Julián Lajos devuelve una pelota en presencia de Juan Ignacio Retegui
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Julián Lajos devuelve una pelota en presencia de Juan Ignacio Retegui

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El cañón del gran Julián Lajos

El zaguero de Larraintzar se clasificó para cinco finales, de las que consiguió ganar dos, la de 1971 y 76. Pudieron ser más

Luis Guinea

Publicado el 19/05/2022 a las 06:00

Su derecha fue un cañón, una de las manos más determinantes en toda la historia de la pelota. Por la violencia con la que golpeaba a la pelota, los huecos que abría y el daño que hacía cuando cortaba. Comenzó jugando como delantero, pero fue profesional durante dos décadas como zaguero. Un tiempo en el que rivalizó con el primer campeón navarro del Manomanista, con Juan Ignacio Retegui. Sus mano a mano fueron en la cancha, pero sobre todo fueron entre aficiones. Ellos protagonizaron el primer duelo entre partidarios de la mano navarra. Luego vendría el de Retegui II con Galarza III, el Beloki-Eugui, el Martínez de Irujo-Olaizola II... rivalidad entre aficiones, excelente relación entre pelotaris.

LOS 50 SAQUES EN URDÁNOZ

Cuentan que antes de debutar Julián Lajos solía andar con un camión colaborando con el negocio familiar. Entre viaje y viaje solía parar en el frontón de Urdánoz, sacaba una pelota y hacía 50 saques seguidos. Aquella derecha llamó la atención dos meses después de su debut a Ogueta. 

-“Yo quiero jugar con éste”- dijo.

Julián Lajos
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Julián LajosDN
Julián Lajos

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Aquel cañón de derecha, que con el tiempo le hizo enfrentarse a parejas y parejas contra tríos, tuvo su alter ego en la volea de Juan Ignacio Retegui. Dos pelotaris, dos estilos, dos concepciones de pelota. Los ingredientes necesarios para una rivalidad que marcó una época, la de los 70 del siglo pasado.

En 1967 se enfrentaron en la final de Segunda, con triunfo para el eratsundarra por 22-14. Entre 1970 y 1976 Julián Lajos y Juan Ignacio Retegui cruzaron sus caminos en cinco finales del Manomanista grande. La primera fue en 1970, cuando el de Erastun se impuso por 22-12 en el frontón Anoeta, Lajos -enfermo- no jugó en las mejores condiciones. Un año después fue el de Larraintzar quien se tomó la revancha, y ganó por 22-17.

En 1972 Lajos y Retegui deberían haberse visto por tercera vez en el partido por la txapela. No se llegó a disputar porque la Federación Española no quiso darle el aplazamiento por molestias musculares, a pesar de que el pelotari presentó certificados médicos que lo respaldaban. Y no solo eso, el zaguero de Larraintzar tuvo que afrontar una suspensión de un mes y medio tras aquello. Hubo después dos finales más, la del 76 no se jugó.

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