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Final del Cuatro y Medio

Unai Laso: “Cuando has estado en la miseria valoras más el ser pelotari profesional”

Laso ha dado un salto de calidad, afronta su primera final y hoy por hoy es el delantero número uno de su empresa en juego

Unai Laso, en el suelo del frontón viejo de Viscarret. Pueblo en el que reside su familia materna y en el que se siente a gusto
Unai Laso, en el suelo del frontón viejo de Viscarret. Pueblo en el que reside su familia materna y en el que se siente a gustoJOSÉ ANTONIO GOÑI
Publicado el 09/11/2021 a las 06:00
En la sociedad de Viscarret donde cita a los periodistas para entrevistarle, Unai Laso es igual que en el frontón. Cercano en el trato, ágil en el razonamiento, con desparpajo a la hora de comunicarse. Él es así en todo. Pero en el último año y medio Laso ha madurado. Como persona, porque vivió en carne propia la crisis entre pelotaris y Baiko y estuvo nueve meses en la calle. También como manista. Porque ha dado un salto de calidad, afronta su primera final y hoy por hoy es el delantero número uno de su empresa en juego y seguimiento del público. Es Laso, es su primera final.
¿Qué es llegar a una final?
Una alegría tremenda, y un orgullo por todo el trabajo que hay detrás. El físico, el de frontón, el mental, el de los amigos que te ayudan... Para llegar a una final se tienen que dar un cúmulo de elementos, pero sobre todo tienes que estar bien contigo mismo.
¿Por eso cuando se clasificó en el Labrit lo celebró con tanta rabia?
Sí, porque al final es como que me he quitado un peso de encima. Cuando alcanzas una final ves que todo tiene un sentido. Lo que me queda es disfrutarla.
¿Fue una reivindicación?
Tampoco lo veo así. No soy rencoroso, ni lo celebré por reivindicarme. Esta final ha llegado después de todo lo que pasamos, no como un regalo sino porque me lo he merecido y me lo he trabajado.
Usted en esos casi nueve meses en los que se quedó fuera del profesionalismo podría haberse dejado, y no lo hizo.
Sí, es que ir de víctima y preguntarse por qué me ha pasado a mí esto no lleva a nada. Desde el día que pasó esto, seguí entrenando igual, me busqué la vida para jugar en aficionados con la ayuda del club de Huarte... esta final me la he ganado con mi esfuerzo y mi trabajo.
¿Llegó a plantearse dedicarse a otra cosa?
No.Tengo terminado un Grado Superior en Técnico Deportivo, eso está ahí. Pero sabía que mi sitio estaba en la pelota profesional, por eso seguí entrenando igual. En estos meses nos llamaron a los cuatro (él, Mariezkurrena, Eskiroz y Víctor) de pueblos que querían hacer partidos con nosotros y eso nos ayudó. Siempre he pensado que los cuatro teníamos que estar en profesionales.
Sí, pero estaban en la calle.
Esa situación nos hizo bajar al suelo, tener que cobrar el paro... nos hizo pensar.
¿Mentalmente fueron meses duros?
Claro. Pero esos meses que vivimos me han servido para ser más fuerte mentalmente. Cuando has estado en la miseria, valoras más ser pelotari profesional.
Es que se puede estar como no estar.
Ya sabes que la pelota no es para toda la vida, puedes tener una lesión grave y que todo se acabe. Pero después de la huelga y todo aquello, ya sé lo que es vivir fuera; parece duro, pero es una situación que nos ha hecho más fuertes.
¿Ha cambiado también su juego por esto? ¿está más convencido?
Puede, pero yo creo que ahí ha sido determinante el trabajo físico de estos meses. Si físicamente estás bien en la cancha, tienes mucho ganado. Creo que mis piernas funcionan mejor ahora, tengo un mejor desplazamiento en la cancha, más ligero, me muevo mejor.
¿Juega con más cabeza?
Tengo más confianza. Pero el pelotari conforme pasan los años va madurando y eso se tiene que ver en la cancha. Detrás hay un trabajo psicológico, mental. Si las cosas te van bien en verano, por ejemplo, llegas a un campeonato así, con más confianza.
Es que parece que después de haber estado fuera hay otro Laso en el frontón.
Sí, sin duda. Antes jugaba más acelerado, más nervioso, precipitado a la hora de terminar el tanto. Ahora tengo claro que si no endureces los partidos, no ganas.
¿Quién le aconseja?
Antes de lo que pasó con la huelga y quedarnos fuera de la empresa solía trabajar con una psicóloga deportiva. Creo que, aunque uno esté genial en la vida, uno tiene que ir alguna vez al psicólogo. Te ayuda a soltarte, a quitarte cosas que no cuentas ni a los amigos, ni a la familia ni nadie.
¿Cómo le ayuda?
Simplemente te abres, estás a gusto, te desahogas. Yo no tenía ninguna ansiedad en el frontón, ni por jugar. Siempre he creído en que los psicólogos ayudan.
Toda esta buena racha de juego comienza ganándole a Peña en Leitza.
Sí, fue un partido clave para que haya pasado todo esto. Era un rival duro y podía haber perdido e igual no hubiera pasado todo lo que ha pasado. Claro que lo he pensado, como lo que piensas en un partido; si se pudiera escribir un libro de todo lo que piensa un pelotari es una locura. Ganas, pierdes, piensas que no puedes, que puedes... En un partido pasan muchísimas cosas por la cabeza y en la cancha. Hay gente que tiene más perrería.
¿Usted la tiene?
No, creo que no. Igual vas aprendiendo a aprovechar para recuperar, como hace Peio Etxeberria.
¿Cómo canaliza tantos pensamientos en un partido?
De la forma más sencilla posible. La pelota es jugar y estar a gusto. Trato de hacer las cosas simples. Si te comes mucho la cabeza, al final sufres más.
¿Qué le pareció el último partido de Altuna contra Ezkurdia?
Fue una maravilla verle jugar, si casi estaba yo aplaudiendo en casa. Y eso que Ezkurdia jugó bien. Pero Jokin no le dejó.
¿Qué tiene Jokin?
Que lo hace casi todo bien. Todas las jugadas que hace, las hace perfectas. La cortada está arrimada para que no llegues...
Ustedes han jugado tres partidos en verano, le ha ganado él los tres. ¿En cuál se ha visto más cerca de ganarle?
En todos. Siempre he empezado yo con ventaja y luego le ha dado él la vuelta, pero siempre me he visto con una capacidad real de ganar. Lo que pasa es que en los momentos clave, te la hace perfecta y se lleva el partido.
Es un asesino en el juego.
Sí.
Da la sensación de que usted nunca tiene miedo en la cancha.
Es que si vas con miedo a jugar, cómo pretendes ganar. Yo a los partidos voy a hacer bien mi trabajo, lo que haga el contrario es su problema. Para poder ganar, yo tengo que hacer bien lo mío. Si vas con miedo, nunca vas a ganar.
Y siempre al ataque.
Sí, pero también he aprendido que en defensa hay que andar bien. Antes, en vez de defender una pelota, iba rápido a echar el tanto. Ahora trato de endurecer más los tantos, soy más paciente. En estos partidos importantes es vital defender bien y darte tiempo durante el tanto, en vez de tratar de acabar rápido. El jugar con los mejores todo el verano me ha servido para aprender y para crecer.
¿Altuna tiene defectos?
Es muy difícil encontrárselos. Tiene todas las posturas. He estado muy cerca de ganarle en los partidos del verano y creo que le puedo ganar.
¿En qué tiene que mejorar usted?
Quizá puedo buscar mejor los ángulos. Le doy velocidad a la pelota a media cancha, pero puedo buscar mejor los ángulos; es lo mejor que hace Jokin. Él busca muy bien los ángulos, te desplaza mucho hacia el ancho o hacia el txoko, y él siempre está en el centro. Él te marea; me falta buscar más la línea del ancho.
Altuna tiene más experiencia en finales.
Sí, en eso tiene una ligera ventaja, igual gestiona lo previo mejor que yo. Pero a un partido puede pasar cualquier cosa; la presión la tiene él, con los datos en la mano él es el mejor.
¿Estudia los partidos?
No mucho. Pero dos o tres días me gusta repasar partidos que haya jugado recientemente contra él, o partidos míos. Pero yo esta final me lo voy a tomar como un partido normal. Quiero hacerlo bien y ya está.
¿Por qué Jon Mariezkurrena es su botillero? ¿qué le aporta?
Me llevo muy bien con él, somos buenos amigos, y en la silla lo hace muy bien. Nunca se pone nervioso, nos conocemos muy bien porque hemos vivido muchas cosas juntos en los últimos meses. Me transmite tranquilidad y me aconseja bien.
Aimar se retira el sábado, Urruti está como está, Jaka ha tenido los problemas que ha tenido... objetivamente es el delantero referencia de Baiko.
Sí, y estoy orgulloso de eso. Sé dónde estoy cómo estoy. No pienso en que sea el mejor o no.
¿Cómo es su relación con Baiko?
Buena. No soy rencoroso. Si quieres trabajar con una buena armonía hay que dejar atrás todo lo que ha pasado. Voy a estar años en Baiko y tengo que estar bien con ellos.
¿Ha habido un cambio de actitud por parte de la empresa?
Sí. Antes de volver a la empresa hablamos y dejamos de lado todo lo que había que dejar.
¿Se ve titular en el Parejas?
Espero que sí, si no sería la bomba.
¿A qué pelotari admiraba de pequeño?
Yo siempre he sido de Irujo, pero más que nada porque me veía reflejado en su juego. Mi personalidad en la cancha es más afín con él, sin menos preciar a los demás como xala, Aimar, Barriola... que han sido pelotaris increíbles.
Tiene buena relación con Juan.
No nos vemos mucho, pero nos llevamos muy bien.
Usted es un poco Irujo, en parte.
Eso me suelen decir. Pero ni se me puede comparar un poco. Pero sí, me gusta jugar con velocidad, agresivo... ojalá tuviera su volea. Tendré que practicar.

La amatxi Corpus y el refugio de Viscarret

Unai Laso no nació en Viscarret-Guerendiáin, sino en Pamplona. Pero se considera y hace patria de esta localidad de apenas un centenar de habitantes de la comarca de Auñamendi. “Es que me he pasado aquí todos los veranos de mi vida, y siempre que puedo me vengo a pasear al perro o a dar una vuelta. Me siento de aquí”, dice.
Hace una semana Laso quedó con los periodistas para cumplir con las entrevistas previas a la final. En la sesión de fotos le hizo especial ilusión posar delante del domicilio familiar. La casa de la amatxi Corpus -su abuela materna- que quiso asomarse a una ventana lateral.
-“Estoy un poco delicada, pero si no hubiera salido a hacerme las fotos con mi nieto”, comentó la abuela, con quien Unai suele jugar a las cartas. “Y a veces me gana”.
El hogar de la amatxi Corpus es un caserío centenario, uno de las 45 hogares que conforman Viscarret. Reformada hace unos años, con un pequeño huerto a su alrededor, es un refugio de paz y tranquilidad habitual para el delantero de Baiko.

Laso, un delantero de ataque que no sufre de manos

Hay delanteros que, a pesar de jugar siempre al ataque, exponer mucho y estar en riesgo de malos golpes tienen manos privilegiadas. Rara es la vez que se le estropeen o que tenga que suspender algún partido. Laso suele ir fisio con regularidad, pero no suele hacer ningún tratamiento especial para las manos.
“A la semana suelo ir una o dos veces a la semana al fisio para soltar muy bien el cuerpo, pero las manos las suelo tener siempre bien”, comenta el delantero de Viscarret.
Eso sí, Laso estrena tacos cada semana. Cada partido que juega el fin de semana lo disputa con protecciones nuevas. Juega con ellas el partido, y hace el entrenamiento fuerte de la semana siguiente.
“Suelo hacer tacos nuevos en cada partido, siempre”, argumenta el pelotari. “De pequeño me hacía los tacos con mi padre, él me ayudaba y me aconsejaba. Pero cuando entré en profesionales con Baiko me enseñó bastante Pablo Berasaluze a la hora de hacerlos y de colocar bien las protecciones. Sabe mucho y los hace muy bien”.
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