I Pilota Legends Cup

Enganchados a las leyendas

Oinatz-Galarza y Mikel Goñi-Alduntzin jugarán la final este sábado en el Labrit

I Pilota Legends Cup.
I Pilota Legends Cup./Miguel Osés

Luis Guinea

Publicado el 08/06/2024 a las 05:00

La última vez que Augusto Ibáñez Sacristán, Titín III, jugó en el Labrit fue en 2014. Igual que Mikel Goñi, que ese mismo año disputó un partido benéfico en La Bombonera. Ambos regresaron este viernes 7 de junio al recinto pamplonés junto con Oinatz Bengoetxea, Iñigo Pascual, Mikel Beroiz, Ladis Galarza y Aitor Alduntzin en la primera edición de la Pilota Legends Cup. Una iniciativa que llenó el frontón, y que hizo las delicias de una grada entregada no a las viejas glorias, sino a las leyendas.

Fue más que un festival de pelota, fue una fiesta. No una cita con la nostalgia para desempolvar los tiempos pasados, sino el disfrute de volver a ver en carne y hueso a aquellos fenómenos que hace algo más de una década les tenían enganchados a la pelota. Acompañó el envoltorio. Porque los promotores del evento, los hermanos Idoate, combinaron lo tradicional, con toquecitos de espectáculo. Los juegos de luces, la música, la presentación de los pelotaris como auténticas estrellas, los sets de descanso modernos... Lo que Oinatz Bengoetxea resumió como “Showtime. Hoy estamos de Showtime”, no paró de repetir el leitzarra.

Y acompañó la grada -en la que estaba Jagoba Arrasate, o Pablo Hermoso de Mendoza, entre otros vips-, que coreó sin parar el Ti-tín, Ti-tín en el arranque del primer partido. Entonó el Mikel-Mikel cada vez que el de Oronoz destapaba el tarro de su zurda mágica, peleaba un tanto o lo falla. Y Goñi II conectó con la grada, la comunión fue total.

LO INVISIBLE, LOS NERVIOS

La grada se quedó encantada con los dos partidos, la calidad de Titín, la casta infinita de Goñi, la fiabilidad de Pascual y Beroiz en la zaga... pero hubo mucho que no se vio, que quedó de vestuarios hacia dentro.

Comenzaron a llegar los protagonistas a las seis, dos horas antes. Para entonces Oinatz Bengoetxea ya estaba preparado en un vestuario en el que había fruta, agua, cervezas... camisetas personalizadas para cada uno. Y fueron llegando. Pascual, dedicado al ganado. Y Titín, que sigue haciéndose las manos con resina. Y uno le preguntaba a otro. ¿Pero ya has entrenado? Mikel Beroiz confesó que llevaba casi un año sin jugar.

Y 45 minutos antes de empezar llegó Mikel Goñi, que saludó a todo el frontón. Todos inquietos, con los nervios casi del que debuta. Porque aunque aquello era una reunión de leyendas, en el fondo todos querían competir, ganar y estar este sábado presente en la gran final. Son pelotaris, son leyendas.

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