Pelota
Laso separa pelotas más vivas para alejar a Ezkurdia del frontis en la final
Un centenar de personas se dieron cita en el Navarra Arena este miércoles por la mañana


Actualizado el 25/05/2022 a las 21:19
La primera final manomanista de la historia que se celebra en Navarra entra en cuenta atrás. Sus dos protagonistas, Joseba Ezkurdia y Unai Laso, cumplieron el miércoles con el protocolo de la elección de las cuatro pelotas con las que se jugarán el domingo la txapela en el Navarra Arena. No hubo sorpresas, tampoco quejas respecto al lote presentado por Martín Alústiza. Pelotas más fuertes, de mayor salida, las elegidas por el delantero de Biskarret para no darle tiempo al voleísta de Arbizu a ponerse bien a la pelota en una cancha rápida y exigente como la pamplonesa. Y expectación en la grada, más de 150 aficionados se dieron cita en las gradas del Arena para ver la liturgia del material. La marcha hacia la final ya es imparable.
Joseba Ezkurdia eligió pelotas antes que Laso en el Arena. Una hora antes había estado haciendo un entrenamiento intenso con Jokin Etxaniz, el segundo que hace en el recinto pamplonés esta semana. El voleísta de Arbizu empleó 7:17 minutos en dar con las dos pelotas con las que jugará la final. En todo momento estuvo aconsejado por el intendente de Aspe, Jon Apezetxea. Las dos pelotas dieron en la báscula 105.8 y 105 gramos.
“Nuestras pelotas tienen menos salida de frontis, las suyas tienen más. Era lo esperado, Unai es un pelotari que le gusta jugar largo y tienen pensado alejarle a Joseba del frontis”, comentaba ayer Apezetxea.
LASO, SIN TACOS
Unai Laso siguió con atención el protocolo de Joseba Ezkurdia. Lo hizo acompañado por José Ángel Balanza, Gorostiza, el intendente de su empresa. Después fue su turno. El de Biskarret empleó un minuto menos que el rival -6.16- en dar con su lote. Y lo hizo con una peculiaridad. El delantero eligió sin tacos, con las manos limpias y sin golpear a la pelota. Quien probó el material fue Gorostiza, parando y lazando. Su lote dio en la báscula 105 y 104,9 gramos, con más salida que las del voleísta de Arbizu. La intencionalidad era clara. Por un lado mantenerle alejado del frontis gracias a su sotamano de derecha; de otro, intentar que no se ponga bien a la pelota en una cancha en la que el frontis escupe la pelota y coge vuelo a partir del cuadro seis. Factores que para un pelotari de más de 1,90 de altura y 90 kilos pueden resultar determinantes.

“Unai no es muy maniático con la pelota. Suele decir que cuando está de ganar, gana con todas”, explica Gorostiza. “Ezkurdia ha sacado una más viva otra no, nosotros más vivas. Es un frontón complicado porque es inhabitual jugar aquí”.

