Judo
La medalla mundial, un "sueño cumplido" para Ariane Toro y su familia
La judoka navarra, de 23 años y subcampeona en el Campeonato del Mundo celebrado en Bakú, disfruta estos días de su primer podio mundial pero ya piensa en su próximo reto: el World Masters. “Esta plata es solo un primer paso”, afirma


Publicado el 10/10/2026 a las 05:00
“Pocas veces he visto a mi padre llorar. Y una de ellas fue el otro día cuando me metí en la final del Campeonato del Mundo. Los cuatro -mi hermano (Julen), mis padres (Yolanda y José) y yo- siempre hemos soñado en grande pero, cuando todavía no estás ahí, es un sueño lejano. Y ese momento fue el de decir: hemos conseguido algo muy grande, un sueño de todos. Así que el primer abrazo fue para él y fue de una alegría total”.
Con su flamante medalla de plata mundial en la mano y una sonrisa casi perenne en el rostro, Ariane Toro Soler disfruta ya en Pamplona del éxito logrado el pasado lunes en el Campeonato del Mundo de Bakú (Azerbaiyán) y que le permitirá ser cuarta -y primera española- en el próximo ranking mundial en -52 kilos.


“Es un primer paso”, advierte la judoka de 23 años, ambiciosa en todas sus competiciones y expectante ante un futuro de lo más prometedor que, en apenas dos meses, le volverá a enfrentar a algunas de las mejores del mundo en el World Master, del 18 al 20 de diciembre en Dusambé (Tayikistán). “Esta medalla también me da fuerzas y me da confianza para el Máster. Tenemos dos meses para prepararlo y vamos con grandes expectativas, a tratar de pelear otra medalla y, ¿por qué no?, un oro”, explicaba, antes de detallar que tratará de desplazarse a Japón para poder entrenar mejor para esa importante cita.
“En Japón siempre sacamos un puntito más y a mí personalmente me ayuda. Allí tienen un nivel muy alto y la quinta mejor es una tía que te da guerra, que te va a poner las cosas difíciles”, explica, recordando a Uta Abe, la campeona del mundo (posee seis título, además de ser campeona olímpica) tras vencerle por una penalización ya en el punto de oro de la final. "Ella me ganó bien. Las decisiones arbitrales fueron porque la normativa del judo está así. Es verdad que no me tiró, pero al final en judo hay muchas formas de ganar", reconocía..
“Verme a su nivel significa mucho para mí. Es algo especial. Estoy contenta con el resultado. Una plata mundial para mí es un sueño. Desde que era pequeñita soñaba con una medalla mundial. Es el primer paso, el primer sueño cumplido. Pero el perder esa final me deja un poco pensando en ese combate y en ver qué podemos mejorar para que la próxima vez pueda ser el oro”, exponía, confesando además que le quedan “otros sueños” por cumplir. “Una medalla olímpica, desde luego. Ése es mi principal sueño. Y también el dorsal rojo, el que te dan como campeona mundial. En la previa de la competición del otro día me emocionaba pensando en que podía conseguirlo el dorsal rojo. Al final se me escapó, pero es un sueño por cumplir”.


La navarra -que esta temporada suma además una plata en el Grand Slam de París, su tercer bronce en un Campeonato de Europa y un tercer puesto también en el Grand Slam de Lausana- ha sido protagonista, este viernes 9 de octubre, en un acto de recibimiento ofrecido por la Fundación Miguel Induráin, que beca a la deportista desde hace años, y en el que han estado presentes junto a Toro Natxo Arbeloa (gerente de la fundación), Félix Pastor (vicepresidente de la Federación Navarra de Judo y Deportes Asociados) y Sandra Muñoz, Xabier Larraya y Juanto Apezetxea (representantes del Instituto Navarro del Deporte y la Actividad Física).
"La fundación es un apoyo importante para la tranquilidad. Cuando estamos ahí, en el alto nivel, es difícil compaginarlo con estar trabajando y afortunadamente, con distintas ayudas, puedo permitirme estar todos los días entrenando, enfocada en mi objetivo y en nada más", ha reconocido la deportista, que ya fue olímpica en los Juegos de París 2024.