Pelota

Mikel Goñi, pelotari: "La vida te da golpes, pero de los golpes es de donde aprendes"

Este viernes 7 de junio fue el más aplaudido en el Labrit. Mikel Goñi nunca ganó una txapela de las grandes, pero su carisma, casta... su personaje encandilaba y encandila. Es Mikel Goñi, y ya está

Mikel Goñi, jaleado por toda la grada del Labrit justo después de uno de los tantos de su partido. El de Oronoz fue el más vitoreado
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Mikel Goñi, jaleado por toda la grada del Labrit justo después de uno de los tantos de su partido. El de Oronoz fue el más vitoreado
Mikel Goñi, jaleado por toda la grada del Labrit justo después de uno de los tantos de su partido. El de Oronoz fue el más vitoreado

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Luis Guinea

Publicado el 08/06/2024 a las 05:00

A sus 47 años Mikel Goñi sigue levantando pasiones. Y eso que en 2005 dejó la pelota de elite. Porque Goñi II trasciende a la pelota. Su vida, la del pelotari, la del personaje, la del hombre que ha pasado por la cárcel, daría para una película. Mientras se prepara en el vestuario habla de la vida, de una vida intensa.

Mikel Goñi vuelve al Labrit, ¿se acuerda de la última vez que estuvo?

¿Jugando? Hace muchos años, fue en un festival por niños de enfermedades raras... Desde entonces, nada. Volver a sitios míticos como este, y lleno, me hace una ilusión increíble, he pasado hasta un poco de nervios.

Que esto es una fiesta...

Sí, pero aquí aprietan todos, no afloja nadie. Yo sigo jugando, con Titín, he coincidido algo con Bengoetxea...

En realidad usted dejó las empresas, pero siempre ha seguido jugando.

Sí, cuando terminé con ellos seguí por mi cuenta. Y no he parado desde entonces hasta hoy. Sigo jugando partidos.

¿Y entrena?

Entre jugar y trabajar, no me da tiempo y no me hace falta. Pero eso sí, hay días que te duele todo.

Usted tira de clase.

Claro. Cuando juegas con Bengoetxea o esta gente juegas partidito, piensas este no me va a dejar en cinco. Cuando te vienen los chavales jóvenes, no aflojan nada. Y lo entiendo, cuando debuté tampoco aflojaban nada ante los viejos. Yo sigo jugando porque es lo que he hecho toda la vida, y sigues alargando la carretilla. Pero me da pena.

¿Qué le da pena?

No ver todo lo que quisiera a la gente de mi época. A Eugi, Lasa... es que no nos juntamos y no nos vemos. Pero es la vida.

¿Y qué es de su vida?

Tengo una empresa de puertas y ventanas de PVC y aluminio en Mungia. Estoy con otro socio, hago labores de comercial y también me toca poner puertas y ventanas. El trabajo fino se me da bien, tengo facilidad para esas cosas. De lunes a jueves estoy en tercer grado, tengo que estar en casa para las 11. Y viernes, sábado y domingo me dejan por mi cuenta. Me da opción de organizarme muy bien, en septiembre ya termino la condena.

¿Cómo lleva eso?

Lo llevo bien. Esta es una manera de organizarte la vida. Al final si el trabajo es un negocio propio...

¿Le siguen reconociendo por la calle, en su trabajo?

Sí. Ah, tú eres Mikel Goñi, el pelotari, el de la tele. Y esas cosas ayudan. En Vizcaya, donde vivo, la gente me quiere un montón, y lo noto.

¿Por qué se fue allí?

Porque conocía a una chica, me enamoré. Pero cuando fui a prisión, se acabó. Por suerte conocí al socio de la empresa, empecé a trabajar con él y nos va muy bien la verdad. Si la empresa estuviese en el pueblo, tendría ocho trabajadores. Porque no paramos.

¿Está contento?

Estoy feliz, porque no paro. Tengo que ir todo el día de aquí para allá, tengo contacto con la gente... si fuera estar en una fábrica sería otra cosa, sería muy duro. Soy mañoso, me gusta hacer las cosas bien y estoy bien considerado. He aprendido por mis medios, y me va muy bien. Son ya cinco años, más los tres del talego...

¿Qué tal esos tres años en la cárcel?

Bien. Cuando entras allá, si vas por tu camino y haces las cosas como hay que hacerlas no tienes ningún problema.

¿Qué le pasó por la cabeza cuando le dijeron que tenía que ingresar en prisión?

Qué vas a pensar. Qué vas a hacer, ¿suicidarte? Pues para adelante y ya está. Es un golpe en la vida, pero de los golpes es de donde se aprende. Entras ahí y sabes que o lo haces bien o…

¿Qué es lo más difícil?

Explicarle eso a la familia, a mis dos hijos, a la gente del pueblo… es un palo tremendo. Te dicen, ¿pero vas para dentro? Sí, vas para adentro y esto es lo que hay, y sé que lo tengo que hacer bien.

¿Cómo es vivir en la cárcel?

Para mí ha sido lo más normal posible. A los dos meses de entrar ya estaba trabajando en el economato, a los cuatro ya era encargado de economatos. En este tiempo me he sacado el título de cocinero, la ESO y he aprovechado el tiempo para hacer las cosas bien. Al final en la cárcel, si sigues tu camino no tienes ningún problema, como en la vida. Cuando entré en la cárcel, si me conocían todos los gitanos… Desde el principio todo el mundo me apoyó, me dijeron: Goñi tranquilo, que no te va a faltar de nada y no vas a tener ningún problema.

¿Qué se ve en la cárcel?

De todo. Hay gente que lo pasa muy mal, que no tiene recursos, que está sola. Yo me llevé bien con todo el mundo. De hecho, hoy cuando he llegado al Labrit me estaban esperando aquí cuatro compañeros con los que estuve en prisión y han venido a verme. Me ha hecho mucha ilusión.

Usted ingresó aquí, en Pamplona.

Sí, y luego me trasladaron a Vitoria, y en ningún sitio he tenido problemas.

¿Se piensa mucho en prisión?

Claro. Al final, a las ocho de la tarde estás en la celda hasta las ocho de la mañana del día siguiente. Y tienes muchas horas para pensar en todo. Claro que he pensado en todo, en lo que he vivido, y son circunstancias de la vida, las cosas pasan por algo. En el momento te llevas un palo tremendo, pero hay que seguir. La gente del valle sabe realmente lo que pasó. Puede que me equivocara en cosas, pero entré en el talego con la cabeza alta y voy a salir con la cabeza alta. He vivido lo que he vivido, y hay que seguir.

¿Sigue la pelota?

Nada, muy poco. Creo que no se están haciendo bien las cosas.

¿En qué sentido?

No me gusta cómo se gestiona la pelota en general, contra los pelotaris no tengo nada. No me gusta cómo hace las cosas José Ramón Garai, creo que no es bueno para la pelota.

¿Qué le parecen los pelotaris de ahora?

Altuna, Zabaleta, Laso… los gallos son los gallos. Pero luego, por ejemplo, ni Elezkano es Dios cuando ganaba, ni cuando pierde es una mierda. No sé.

¿Le gusta cómo se juega ahora tanto de aire, tan rápido?

No, no me gusta el material, ni el juego… esta pelota y la que jugábamos nosotros son dos deportes diferentes. Y eso que cuando jugaba yo era el que más entraba de aire. Pero no me convence el material, no me convence que se juegue a un saque, la pasa en el siete. Creo que las empresas miran más por el dinero que cuidar al pelotari o al propio deporte de la pelota.

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