Zabaleta y Etxeberria: "El público pasó de estar un poco frío a meterse de lleno en la final"
Peio Etxeberria y José Javier Zabaleta recuerdan con satisfacción una final del Parejas que mantuvo en vilo a los espectadores del Navarra Arena


Publicado el 02/04/2024 a las 05:00
José Javier Zabaleta cruzó este lunes 1 de abril por primera vez el umbral de la Venta de Ultzama. Lo hizo como campeón del Parejas 2024 junto a un Peio Etxeberria que ejerció de anfitrión de un enclave único. En su paso se cruzó la suegra del pelotari de Zenotz, quien no perdió la oportunidad de felicitar a ambos y saludar con dos besos al zaguero de Etxarren. “Qué susto pasamos, qué vibrante… pero mereció la pena”, les dijo. Un resumen recurrente que describe una final histórica para la pareja navarra.
¿Qué ha sido lo primero que han hecho en su primer día como campeones del Parejas 2024?
Zabaleta: He contestado algunos mensajes que había recibido después de conseguir la txapela y dar una pequeña vuelta por el monte, a ver si encontraba algunas setas.
Etxeberria: Intentar dormir. Ayer se alargó un poco la celebración.
¿Y físicamente como se encuentran tras la final?
Z: Bien, cuando me he pegado palizas como la del domingo suelo notar más la fatiga al segundo día, cuando vuelvo a entrenar. El día de después me veo incluso recuperado.
Usted, Peio, tuvo que permanecer de pie durante la rueda de prensa posterior al partido. Dijo que se trataba de una hernia, ¿es habitual?
E: Últimamente me está pasando, sobre todo en los partidos de tensión. No es una hernia, es una rotura de fibras en el abdominal que se me ha enquistado y me duele bastante.
Ahora, más calmados, ¿qué análisis hacen sobre cómo se desarrolló la final?
Z: Empezamos de maravilla. Igual sí que en el algún momento del tramo final me sentí más bloqueado, cometimos algún error, se juntó con momentos de aciertos de ellos y nos apretaron mucho al final. Veíamos que nos estaba costando mucho hacer ese último tanto. Peio empujó mucho de la pareja, decía que había que insistir, que había que seguir peleando, que en cualquier momento podíamos conseguir el tanto.
En una final de más de 90 minutos y 801 pelotazos, ninguno de los finalistas desentonó
Z: Del partido sólo he visto el último tanto y la verdad que veo a todos los pelotaris con signos de cansancio, propios de la paliza de partido y la tensión. Igual a Peio le veo mejor de movimiento que a nosotros tres.
En esa tacada final que armaron Altuna III y Martija, ¿creen que influyó el cambio de material?
Z: Tuvieron dos o tres pelotas con las que nos hicieron varios tantos seguidos y que luego nosotros también nos encontrábamos bien con esa pelota. Las dos parejas jugamos con todas las pelotas menos una. Las pelotas eran todas muy buenas.
En su caso Peio, ¿comparte la percepción que sostuvo Altuna III sobre que entrar desde lejos en el Arena “es en balde”?
E: Creo que entrando de aire se hace mucho daño, pero igual no tanto apuntillando.
Z: Creo que Peio hizo mucho daño con la bolea en largo.
Jokin comentó que a la hora de rematar no se hacía tanto daño y puso el ejemplo de que en todo el festival se habían hecho uno o dos tantos de gancho
E: El Arena es diferente a otros frontones, pero en largo se hace mucho daño y se mete mucho ritmo con el frontis que tiene.
Y que cuando la pelota bota por detrás del cuadro seis lleva peso la pelota
E: Del siete para atrás coge mucho peso, en ese aspecto es muy exigente.
Z: Ahí, en cuanto bota, hay que dejarle a la pelota más metros que en otros frontones, da un bote grande, largo. Desde que la pelota bota hasta que llega al sitio donde le das, hay una distancia en la que la pelota coge peso. Para eso hemos tenido los entrenamientos, para cogerle un poco la medida al bote y al frontón.
Como zaguero, facturó hasta siete tantos. Una cifra sobresaliente
Z: Todavía no he visto ninguna estadística, apenas he visto el último tanto de la final mientras comía. La final del año pasado tampoco la he visto aún. Es muy difícil que un zaguero haga esa cantidad de tantos, pero en eso también tendrá mucho que ver Peio, que me habría dejado pelota buena.
Además, usted también hizo un gran despliegue moviéndose por toda la cancha
Z: Jokin y Julen son una pareja que te quiere sacar de tu zona de confort y con Jokin delante tienes que cubrir todas las esquinas del frontón porque él siempre es uno de los pelotaris que echa la pelota donde no está el contrario.
Ha mejorado en sus desplazamientos y la defensa de aire, ¿cada vez es más completo como pelotari?
Z: Con la izquierda tengo confianza cuando le doy de aire, me suelo plantar cerca del cuadro cinco y seis pensando que no voy a fallar. Salir con esa confianza en ese tipo de golpeos da resultados. En cuanto a piernas me encuentro igual que siempre, hay momentos que en los que te encuentras más ligero, más suelto y corres muy bien en la cancha.
Otros zagueros campeones del Parejas, como Fernando Goñi o Rubén Goñi, apuntaron que usted a “aprendido a sufrir”, que “ahora trabaja más”. ¿Está de acuerdo con ellos?
Z: Me veo igual. Hay rachas en las que le das más, abres más hueco y estás con más confianza, y hay otras en las que el brazo se te encoge. Es cuestión de momentos y estados de forma.
Peio, ¿qué ha supuesto para usted jugar cuatro meses al lado de Jose?
E: Al principio del campeonato había mucha gente temía que mi forma de jugar condicionara a la pareja, pero Jose me ha enseñado a dejarle las pelotas buenas y no entrar tanto en juego.
Sin embargo, en la disputa de los últimos tantos de la final hubo aficionados que le demandaban que entrases más en juego, que no se escondiera en la pegada de Zabaleta
E: No entraba por cobardía, sino porque habíamos hablado que Jose podía aprovechar toda esa pelota que caía en el número dos o tres y castigar mucho.
¿Cómo afrontaron mentalmente ese momento en el que acariciaban la txapela y, por el contrario, sus rivales comenzaron a echarse encima?
E: Se pasa mal cuando ves que se acercan en el marcador y no puedes cerrar el marcador a falta de un tanto. Los tantos caían de su lado. Yo intentaba aislarme de lo que teníamos encima y pensar solo en que teníamos que hacer ese tanto.
El público agradeció ese arreón final y que hubiera emoción hasta el final, ¿ustedes?
E: Hubiera firmado acabar 14-22.
Z: ¿Pero no te supo mejor ganar así? Fue como un desahogo.
E: Sí, después de ganar fue emocionante. La gente pasó de estar un poco más fría en el 14-21 a meterse de lleno en la final. Se notaba que el volumen del frontón subía.
Z: Pasó un poco como en el fútbol, no es lo mismo ganar 3-0 que hacerlo en la tanda de penaltis.
Con el 15-21 hubo un incidente en la grada, un hombre ebrio y exaltado, que distrajo la atención de los espectadores. ¿Ustedes fueron conscientes?
Z: No, en ningún momento. Me lo comentaron más tarde los amigos.
E: Ni me enteré.
Tener enfrente a un Altuna III que encabeza una remontada, ¿impone más?
E: Si ve sangre se agarra siempre, por eso tiene todos los títulos que tiene. Es como un perro de presa. Si no lo matas, te mata. Jokin es así.
No obstante, ponen fin al Parejas habiendo ganados los tres partidos del campeonato frente a Altuna III-Martija
E: Además creo que han sido muy buenos partidos todos ellos. Igual un poco más abultados en el marcador, pero para mí han sido los más duros del campeonato. El segundo partido que jugamos en Vitoria, por ejemplo, anduvimos de un lado para otro al inicio y tengo la sensación de que el domingo también nos movieron mucho en la cancha.
Z: Han sido del estilo, duros, peleados, con tantos muy largos…
E: Yo no tuve la sensación de que hubiera tantos tan peloteados, aunque al final los isquios me amenazaban…
Z. Pues seguías saltando de lado a lado…
E: Ya, pero era matar o morir.
¿Qué supone para usted, Peio, ganar su primera txapela de Primera?
E: Me ha sabido a gloria. Es algo muy bonito, todos trabajamos mucho para conseguir metas como esta. Quizás esté logrando esa regularidad que no tenía hasta ahora, de jugar un partido bueno y luego pecar de esa inseguridad.
En su caso, Zabaleta, desde 2013 que ganó su primera txapela junto a Martínez de Irujo, ¿se disfruta de otra manera?
Z: De la final con Juan recuerdo que vino todo tan rápido que no la pude saborear como las últimas. Aquel fue mi primer campeonato, con un compañero galáctico, era él quien sacaba los partidos adelante y me llevó a conseguir esa txapela.
Cinco txapelas con cinco delanteros diferentes. ¿Le da valor?
Z: Tener un compañero nuevo lo tomo como un desafío, el estar a gusto unos meses e intentar llegar lo más lejos posible.
¿Tienen en mente un instante recurrente del día de la final?
E: Me viene a la cabeza el momento en el que llegamos al 22. Ese momento lo he recordado sin ver la final. Así como en Bilbao estuve muy nervioso, muy tenso, esta vez disfruté incluso de la bajada por las escaleras de la grada.
Z: Después del partido estuve todo el rato pensando en que Peio me había dejado muy buenas pelotas en muchas fases del partido y yo no había sabido aprovecharlo. No estaba contento a pesar de haber ganado. Estuve dándole muchas vueltas a eso hasta que se me pasó y empecé a disfrutar de la gente.
¿Cuál fue el comentario más repetido en la cena de celebración?
Z: Lo que nos has hecho sufrir...