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MONTAÑA

Alexei Bolotov fallece en el Everest

El montañero ruso, compañero de cordada de Ochoa de Olza en 2008, murió al sufrir una caída en el Everest.

 

Alexei Bolotov (izda) en una visita a Pamplona, cuando recibieron un homenaje por el intento de ayuda al montañero navarro Iñaki Ochoa de Olza
Alexei Bolotov (izda) en una visita a Pamplona, cuando recibieron un homenaje por el intento de ayuda al montañero navarro Iñaki Ochoa de Olza
Eduardo Buxens
Actualizada 15/05/2013 a las 12:26

A veces hay coincidencias que parecen bromas pesadas. Y el fallecimiento ayer de Alexei Bolotov parece algo así. Justo ayer, el 15 de mayo, se cumplían cinco años de la jornada en la que el alpinista ruso abandonaba el Campo Base del Annapurna en compañía de Horia Colibasanu y el navarro Iñaki Ochoa de Olza para intentar la cima de 8.091 m. Unos días después comenzó un histórico intento de rescate para el pamplonés, que murió el día 23.

"¿Héroes? No hubo nada heroico en aquello. Era una necesidad humana. Ayudarse unos a otros para sobrevivir todos juntos. Regresar para ayudar a Iñaki era mi deber. Los humanos se tienen que ayudar en cualquier caso, en cualquier situación". Bolotov narraba así su decisión de, aún sufriendo un edema pulmonar y deshidratación, quedarse entonces a más de 6.000 metros para ayudar.

Ayer, Bolotov - conocido como El mutante por su fortaleza física- falleció por un accidente en el Everest. Le acompañaba el kazajo Denis Urubko, otro de los ángeles guardianes que arriesgaron su vida por tratar de salvar la del navarro, con quien pretendía abrir una nueva vía en la cara suroeste.

"No sé cómo transmitir esto...hoy 15 de mayo a las 5:00, Alexey Bolotov iba a descender por una cuerda...en la arista de una roca afilada se ha deshilachado, y Alexei ha caído 300m por un barranco lleno de rocas... La muerte ha sido instantánea", comunicó Urubko.

Una caída que acabó con la vida del que el propio Ochoa de Olza calificaba como "camarada" y "uno los mejores himalayistas del mundo. Es un montañero fortísimo y está con muchas ganas". "Ha escalado vías nuevas en el Lhotse, el K2 y el Jannu, además de un par de veces el Everest", explicaba en uno de sus artículos el pamplonés.

Un palmarés deportivo en el que también destacaba su doble Piolet de oro (el máximo galardón en el mundo del alpinismo). Era parte de la elite mundial del alpinismo pero esto no afectaba al carácter retraído y humilde de este montañero, ingeniero metalúrgico nacido en los Urales en 1963, casado y con dos hijos.

En el documental Pura Vida The Ridge explicó su filosofía de vida. "Lo principal de mi vida no se desarrolla en las montañas sino en casa, en el trabajo, con mi familia... Las montañas son un hobbie. Una parte importante pero no la única ni la fundamental. Huyo de la rutina a las montañas -decía-. El éxito y la gloria no significan nada para el alpinista. No existen. Esto no es fútbol o tenis. No da dinero. No vamos ahí arriba en busca de éxito o gloria, vamos porque es lo que nos da vida".

EN NOVIEMBRE DE 2008 ACUDIÓ A PAMPLONA PARA LA MEDALLA DE ORO

Alexei Bolotov fue uno de los integrantes del grupo que intentó el rescate de Iñaki Ochoa de Olza que acudió, en noviembre de 2008, a recoger la Medalla de Oro al Mérito Deportivo que le concedió el Gobierno de Navarra por su actuación en el Annapurna. Discreto, sencillo, afable y, siempre buscando estar en un segundo plano, conoció por primera vez Pamplona y recibió el cariño de los allegados, familiares y numerosos navarros que le reconocieron. Entre las anécdotas de aquel viaje, y al margen de una visita a San Sebastián o los pinchos en la Estafeta, se dio el hecho de que Bolotov -que apostaba y consideraba crucial el entrenamiento físico "a diario"- salía a correr antes ya de amanecer por las calles de la capital navarra.

EL QUE LLENABA LA NEVERA A SU FAMILIA ANTES DE CADA VIAJE

Alexei Bolotov protagoniza algunas de las escenas más recordadas y comentadas del documental Pura Vida The Ridge, obra de Arena Comunicación que ha recibido numeros premios y que retrata a los protagonistas del intento de rescate de Iñaki Ochoa de Olza. En una de ellas, en su casa de Ekaterimburgo, Bolotov -junto a sus padres- cuenta su pesar por la preocupación que sufre su familia. "Para la familia es muy duro. Se preocupan mucho por mí. Constantemente. Les creo muchos sinsabores", decía. Quizá por ello, como descubre su madre, Bolotov -el único que generaba ingresos en su casa- llenaba la nevera a sus padres y a su mujer "para un mes" antes de irse de expedición.

Otra escena clave es la discusión que, de forma natural y en ruso, mantiene con su mujer en la cocina cuando el alpinista dice que su estilo de ascensión "es muy cercano a la prudencia". En ese momento, su mujer entra en la conversación y asegura que no es cierto, que su marido no siempre es prudente.Una situación ante la que Bolotov , resignado, apenas trata de responder, agancha la cabeza y calla.

SUS BOTAS, CLAVES EN EL INTENTO DE RESCATE

Bolotov permitió el ascenso de Ueli Steck hasta Ochoa de Olza y, pese a sufrir un edema pulmonar, se quedó en altura para ayudar

"Subir a la cima no es ningún deber, pero ayudar es una obligación". Así de claro y contundente era Alexei Bolotov al tratar de explicar porqué arriesgó su vida por intentar salvar la de Iñaki Ochoa de Olza en el Annapurna en 2008.

Entre el grupo internacional de alpinistas que se movilizó en una acción sin precedentes, Bolotov -que sí hizo cima el día que Ochoa de Olza y Colibasanu decidieron renunciar, pero que no pudo beber agua en toda aquella jornada y tuvo que dormir en el último campo de altura- tuvo un papel protagonista.

Fue él quien prestó las botas para que Ueli Steck pudiera subir hasta Ochoa de Olza para medicarle. El suizo -que ascendía a la desesperada- no tenía material adecuado para el frío y las condiciones de la montaña en altura. Por eso, al cruzarse con Bolotov y con la suerte de coincidir en el número, le pidió a él sus botas de altura.

Además -pese al cansancio y afectado por un edema pulmonar-, el ruso no bajó al Base y se mantuvo por encima de 6.200 metros para ayudar. Así, colaboró con Urubko en su intento por llevar oxígeno al navarro.



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