Pelota

El viaje a la derecha de Jon Mariezkurrena

Las manos de un pelotari hablan tras los partidos. De un vistazo se ve cuál es la que domina, con qué parte golpea... Mariezkurrena se estropeó la derecha en la primera jornada

Jon Mariezkurrena, junto con Erik Jaka en la elección de material del Labrit ayer por la mañana. El dueto de baiko venía de perder la víspera en Tolosa
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Jon Mariezkurrena, junto con Erik Jaka en la elección de material del Labrit ayer por la mañana. El dueto de baiko venía de perder la víspera en Tolosa
Jon Mariezkurrena, junto con Erik Jaka en la elección de material del Labrit ayer por la mañana. El dueto de baiko venía de perder la víspera en Tolosa

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Luis Guinea

Publicado el 22/12/2021 a las 06:00

La mano del pelotari es el pulso del cirujano, los ojos del pintor, el oído del músico... si falla o se estropea, adiós. Jon Mariezkurrena, zaguero navarro de Baiko, lleva un mes -lo que se ha disputado de Campeonato de Parejas- con su mano predominante, la derecha, tocada. Un pelotazo en la base del tercer dedo la noche del 19 de noviembre en Berriozar lo ha complicado todo. Desde entonces Mariezkurrena II trabaja sin descanso para conseguir recuperarla y dar con los tacos (la protección de aislante, espuma y esparadrapo) que le permitan jugar con normalidad y disfrutar en un campeonato en marcha, que no para ni espera a nadie.

1. Zona de mayor impacto. 2. Punto doloroso
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1. Zona de mayor impacto. Así estaba la derecha de Mariezkurrena tras un partido de más de una hora. 2. Punto doloroso Está situado justo debajo de la base del tercer dedo, junto a la articulación.
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1. Zona de mayor impacto. 2. Punto doloroso

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“Fue el día de Berriozar en el tanto seis o siete, me entró una pelota en la derecha. Fui arrastrando, y a partir del tanto 12 me dolía mucho la mano. Metía más cazo, intentaba no golpear con la parte que tenía mal, pero en partidos de tanto ritmo al final le acabas dando, acabé con la mano muy mal”, relataba ayer Jon Mariezkurrena.

El partido acabó de madrugada, con derrota 15-22 contra Peña II-Albisu. En cuanto llegó al vestuario y se quitó los tacos y comenzó el trabajo de recuperación. El doctor Urrutia le preparó una bolsa de hielo para mitigar el dolor del traumatismo desde el primer minuto. Al día siguiente, lo mismo. Hielo. Pero una vez aliviado el primer impacto, comienza la tarea de recuperación de un punto muy concreto en la articulación, cerca de la base del tercer dedo. En plena zona de golpeo, que en cuanto toca la pelota irradia un dolor muy intenso al resto de la mano.

Desde que se estropeó la derecha, Mariezkurrena viaja al menos una vez por semana a Logroño, donde visita la consulta de Pedro García, un masajista especializado en manos de pelotaris. “Me hace muchísimo daño, pero es un masajista al que he ido siempre, me da una gran confianza y mejoro mucho de sesión en sesión”, argumenta el zaguero navarro de Baiko.

Pero con eso no basta. Mariezkurrena es zaguero de un Parejas que no para, que juega de semana en semana y para el que hay que estar a punto. Hace manos un par de días. Va al frontón, y pelotea de forma progresiva, sin llegar a forzar a tope. Le acompañan unas tijeras, el rollo de esparadrapo y esponjilla con la que ir retocando las protecciones.

LA ARQUITECTURA DEL TACO

Jon Mariezkurrena, como todos los profesionales, estrena protecciones en cada partido. Le enseñó su padre, Alfredo, cuando era pequeño, también su hermano Iker, que fue pelotari y sufrió mucho de manos. Ahora se los hace solo, pero los suyos suelen aconsejarle.

“Ahora la clave es librar el punto malo haciendo un puente en el taco. Se hace un hueco, se rellena con esponja, que es más blanda con el propio taco. Hay que acertar, y no suele ser fácil”, dice Mariezkurrena. “En las primeras jornadas me puse muchísimo taco, alguna chapa... consigues liberar la zona mala, pero no metes la mano igual, vas con mucho miedo, te rebota la pelota en la mano, parcheas, no disfrutas jugando, y eso es lo peor de todo”.

El Parejas de Mariezkurrena se resume en cinco partidos, 196 tantos disputados en 295 minutos en los que se han cruzado 2434 pelotazos. De sus manos han salido 10 tantos y perdido 26.

“Jugar con dolor es lo peor que hay. Quitando el primero no he jugado ningún partido del campeonato con dolor en la mano. Pero una cosa es no tener dolor y otra poder jugar. Igual podría haber suspendido algún partido, pero en los entrenamientos me he visto bien, soy bastante echado para adelante y juego”, explica. “Cuando tienes la mano así, en el partido te viene la pelota rápido, tú quieres meter la mano, pero la cabeza te dice que no. La pelota se te viene encima, coges vicios a la hora de golpear para protegerte sin querer y luego cuesta mucho quitar esos vicios”.

La siguiente estación, Navidad en el Labrit. Jugar sin molestias sería el mejor regalo.

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