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GIGANTES

Diversión sobre ruedas con el hockey sobre patines

Velocidad, técnica, pericia, fuerza y resistencia... todos estos factores se combinan en el hockey sobre patines

Este deporte tiene también hueco en las competiciones de los Juegos Deportivos de Navarra y cuya práctica, poco a poco, se extiende por la Comunidad foral

Dos jugadores pugnan por controlar la pelota durante un encuentro de Juegos Deportivos de Navarra entre Lagunak e Ikastola San Fermín  .

Dos jugadores pugnan por controlar la pelota durante un encuentro de Juegos Deportivos de Navarra entre Lagunak e Ikastola San Fermín.

19/01/2017 a las 06:00
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Rafael Sola Benito practicó el hockey sobre patines desde crío y hasta que estuvo en la Universidad. Tuvo que dejar obligado, pero prácticamente dos décadas después retomó la práctica de este deporte. Es el tesorero del Tudela, pero asume prácticamente todas las funciones. Desde la presidencia, hasta la de jugador, pasando por la coordinación y la de entrenador. “En Tudelano, hace unos 20 años desapareció el último equipo que quedaba de hockey sobre patines. Jugué hasta que no hubo más oportunidad. Hace poco nos juntamos para hacer un homenaje a nuestro entrenador de aquella época y salió la idea de juntarnos de nuevo por nuestra cuenta. Fundamos el club a finales de 2015 y fuimos entrenando y llevando a nuestros hijos y amigos. Este año ya nos hemos metido en materia en serio. Ya tenemos unos 35 chavales”, comentó.

Su pasión por el hockey ha provocado que sus hijos también se hayan enganchado a este deporte. Ambos comenzaron a patinar hace dos años y a jugar, el pasado. Uno con cinco años y el otro con nueve. “No era el más pequeño de todos porque había una chica con cuatro años, pero todos mis compañeros de equipo menos ella son mayores”, indicó Ismael Sola Jiménez, el menor de los dos. “Me gustaba mucho patinar, vi a mi padre entrenar y me llamó la atención cómo jugaban”, confesó el mayor de los dos, Mikel.

Tienen al maestro muy cerca y ambos aseguran recibir consejos de su padre en casa. “Mi padre me ha enseñado algún regate que no sabía”, aseveró Mikel Sola. Consejos que más adelante tendrá que darle él mismo al benjamín de los hermanos, Ismael.

Con el arranque de la temporada para el Tudela, los dos hermanos, que comenzaron a jugar hace escasamente un año., vivieron su primer encuentro oficial Sin duda, un partido muy especial tanto para ellos como para su padre.

Complicado en Tudela

 

Rafael Sola vive este deporte con mucha ilusión, pero reconoce que es duro sacar adelante un club desde cero y con más dificultades añadidas en la ribera. “Las instalaciones en Tudela son bastante deficientes. Todos los patinódromos son cubiertos salvo en Tudela, y encima estaba bastante deteriorado. Los veteranos hicimos un esfuerzo alquilando una máquina de limpieza para pulir el suelo y reparamos agujeros. El ayuntamiento también ayudo poniendo vayas y pintando el perímetro… Pero los vestuarios siguen inhabilitados y tenemos que llevar a los equipos a los vestuarios de Griseras”, confesó.

“En Tudela, empezar cualquier deporte desde cero es siempre muy difícil -prosiguió-. Y más si no tienes las instalaciones adecuadas. En invierno alquilamos Griseras para que los chavales puedan entrenar, pero este año parece ser que se va a poner suelo de goma y no podremos seguir entrenando allí. Así que estamos buscando alternativas al Ayuntamiento. Parece ser que ya nos han tenido en cuenta y nos han metido en una lista de peticiones que han hecho a los Reyes Magos”, bromeaba Rafael Sola. “A ver si es verdad, porque si no, ¿qué hacemos nosotros con los pequeños en invierno?”, sentenció.

El Tudela cuenta con dos equipos de prebenjamines y con otro de benjamines. Además del de veteranos. “Este año comenzamos a competir con los más pequeños. Hasta ahora hemos jugado amistosos y torneos para que fueran cogiendo el ritmo. Hace poco nos dijo un rival en Pamplona que estaban sorprendidos de la evolución de este equipo. La verdad es que tienen mucho mérito estos chavales. Hay críos que, siempre que bajo al patinódromo, ahí están. Con ilusión se puede llegar a cualquier sitio, y estos niños la tienen”, sentenció Rafael Sola.
Las chicas tienen su hueco.

Una de las pocas jugadoras de hockey que hay en Navarra es Ainara Casado Sánchez, jugadora del Iruña. Aunque, eso sí, pocos chicos tendrán la misma ilusión que ella por seguir jugando y progresando sobre los patines y con el stick en la mano. Este es su octavo año practicando este deporte. “Antes jugué un año a fútbol sala y me llamó la atención. Pensé: ‘¿Por qué no probarlo?’. Me pegué dos años patinando y empecé. Me resultó muy interesante”, aseguró.

Al principio, lo fundamental, fue dominar el patinaje. Pieza básica para esta disciplina. “Lo primero es patinar, obviamente. Y yo, claro, tenía los típicos patines para salir a pasear por ahí y algo sabía. Pero cuando empiezas, los patines son diferentes y la cosa se complicó”, comentó Ainara. “El primero año fue patinaje a fondo. En el segundo, ya cogíamos algo más los sticks para familiarizarnos y practicar. En cuanto cogí por primera vez un stick, me resultó muy interesante y me motivó mucho”, confirmó.

En este deporte, la ausencia de chicas es más notable quizás que en otras disciplinas, aunque aquí los equipos pueden ser mixtos en todas las categorías. Aunque Ainara Casado afirmó sentirse “encantada” jugando a hockey. “Aquí en Navarra no hay muchas chicas que practiquen este deporte, la verdad. De mi edad somos unas pocas. Por detrás sí que viene alguna más que esperemos que siga…”, señaló. Al no haber equipos femeninos, siempre, por tanto, le ha tocado jugar con chicos. “Yo estoy encantada. La gente me dice que cómo me atrevo. Pero a mí me gusta mucho, me tratan súper bien y no tengo ningún miedo”, indicó la joven jugadora.

A pesar de ello, ahora empieza a notar cierta diferencia con respecto a sus compañeros: “A esta edad sí se nota un poco más, aunque hasta ahora no lo había notado. Los chicos están echando más fuerza y da la sensación como que me quedo atrás. Pero no me preocupa eso, espero seguir mucho tiempo más jugando a hockey”. De hecho, sus miras en este deporte son bastante ambiciosas. “Mi principal meta individual es salir de aquí con alguna oferta para jugar fuera para así poder llegar algo más lejos. Me gustaría poderme ir a Madrid a estudiar y jugar a Hockey, pero está muy difícil. Y además da un poco de miedo salir fuera. Como equipo, intentar conseguir el Campeonato de España, aunque ya llevamos tres años cerca”, comentó.

Eso sí, por encima de cualquier objetivo o logro personal o colectivo, Ainara Casado tiene muy claro con qué se quedaría de la práctica del hockey sobre patines. “Lo mejor de este deporte son las amistades que se hacen. Algunas de las que tengo ahora, vienen de muy atrás. También me gusta mucho la piña que se forma con la gente en el equipo. Cuando no competimos, lo echo en falta”, concluyó.

Hermanos también en Oberena

 


Jon Leránoz Muguerza, jugador de Oberena de 12 años, destaca del hockey que es un deporte colectivo, aunque él considera que tienen muchas más virtudes. “A parte de que es un juego en equipo y que es mixto, y de que me lo paso muy bien, lo importante es que me hace olvidarme de los problemas”, indicó.

Jon Leránoz lleva ya cuatro años practicando este deporte. Curiosamente, le entró el gusanillo viendo jugar a su hermano pequeño Ander (10 años). Cuando lo habitual suele ser al revés, que el menor siga los pasos del mayor. “Antes jugaba a pelota, pero vi mi hermano jugar y me gustó. Probé y no he parado”, comentó Jon.

Este oberenista tiene muy claras sus aspiraciones, llegar lo más lejos posible con el hockey. “Me gustaría poder subir a algún equipo de Primera o volver al Campeonato de España. El año pasado estuve con los de un año más con Oberena. Fue una experiencia súper bonita”, aseveró. No se le da nada mal la práctica de este deporte.

Además de jugar el Campeonato de España pasado con los de edad superior, ahora ha sido citado por la selección juvenil. “No hay selección de mi categoría, pero me han llamado para la de juveniles. Es verdad que son mayores y tengo que darlo todo, pero ya casi no se nota la diferencia”, aseguró firmemente Jon.

En su casa no había tradición de practicar este deporte, pero sin duda Ander y Jon lo han puesto de moda. “Mi hermano y yo los primeros que jugamos a hockey, en mi casa nadie había jugado antes. Pero mis padres siempre están en la grada animando”, confesó el mayor de los dos.

Entre sus amigos, tampoco era muy común este deporte, aunque ya se han acostumbrado también. “Se quedaron flipados cuando les dije que iba a jugar a hockey. Me dijeron a ver si no quería practicar otro deporte más conocido como el fútbol, baloncesto o balonmano. Pero a mí me gustó el hockey y sigo practicándolo porque me encanta”, indicó el joven jugador.

Jon Leránoz está encantado no sólo con el hockey sino también con su equipo. “En Oberena nos llevamos todos súper bien, en el vestuario estamos muy bien. Hemos terminado la liga Interautonómica y ahora empezamos la normal, contra Iruña, Lagunak e Ikastola San Fermín. Somos muy poquitos y nos conocemos entre todos. Ya tenemos grupo de wasap y todo”, finalizó.

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