las traviesas a la par, quizá con una ligerísima diferencia por los colorados, en proporciones de 100 a 90, que se moverán arriba o abajo según funcione el marcador en los primeros tantos. El Arena va a presentar un llenazo magnífico.
Todo partido de pelota, cualquier final, tiene su razón en dos puntos antagónicos el rojo contra el azul. Que en el caso de la final de esta tarde en el Navarra Arena cuenta con aún más puntos de choque.
La final es, de partida, un Aspe contra Baiko en toda regla, en la edición en la que mejor le han ido las cosas a la promotora bilbaína, y en la que más sufridas han estado las cosas para la empresa de los Vidarte. Hay que recordar que Aspe manda con mano de hierro en el palmarés del Parejas desde 2016.
La final ofrece dos perfiles de protagonistas muy distintos. Se enfrentan los dos pelotaris más veteranos de la competición contra unos novatos en finales. Ezkurdia-Rezusta son dos viejos rockeros que superan la treintena, con una veintena larga de participaciones en el campeonato y que tienen la espalda curtida en partidos por la txapela. Entre los dos suman media docena de finales de la distancia, con cuatro títulos conseguidos, dos por cada uno. La final, su liturgia y sus nervios, no les pillan de nuevas. En el otro fiel de la balanza, Artola-Mariezkurrena, que no son novatos en el cuadro profesional, pero que han tardado hasta hoy en poder jugar su primera final del Parejas. Una situación en la que se mezcla la ilusión que mueve montañas por estrenar el palmarés, con el saber gestionar la primera vez de un partido por la txapela: los nervios, el escenario, el miedo escénico, la ansiedad...
LA FIABILIDAD DE LOS VETERANOS
El perfil de juego de las dos combinaciones que luchan por la txapela también es antagónico. Joseba Ezkurdia y Beñat Rezusta han conseguido llegar a la final gracias a la enorme regularidad que han demostrado a lo largo y ancho de los casi cinco meses que ha durado el maratón del Parejas.
El dueto de Aspe se ha mostrado como una máquina muy bien engrasada en las 14 jornadas de la liguilla regular y las tres de semifinales, en las que han sumado sus partidos por victorias. La última vez que perdieron fue el 15 de febrero en el Bizkaia precisamente contra Urrutikoetxea-Mariezkurrena, 22-11 en el cierre de la liguilla. Son fiables, fallan muy poco. Entre los dos han tirado 91 pelotas en 17 encuentros: 5,3 errores por partido.
Beñat Rezusta ha mostrado una frescura y confianza en el juego que hacía años que no se le veía en el campeonato. Una circunstancia que se ha visto complementada a la perfección por el trabajo defensivo de Joseba Ezkurdia. El voleísta de Arbizu le quita mucho trabajo sucio al zurdo bergarés, y la confianza que le ha dado Rezusta le ha hecho crecer en juego y confianza durante estos cuatro meses. Nunca se descuadran, y salvo el 6-22 que perdieron contra Laso-Iztueta siempre han dado lo suyo.
Joseba Ezkurdia: “El Arena es bueno para ellos, pero también para nosotros porque podemos hacer daño con el ritmo”
Beñat Rezusta: “Tenemos que empezar fuertes, sin desconcentrarnos y listos para trabajar mucho”
LA POTENCIA DE LOS ZULES
Si en Aspe se agarran a la fiablidad de dos tipos con oficio como Ezkurdia y Rezusta, la ilusión que alimenta las aspiraciones de Baiko es el poder. Después de un campeonato en el que han tenido sus arriba y abajo, Artola-Mariezkurrena han llegado en tiempo y forma a los puntos críticos de la competición. El corte de los play off y las semifinales. Escenarios en los que siempre han sacado a relucir su pegada.
Con un José Javier Zabaleta más discreto que en los últimos años, Jon Mariezkurrena se ha mostrado en 2025 como el zaguero pegador que ha marcado la diferencia en la competición. Su derecha es la que ha mandado y abierto espacios en la cancha... al fin. Porque el bombardero de Berriozar llevaba años persiguiendo hacer un Parejas completo, en el que le respetaran las manos, y tuviese un pelín de suerte. Y eso ha sucedido en 2025.
El poder de Mariezkurrena se ve complementado a la perfección por un delantero versátil como Iñaki Artola, al que por fin a suerte también le ha acompañado para alcanzar su primera final. Su sotamano y su golpe de derecha de abajo ponen muy lejos la pelota y obligan siempre a las defensas contrarias.
El nudo gordiano para ellos está en los errores. Entre uno y otro (y ojo que Artola ha renunciado a media docena sin jugar por lesiones) se han dejado 107 pelotas, lo que implica un promedio de 5,94 errores por partido, con un partido más jugado por el play off.
Iñaki Artola: “No hemos jugado ninguna final, pero sí partidos definitivos. Sabemos que va a ser una final dura”
Jon Mariezkurrena: “La txapela sería la guinda del pastel a muchos meses de entrenamiento y trabajo”
Te puede interesar

CONQUISTAR EL CUADRO CINCO
En un frontón con salida de frontis, en el que la pelota coge mucho vuelo a partir del cuadro siete; con unas pelotas con tendencia a gastarse más de lo habitual en pared izquierda; con dos combinaciones que no son especialmente puntilleras, la final estará en quien sea capaz de conquistar el cuadro cinco, el punto desde el que mandar en el peloteo.
Buscarán Ezkurdia-Rezusta mover a los de Baiko, no dejarles jugar en recto, incomodarles con la volea del de Arbizu a base de un ritmo machacón.
Artola-Mariezkurrena tratarán por todos los medios hacerse con el control del peloteo y cargar toda la tarea en Rezusta, hasta hacer quebrar al zurdo de Bergara.
Aguarda una gran final sobre el papel.

