Montaña
Un 9a para Josema Urrestarazu


Actualizado el 26/06/2020 a las 06:00
El pasado martes Josema Urrestarazu, vecino de Alsasua, puso el punto rojo a una de las rutas más impresionantes que un escalador deportiva de alto nivel puede realizar: “Basapiztien eremua”, en la cara norte del Cantero en Etxauri, grado 9a de dificultad y 90 metros de recorrido.
Adrián Legarra -compañero incondicional de Josema no sólo en la escalada sino en las carreras de esquí de montaña- le asegura en el intento definitivo. Josema superó la primera sección clave a unos 20 metros del suelo. Un agarre que estaba mojado los días previos al fin se había secado y logró superar el primer tramo sin caer.
A unos 45 metros de altura hay otro tramo de gran dificultad. Adrián se lleva la mano a la magnesera, como si estuviese el mismo escalando. Sabe que Josema va dándolo todo y desea tanto el encadene como el propio Josema; en ocasiones la cuerda es un hilo conductor de emociones. Superado este tramo hay un pequeño reposo donde coger algo de aire para afrontar los últimos 25 metros, que no son tan difíciles como la parte inferior pero exigen de total precisión. Esa parte en aislado ya sería un grado 8 a+ de dificultad.
No es habitual que una ruta de escalada deportiva sea tan larga ya que, para escalar de un tirón tantos metros seguidos, hay varios factores que juegan en tu contra: el peso de la cuerda, el asegurador apenas te ve o te oye, las caídas con tanta cuerda desplegada son muy largas, además del factor psicológico que supone caerse por ejemplo a 80 metros de altura después de tanto esfuerzo físico para llegar hasta ahí, a sabiendas de que tienes que volver a escalar todo de nuevo. Y como mucho tienes un intento bueno al día si vas hasta arriba.
La vía fue equipada en 2007 por el visionario Ekaitz Maiz y él mismo se hizo con la primera ascensión en libre en 2008.
Para Josema ha sido la segunda vía de esa dificultad que encadena. La tenía a punto a finales de febrero pero llegó el confinamiento. Motivado y disciplinado como nadie, entrenó en casa todo lo que pudo y en mayo regresó a la vía. Los primeros días hacía demasiado calor y el sudor de las manos le hacía resbalar, luego refrescó mucho. Las condiciones de temperatura eran buenas, pero las lluvias de final de mayo dejaron filtraciones que mojaban algunos agarres de la ruta que le dificultaban la progresión. Constante y con una determinación de hierro, Josema regresaba a la vía siempre que podía, con las yemas de los dedos a veces rajadas , que él cubría con esparadrapo. A sus 51 años Josema ha dado un nuevo golpe de efecto en la escala deportiva en Navarra. El año pasado también encadenó en la norte del Cantero otra vía similar pero algo más fácil “Bihotz Alaiak”, un 8c+ y 90metros. Lo que tengo claro es que su gesta no es de casualidad.
Josema es un incombustible roquero que seguro tendrá su siguiente proyecto en la cabeza. A pesar de su discreción es ya para muchos un referente y una gran fuente de inspiración.
¡Felicidades Josema!
Encadenar: Escalar una vía de escalada sin caídas ni reposos ni apoyos en los seguros. Manos y pies solo en la roca.