Los jueves, Montaña

Patxi Goñi e Iñaki Garijo, a por la cima del Chogolisa

  • La expedición navarro-catalana intentará una nueva travesía uniendo las dos cimas de esta montaña del Karakorum

Aventura y misterio en el Chogolisa
AmpliarAmpliar
Aventura y misterio en el ChogolisaJosé Antonio Goñi
Aventura y misterio en el Chogolisa

CerrarCerrar

J.J. Imbuluzqueta

Actualizado el 09/03/2017 a las 06:00

El 26 de junio de 1986 Josema Casimiro y Mari Ábrego firmaban la primera ascensión española a los 8.611 metros del K2. Ese mismo día, a unos pocos kilómetros de distancia en línea recta y cerca de mil metros de altitud más abajo, el también navarro Gregorio Ariz -que no había podido acompañar a Ábrego y Casimiro por un problema burocrático- conseguía, junto con el madrileño Ramón Portilla, la tercera ascensión mundial a la cumbre norte del Chogolisa (7.654m). Allí, en una cima de poco más de un metro cuadrado y un día después de que hicieron cumbre sus compañeros José Carlos Tamayo y Félix de Pablos, encontraron sorprendidos, encajada en unas lajas y envuelta en un trapo blanco, una muñeca vestida de geisha (traje tradicional japonés). La habían dejado los miembros de la expedición japonesa que, en 1958, lograron la primera cumbre.

Ariz, que recuerda todo aquel pasaje en su libro La muñeca del Chogolisa (Desnivel, 2014), afirma que, tras una pequeña discusión, decidieron dejar la muñeca allí donde la habían encontrado junto a un pequeño bote en el que pusieron el primer dictado colegial escrito por el hijo de Juanjo San Sebastián -otro de los integrantes de la expedición-.

Desde entonces sólo dos montañeros ingleses han vuelto a pisar ese estrecho lugar y, aunque sí reconocieron haber visto el bote y el dictado, negaron haber encontrado la muñeca. “El viento no se la ha podido llevar. La dejamos muy bien encajada entre dos lajas”, afirma seguro Ariz. “Lo que no se sabe es si alguien de las 6 personas que hemos pasado por allí tras los japoneses se la bajó sin decir nada. Nuestro error fue no haberle hecho una foto”, añade.

33 personas en toda la historia

Ahora, más de tres décadas después, una expedición navarro-catalana -formada por el lumbierino Patxi Goñi Lobera, el pamplonés y vecino de Mugiro Iñaki Garijo Erro y los catalanes Jordi Barraca Bosch, Carles Figueras y Pep Permagne- va a intentar alcanzar esa cumbre secundaria pero también la principal. Ésta, la más alta, es la sur, con 7.665 metros y denominada Bride Peak o Pico del Velo de la novia (por la forma y estética de la montaña).

En principio estarán solos en el Campo Base situado junto al glaciar de Vigne, aclimatarán abriendo el collado de Gondogoro (6.500m) para acelerar la llegada de Figueras (que volará más tarde que el resto) y cuentan con un periodo de expedición entre el 14 de junio y el 6 de agosto.

Tienen dos grandes retos. Uno, el interesante proyecto alpinístico que supone el reto de subir por la arista noreste para unir, en una travesía por una arista de algo más de kilómetro y medio, las dos cimas y abrir en estilo alpino una variante inédita en el descenso -cruzando la cara norte para formar así un triangulo invertido que tendrá sus vertice inferior en el campo II (6.660m)-. Pero también, otro objetivo mucho más romántico: desentrañar finalmente si la muñeca está o no en la cima.

“Lo único que les pido es que, si suben allí, miren bien, le hagan una foto si la encuentran, la vuelvan a dejar en la cumbre y vengan a decírmelo. Yo ya no voy a ir por allí”, explica sonriente ahora Gregorio Ariz Martínez, de 73 años.

“Me declaro culpable de toda esta expedición al Chogolisa”, explica por su parte Patxi Goñi, alpinista de 52 años y con amplia experiencia en Himalaya y Karakorum. “Tras volver el pasado verano del Broad Peak comenzamos a pensar en el siguiente objetivo. El Shisha, el Manaslu... Y justo esos días tenía encima de la mesilla el libro de Ariz sobre el Chogolisa y, releyendolo, un día pensé y dije: ¿Pero por qué estamos dando tantas vueltas? Lo ví claro. El reto era el Chogolisa. Se lo comenté a Barraca y él, que lo ha intentado dos veces si éxito, se apuntó enseguida. Ahí comenzó todo”, afirma.

Eso sí, antes que nada pidieron “la bendición” de Ariz. “No me sorprendió cuando me dijeron este proyecto. Al contrario. Me encanta su filosfía de expedición. Es muy parecida a la que teníamos nosotros y que se ha perdido un tanto en estos últimos años: un grupo de amigos que acude a disfrutar en la montaña con un reto alpinísticamente interesante. Su idea me parece muy acertada y no tengo duda de que tienen las capacidades físicas y técnicas para conseguirlo. Otra cosa es que tengan suerte con el tiempo, que allí es impredecible”, afirma el veterano montañero, su principal fuente de información -junto a algún libro de la expedición inglesa- dadas las escasas cumbres que registra esta montaña. En total, en ambas cimas, sólo han estado 33 personas.

El primero que lo intentó, en 1909, fue Luis Amadeo de Saboya, Duque de los Abruzzos. Tras inspeccionar el K2, trató de ascender a su cima, quedándose en la cota de 7.500m. “Entonces y durante muchos años fue el récord de altitud alcanzada por un humano en montaña”, explicaba Ariz, recordando también que esa montaña registró un intento en 1957 de dos alpinistas austríacos como Kurt Diemberger y Herman Buhl tras hacer la primera ascensión al Broad Peak. Llegaron a 7.500 y tuvieron que renunciar por el tiempo. Buhl murió en el descenso.

Rodeada por cuatro ochomiles

Su ubicación -rodeada de ochomiles como el K2, los Gasherbrum o el Broad Peak- hace que el interés de los montañeros se centre en esos otros puntos. “Cada vez que he pasado por el glaciar, he visto el Chogolisa porque llama la atención y he dicho: alguna vez tengo que intentar subir allí. pero, claro, siempre ibas de expedición a otras cumbres y no era el momento”, explica.

“Es la montaña con el perfil perfecto, preciosa. La estética perfecta que tenemos todos en la cabeza desde niños cuando te preguntan por una montaña”, apunta Garijo, de 50 años, quien regresa a las grandes cordilleras tras unos años de ausencia. “Estoy con muchísimas ganas e ilusión por volver a intentar un ascenso en altura aunque no tenga tanta experiencia en expediciones como el resto”, dice.

Lo más complicado, coinciden Ariz, Goñi y Garijo, va a ser el tiempo. “Es impredecible y muy cambiante en esa zona. Pero es factible también contar con una ventana de buen tiempo. Lo importante es estar preparado en ese momento y aprovecharla”, asegura . “Esperemos que más que una ventana de buen tiempo tengamos un balcón”, explicaba Goñi, tras calcular que necesitarán “casi una semana” para completar su reto. Por otra parte, “la clave de la ascensión y la mayor dificultad técnica estará antes de llegar al campo II (6.600m), en un espolón de casi 1.000 metros de terreno mixto que equiparemos para asegurar el descenso”, explicaba Garijo.

“Este viaje lo va a tener todo: montaña, aventura y, además, misterio”, afirma Goñi. Además, y para añadirlo al de la muñeca japonesa perdida, el grupo tendrá otro aspecto , por ahora, enigmático. “Les he pedido que lleven un objeto personal a esa cumbre. Ni ellos saben aún qué va a ser. Es algo ad hoc y que en su momento les diré. Por ahora, les basta con saber que no pesará mucho”, señala Ariz

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora