Cuatro y Medio
Huarte, la semilla de una final navarra
Peio Etxeberria y Unai Laso, dos navarros, se jugarán la txapela del Cuatro y Medio este domingo en el frontón Bizkaia. Ambos hunden sus raíces en el mismo club, Huarte, y como aficionados solo se enfrentaron una vez


Publicado el 23/11/2024 a las 05:00
Detrás de que Navarra vuelva a tener una final diez años después está, indudablemente, el trabajo de sus protagonistas, Unai Laso y Peio Echeverría. También de sus empresas, Baiko y Aspe. Pero en el caso de la final de mañana, hay una raíz común entre los dos pelotaris. Ambos tuvieron sus años de formación en el mismo sitio, el Club Pelotazale de Huarte. Detrás de que Laso y Peio Etxeberria se jueguen la txapela, hay cientos, miles de horas, de trabajo anónimo, altruista y desinteresado de toda la gente del club huartearra. Una labor muy pocas veces reconocida en público, pero siempre agradecida por los dos protagonistas, que no olvidan dónde se hunden sus raíces.
Peio Etxeberria y Unai Laso llegaron al Club Pelotazale Huarte por diferentes caminos. En el caso de Peio Etxeberria empezó a jugar en Ultzama, donde pronto se quedó sin gente con la que entrenar, por lo que terminó en Huarte.
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“En cuanto le vi me sorprendió. Era pequeño, redondico, pero para los siete años este ya venía con tacos puestos, veía cómo hacía los ganchos... se notaba que le había metido muchas horas al frontón”, recuerda Paco Caballero, entrenador del Club Pelotazale Huarte, y que ha sido una de las personas que más ha ayudado a Peio Etxeberria tras el fallecimiento de su padre, cuando éste tenía 15 años.
Unai Laso llegó a Huarte por otras vías. Comenzó en la A.D. San Juan, donde coincidió con Julen Martija, hoy zaguero de Aspe y entonces su zaguero habitual; Joanes Bakaikoa y Medina. El club pamplonés atravesó una época con menos pelotaris, y éstos decidieron buscarse otro club. Un fenómeno, el del cambio de club, habitual en el campo aficionado. Laso y Martija terminaron en Huarte, mientras que Bakaikoa y Medina lo hicieron en Erreka.
“Unai ha sido Unai desde que era un niño. Es un pelotari con dos manos muy buenas, y yo desde que le conozco siempre le he visto que tiene un toque especial con la derecha, tiene electricidad”, comenta Caballero. “Unai siempre ha tenido ese desparpajo, ese carácter suyo. En ese sentido no ha cambiado nada”.
LA SABIDURÍA DE HUARTE
Unai Laso y Peio Etxeberria se llevan un año de diferencia -es mayor el de Bizkarreta- y coincidieron cuatro temporadas en el club de Huarte. Allí encontraron el sitio perfecto en el que ir haciéndose pelotaris. ¿Por qué? Porque el club uhartearra tenía en la categoría superior a cuatro manistas que por entonces eran la flor y nata del campo aficionado navarro: Yoldi, Linzoáin, Garralda y Beroiz. Un póker de pelotaris que en las competiciones de la federación y de federaciones eran muy poderosos. De ellos, el único que dio el salto a profesionales fue Beroiz, que estuvo en Aspe y en Baiko, y que fue campeón manomanista de 2ª y subcampeón de Parejas.
“Se dio la circunstancia de que Unai y Peio se encontraron por arriba con un grupo de pelotaris muy buenos, y entrenar con ellos les hizo mejorar y aprender una barbaridad. Ese grupo, Yoldi, Linzoáin, Garralda y Beroiz entonces eran lo mejor de lo mejor, y entre ellos había una relación buenísima”, dice Paco Caballero, que por entonces contaba con aproximadamente medio centenar de pelotaris en el club. En lo que va de siglo XXI Huarte ha disputado siete finales del Interpueblos, de las que ha ganado tres: 2004, 08 y 15.
En ese entorno, Laso y Peio Etxeberria acudían a entrenarse al Toki Alai un par de veces por semana. En el caso de Peio Etxeberria después de haber atendido su negocio familiar de ganado y haber ido a clases a Salesianos. En el caso de Laso, tras haber atendido a sus estudios de Hostelería.
Curiosamente entre ellos solo jugaron una final. Fue en los Juegos Deportivos de Navarra de 2008, el 20 de diciembre. Laso-Bakaikoa, con San Juan, se impusieron 18-9 a Sánchez-Etxeberria, de Huarte. Bakaikoa, Laso y Luis Sánchez tenían entonces 11 años; Peio, 10.
Unai Laso debutó en profesionales con Baiko el 18 de junio de 2016. Peio Etxeberria lo hizo con Aspe el 3 de noviembre de 2017 en el frontón Ultzama. Sin embargo, Laso tuvo que recalificarse como aficionado durante 10 meses después de que Baiko no le renovase el contrato. Volvió con Mariezkurrena.
“La relación con los dos es muy buena, y son gente muy agradecida”, dicen en el club de Huarte. “Siempre que les decimos para que vengan a echar una mano en las finales de algún campeonato o a dar los trofeos nos ayudan. Hay muy buena relación con los dos”
EL AHORA
Desde que debutaron en profesionales, Unai Laso y Peio Etxeberria han seguido cada uno su camino. Pertenecen a empresas diferentes y siguen metodologías de entrenamiento diferentes.
Unai Laso trabaja bajos las órdenes de Egoitz Carrión, muy relacionado con la pelota que entrena a triatletas y otros deportistas, desde 2020. Su centro de operaciones está en el Polideportivo de Ororbia, donde se prepara con casi otra decena de manistas. El ambiente de trabajo en el grupo, en el que hay profesionales y amateurs, es magnífico. Jon Mariezkurrena, amigo, compañero de empresa, pelotari que también fue no renovado con Baiko y con compartió momentos muy difíciles, es su botillero, su hombre de confianza. El domingo, gane o no la txapela, lo celebrarán todos en la sidrería Auzmendi de Pamplona.
Peio Etxeberria encontró hace ocho años un entorno con el que prepararse con Dupla Entrenamiento, el grupo de trabajo que conforman Rubén Ayarra, palista, y Carlos Chocarro, ex jugador de balonmano. Ambos tienen una amplísima experiencia en competición, y también estudios en fisiología y alto rendimiento. El grupo se entrena en Pamplona, y es más reducido. En él están Joseba Ezkurdia, Andoni Gaskue -botillero- y desde hace un año Joanes Bakaikoa. Peio ha tenido en Ezkurdia su gran referente, a su vez el voleísta de Arbizu se vio muy influenciado en su juego y su metodología de trabajo por Juan Martínez de Irujo. En la silla se sienta Gaskue, que es amigo desde la infancia, y con el que tiene una confianza plena.
Gane quien gane en la final, en el Club Pelotazale Huarte sienten, sentirán esa txapela un poco suya. Lo es.