Montaña
Cáucaso
El objetivo inicial era escalar la cumbre sur del monte Ushba (4.710m) por su vertiente sur


Publicado el 09/07/2021 a las 06:00
Quizás haya sido la suerte del novato, quizás la divina providencia. Pero la realidad es que se han alineado los astros en esta nuestra salida al Cáucaso y todo nos ha ido sobre ruedas.
Ésta es una cordillera similar a lo que pueden ser los Alpes pero sin ningún tipo de infraestructura en lo referente a telesféricos o refugios de montaña. Las actividades hay que prepararlas y planificarlas bien, ya que sales andando con todo del valle y regresas también a pie. Alpinismo genuino, sin florituras ni ayudas externas, sin apenas gente y poca información.
Nuestro objetivo inicial era escalar la cumbre sur del monte Ushba (4.710m) por su vertiente sur. Para ello barajábamos dos posibles rutas: la Mishialev y la Gabriel, básicamente porque era de las únicas que habíamos obtenido algo de información.
Accedimos por el glaciar Ushba tomando como punto de partida la aldea de Mazzeri, a unos 1500 metros de altura. Tras cerca de seis horas de marcha, instalamos el primer vivac en el glaciar a unos 2.800 metros. En las jornadas precedentes nevó mucho en altura pero entonces hacía calor: mala combinación. La nieve funde rápido y hay enormes regueros de agua en muchos tramos de pared, también en nuestros itinerarios previstos. Por eso fijamos nuestra atención en un larguísimo espolón orientado al suroeste, que parece seguro y seco. Sin más información que nuestra propia intuición nos adentramos en este mar de roca buscando siempre el punto de debilidad en la pared.
Vamos escalando un largo tras otro y necesitamos recorrer casi 500 metros para encontrar un clavo. En la cota de 4000 metros, tras 700 metros escalados y bien entrada la tarde, encontramos un emplazamiento de vivac de ensueño. Cabemos todos tumbados. Un hotel 5 estrellas.
La jornada siguiente salimos muy de madrugada para superar los tramos de hielo y nieve al amanecer. Así llegamos al muro final que superamos en 3 largos verticales de magnífico granito. De aquí a cima nos separa una afilada arista de nieve llena de cornisas inconsistentes. Al mediodía estamos en la cima eufóricos. El descenso lo hacemos por la vía Gabriel, teóricamente la más sencilla y repetida para llegar a esta cima.
Encontrar los rápeles nos resulta trabajoso ya que muchos de ellos están cubiertos por nieve. Poco a poco entre destrepes, travesías y rápeles vamos descendiendo y volvemos a vivaquear junto a una roca que nos protege del molesto viento en la cota de 4.050m. El cuarto día continuamos al alba con el laborioso descenso hasta llegar al glaciar Gulba y por el mismo valle hasta Mazzeri. Una bonita aventura en la cual, sin buscarlo, hemos abierto una variante de casi 500 metros en el inmenso espolón que hemos escalado, unos 1500 metros en total.
Después de descansar 2 días el cuerpo pide de nuevo acción. El tiempo sigue bueno y parece que aguantará 4 días más. Al ascender el Ushba nos fijamos en una bonita montaña con forma de castillo. Parece compleja pero tanto como el Ushba. Se llama Shkhelda y tiene 4.360m. Frontera con Rusia, se accede también por el glaciar Ushba.
Ascendemos por la ruta que nos parece más segura e interesante. En los largos de roca finales encontramos bastantes clavijas pero el material está muy vetusto. Parece que no haya subido nadie por aquí hace mucho tiempo y tenemos que cambiar todos los cordinos de rápel. Nuestros días en Georgia van tocando a su fin, el tiempo ha cambiado y nuestros fatigados cuerpos se han relajado tanto como nuestras mentes. Sólo queda disfrutar de lo que nos queda, algo de turismo, algo de exploración y tratar de recuperar los kilos perdidos.
Hasta la vista Georgia, seguro que volveremos.