Rubén Beloki, con la txapela de campeón manomanista más joven de la historia en 1995
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Rubén Beloki, con la txapela de campeón manomanista más joven de la historia en 1995

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El latigazo de Beloki

Rubén Beloki se convirtió en 1995 en el Campeón Manomanista más joven de la historia tras ganar la txapela

Iñaki Urbina

Publicado el 24/05/2022 a las 06:00

La década de los noventa fue especialmente convulsa. La mano profesional se vio arrastrada a un voraz conflicto empresarial del que trataron de sobrevivir en el escenario deportivo pelotaris como Rubén Beloki y Patxi Eugi. Ellos fueron los encargados de entusiasmar a un público que buscaba nuevas referencias.

La competición reina se convirtió para el zaguero de Burlada en toda una pasión provocada por el poso de sus antecesores. Como aficionado, sus dos títulos manomanistas del Campeonato de España (1991 y 1992) y el oro conseguido en los Juegos Olímpicos de Barcelona son la mejor prueba de ello.

Una hoja de servicios a la que, a partir de su veraniego debut profesional -marcado por unas condiciones económicas hasta entonces desorbitadas para un pelotari-, se añadirían cuatro txapelas individuales en seis finales. “El mano a mano me absorbía todo el año, mental y físicamente”, comenta aún hoy Beloki,

Vencedor del Manomanista de Segunda en 1993 y participante ya ese mismo año en la competición reina, fue subiendo peldaños en el torneo sin prisa pero sin pausa, hasta convertirse, sólo dos años después, en el campeón más joven de la historia. Un honor que le arrebató Irribarria en 2016. “La final que más recuerdo es la más lejana, contra Errandonea”, señala. “Quizás porque es la que más me impactó”.

Rubén Beloki
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LA FINAL DE 1998

“Lo mejor era ir a entrenar las semanas antes de la final. Viajar a Donosti con el buen tiempo -donde disputó todas sus finales-, entrenar con mi botillero y darme una buena paliza de hora y media. Me encantaba. Tengo mejor recuerdo de eso que de las propias victorias o derrotas”, reconoce el navarro.

Una climatología que no acompañó en noviembre de 1998. Todavía recuerda cómo el termómetro marcaba “uno o dos grados bajo cero” en el alto de Pagozelai. Un hematoma en la mano derecha de Patxi Eugi forzó el aplazamiento de la final manomanista de aquel año. Una anomalía a la que se sumó la falta de fechas hábiles en un más que rentable verano de ferias y torneos, así como la escasa sintonía entre las empresas, Aspe y Asegarce, para llegar a un acuerdo para la retransmisión televisiva. Beloki fue superior, se hizo con el triunfo de forma clara (22-13) y asumió el liderazgo de la modalidad.

Tras ella llegarían dos títulos más, ante Arretxe en 1999 y repitió victoria sobre Eugi con el cambio de siglo.

Rubén Beloki continuó disputando el campeonato rey de la mano hasta el mismo final de su carrera.

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