Frontones
Sin pelotaris navarros en el regreso de la pelota al Beti Jai de Madrid un siglo después
Ningún pelotari foral forma parte del programa del sábado 26 y domingo 27 en el que habrá partidos de mano parejas y de frontenis


Publicado el 23/10/2024 a las 05:00
La pelota volverá a sonar este sábado y domingo en el legendario frontón Beti Jai de Madrid casi un siglo después de que lo hiciera por última vez. El Ayuntamiento de Madrid, el Centro de interpretación del Frontón del Beti Jai y la Federación Madrileña de Pelota han organizado dos días de actividades con tcuatro partidos cada día de frontenis y mano parejas al que no ha sido invitado ningún pelotari de la Comunidad foral. Los pelotaris que han sido programados para los partidos de mano son campeones territoriales y guipuzcoanos. El sábado intervendrán Lizaso-Urruzola, este último ex profesional de Aspe, contra Urmeneta, campeón de Euskadi 2018 y Esnaola, campeón de Euskadid e trinquete de 2018. El domingo, Samuel-Viñaras II y la supla vascorriojana Vicente-Sedano II.
El programa comenzará los dos días a las once de la mañana, con cuatro partidos, dos de frontenis y dos de mano parejas.
LA HISTORIA
El frontón Beti Jai de Madrid fue construido en 1894, en la época que irrumpieron los frontones en la capital de España, todos descubiertos. En 1981 se habían levantado El Madrileño, el San Francisco El Grande, el Jai Alai. Un año después se construyó el Fiesta Alegre (72 metros y con capacidad para 5.500 espectadores) y el Euskal Jai, que se convirtió en el primer frontón cubierto de Madrid, con capacidad para 2.500 espectadores.


El Beti Jai fue construido en 1894, obra de Joaquín Rucoba, con una cancha de 67 metros y capacidad para 4.000 espectadores. La instalación es descubierta desde su origen. El recinto se puso en marcha en el apogeo de la pelota y de las apuestas en Madrid.
Fue precisamente en julio de 1894 cuando hubo un altercado en el recinto que marcó un antes y un después en la pelota en Madrid. Hubo un grupo de aficionados que se jugó mucho dinero en apuestas, y perdió. Éstos culparon a los pelotaris de lo ocurrido, hubo invasión de cancha y diferentes incidentes.


José Mesía del Barco, Duque de Tamames, intervino en el asunto e hizo público un nuevo reglamento para las apuestas en los frontones. Ahí comenzó el inicio del fin de la actividad pelotazale profesional en Madrid. En 1896 las autoridades municipales decidieron subir la contribución a los frontones, en 1897 en inicio de la decadencia de los frontones, que terminó primero con el cierre de muchos de ellos, y su posterior derribo para hacer en sus amplios solares viviendas.
DE MULTIUSOS A LA DECADENCIA
Desde finales del siglo XIX hasta la primera mitad del XX, el Beti Jai tuvo multitud de usos y facetas. Desde deportivas, a lugar de pruebas de ensayo de Aeronáutica, también tuvo uso de vivienda, de garaje... En 1977 el Colegio de Arquitectos de Madrid lanzó la voz de alarma por el pésimo estado de la construcción.


En 1989 el Beti Jai fue comprado por una empresa francesa, que la tuvo parada y cerrada durante más de una década. Se apuntó la posibilidad de que allí se levantara un hotel, idea que nunca fructificó. La instalación fue deteriorándose, hasta llegar a convertirse en un campamento Okupa, que vivió su punto más polémico en 2007 cuando hubo un incendio en el que falleció una persona.


A comienzos de siglo se puso en marcha una plataforma Salvemos el Beti Jai, que demandaba el cuidado y protección de una instalación única. El 9 de febrero de 2011 la Comunidad de Madrid declaró el frontón como Bien de Interés Cultural. Un año más tarde el Ayuntamiento de Madrid comenzó el proceso de expropiación para afrontar una rehabilitación total desde 2015 a 2019.