Montaña

Horia Colibasanu, el último compañero de cordada de Iñaki Ochoa de Olza, hace cumbre en el Nanga Parbat

El alpinista rumano ha conseguido este viernes 4 de julio su undécimo 'ochomil' al alcanzar la cima paquistaní de 8.125 metros y alcanzará este 6 de julio el Base tras tener que pernoctar, "con un litro de té", a 7.100 metros 

La foto que ha compartido Horia Colibasanu este viernes 4 de julio desde la cima del Nanga
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La foto que ha compartido Horia Colibasanu este viernes 4 de julio desde la cima del Nanga
La foto que ha compartido Horia Colibasanu este viernes 4 de julio desde la cima del Nanga

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J.J. Imbuluzqueta

Actualizado el 05/07/2025 a las 19:42

Tras partir de su cuarto campo de altura a 7.100 metros, después de unas horas de incertidumbre por las fuertes rachas de viento que hizo que su tienda "casi reventase" cuando la colocó, el montañero rumano Horia Colibasanu ha alcanzado este viernes 4 de julio los 8.125 metros de la cumbre del Nanga Parbat paquistaní.

Colibasanu -muy conocido en Navarra al ser el último compañero de cordada del pamplonés Iñaki Ochoa de Olza Seguín y quien, aun a riesgo de su vida, le acompañó y atendió cuatro días en la tienda situada a  7.400 metros en el Annapurna en mayo de 2008- suma así su undécimo 'ochomil'. 

Como es ya habitual en el alpinista centroeuropeo, de 48 años y que ha conseguido todos sus ochomiles sin botellas de gas, la ascensión la ha realizado sin usar oxígeno suplementario ni sherpas de altura. "Cumbre. Un sentimiento de profunda gratitud después de nueve horas de escalada. Ha sido una noche larga y dura

¡Gracias por sus pensamientos de apoyo!", anunciaba Colibasanu en las redes sociales, detallando que alcanzó el punto más alto a las 7.00 horas locales. 

Horia Colibasanu, en el campo III durante su ascenso al Nanga Parbat
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Horia Colibasanu, en el campo III durante su ascenso al Nanga Parbat horia colibasanu
Horia Colibasanu, en el campo III durante su ascenso al Nanga Parbat

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Precisamente el fuerte viento había retrasado un día los planes del rumano, quien decidió pasar una noche más el pasado miércoles 2 en el campo III a unos 6.700m. Una decisión que, a la postre, se ha mostrado como acertada. "Me quedé aquí porque, en estas condiciones, subir a la cima sería demasiado arriesgado. Al menos para mí, que no uso oxígeno extra. La altitud ya es un reto, y con el viento fuerte, se vuelve aún más complicado", reconocía en ese momento. 

En 2004, se convirtió en el primer rumano en ascender los 8.611 metros del K2, en una expedición donde conoció precisamente a Iñaki Ochoa de Olza, quien también firmó la cumbre aquel año. En 2006, y de nuevo formando cordada con el navarro, se convirtió de nuevo en el primer montañero de su país en alcanzar los 8.163 metros del Manaslu. Ambos compartirían aún, y antes del trágico intento en el Annapurna de 2008, una nueva expedición con cumbre en 2007 al Dhaulagiri (8.167m).

Tras el fallecimiento del navarro pese al operativo que intentó el rescate -y por el que el Gobierno de Navarra premió, entre otros, al propio Colibasanu-, éste retomó la actividad alcanzando en 2009 la cumbre centra del Shisha Pangma (8.013m) y en 2010 homenajeó a su amigo y compañero de montaña desde la cima del Annapurna (8.091m).

Los 8.481 metros del Makalu, en 2011, los 8.516m del Lhotse, en 2013, y los 8.848m del Everest en 2017 habían sido hasta el momento las últimas cumbres por encima de 8.000 metros para Colibasanu. 

PASAR LA NOCHE A 7.100 METROS CON UN LITRO DE TÉ

Foto con la que Colibasanu anunciaba su intención de pernoctar el 5 de julio, en el ascenso tras la cumbre, en una pequeña tienda a 7.100 metros
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Foto con la que Colibasanu anunciaba su intención de pernoctar el 5 de julio, en el ascenso tras la cumbre, en una pequeña tienda a 7.100 metrosHORIA COLIBASANU
Foto con la que Colibasanu anunciaba su intención de pernoctar el 5 de julio, en el ascenso tras la cumbre, en una pequeña tienda a 7.100 metros

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Tras alcanzar la cumbre del Nanga Parbat el 4 de julio a las 7.00 horas, Horia Colibasanu se ha visto obligado a pernoctar en su último campo de altura, a unos 7.100 metros de altura. Allí, desde donde había partido para hollar la cima de 8.125 metros de altura, el rumano descansaba para continuar su descenso este 6 de julio hacia la seguridad del Campo Base. Y es que, en esa minúscula tienda que Colibasanu tuvo que dejar " bien anclada con todo lo que tenía" por las fuertes rachas de viento que la azotaron en las horas previas a su partida,  notó la exigencia del esfuerzo realizado (tuvo 9 horas de una técnica y exigente subida en solitario). "Me quedo dormido en la hamaca de la tienda, pensando que hoy voy a apretar y seguir abajo", reconocía el montañero, explicando que solo tomó para rehidratarse "un litro de té. No pude hacer más", detallaba.

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