Final navarra

¿Por qué el Manomanista es la especialidad más importante de la pelota?

El mano a mano es la competición que ha encumbrado a un puñado de pelotaris y ha ensombrecido la carrera de otros

Irujo y Olaizola II, en la presentación del Manomanista.
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Irujo y Olaizola II, en una presentación del Manomanista
Irujo y Olaizola II, en la presentación del Manomanista.

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Diario de Navarra

Actualizado el 25/05/2022 a las 12:00

El Manomanista, el duelo individual a todo frontón, es el auténtico forjador de leyendas en el contexto pelotazale. Desde Atano III hasta Juan Martínez de Irujo o Aimar Olaizola, pasando sin duda por el más ganador de todos, Julián Retegui, a todo ellos ha sido la del Manomanista la competición que les ha hecho grandes. Ni el Parejas ni el Cuatro y Medio conceden tanto prestigio. ¿Por qué? Desgranamos algunas claves.

  • Dureza: el ritmo endiablado al que se suceden los pelotazos, la imposibilidad de tomarse un respiro (algo que sí es posible en cierto modo en los partidos de parejas) y, sobre todo, la necesidad de conservar "el sitio" en la cancha, una posición desde la que con las piernas se pueda alcanzar casi cualquier pelotazo, obligan a los pelotaris a tener que entrar en posiciones forzadas y pegar con toda la fuerza posible para no entregar pelota fácil al rival.
  • Espectacularidad: la velocidad del juego en el Manomanista entra por los ojos y cautiva al menos aficionado. Por contra, es tal la dificultad de jugar esta especialidad y se agrandan hasta tal punto las diferencias entre los pelotaris que resultado complicado que los partidos sean equilibrados.
  • Justicia: la pelea individual es la más justa, en cuanto a que cada pelotari solo puede utilizar sus armas propias, sin apoyarse en ningún compañero. Y entre el Cuatro y Medio y el Manomanista, este último es el que encierra más "verdad" ya que no existen esas limitaciones de la "jaula" que, al menos teóricamente, benefician a los delanteros.
  • Épica: pocos espectáculos deportivos pueden igualar la épica y la agonía de un partido mano a mano bien jugado y con un final igualado. Un puñado de finales de la modalidad son ejemplos de estos duelos inolvidables.
  • Rivalidad: el Manomanista ha generado prolíficas rivalidades, como la de Retegui I y Lajos, Retegui II y Galarza, Eugi y Beloki, o Martínez de Irujo y Olaizola II, que han levantado pasiones y han arrastrado a los aficionados a puntos irreconciliables. Ninguna de ellas se entendería sin la competición "reina".
  • Tradición: el mano a mano ha evolucionado de manera continua desde su primera edición en 1940, con diferentes estrategias, modas y modos de jugar. Sin embargo, en todo momento ha conservado su estatus de modalidad principal de la pelota a mano, firmemente apoyada en el peso de la historia.

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