Culturismo
Ruth Cuesta, la culturista navarra subcampeona del mundo
La deportista volvió a quedar segunda en la categoría Bikini Wellness de culturismo por segundo año consecutivo


Publicado el 15/11/2023 a las 05:00
Ruth Cuesta comenzó a practicar deporte a los 40 años de edad. No lo había hecho antes. Ella cree que las cosas pasan por algo y que esa oportunidad le llegó “rodada”. Seis años de sudor después provocaron que, el pasado 5 de noviembre, se proclamara subcampeona del mundo en culturismo natural en la categoría de Bikini Wellness en Italia, por segundo año consecutivo tras lograrlo la edición pasada en Praga. Su clave: aprender a distribuirse el tiempo.
Cuesta se casó con 29 años y, tras dedicarse a compaginar su trabajo como madre de cuatro hijos y a su trabajo como educadora social, decidió abrazar la actividad deportiva como si sus ocupaciones no supusieran ya un reto de por sí. El deporte que escogió fue el crossfit, una modalidad en auge que combina ejercicios de halterofilia, con gimnásticos y cardio de alta intensidad. Decidió apuntarse en el box (lugar de entrenamiento para esa actividad) Runa, ubicado en Cordovilla. Para ella, supuso un amor a primera vista. Allí entrenó durante seis años y comprobó que su cuerpo ganaba masa muscular con mucha facilidad. “Para ser una mujer más mayor que el resto, tenía una genética muy buena. Era capaz de muscular muy rápido”, confiesa. Su cuerpo cambió a mucha velocidad. “Mi marido me dijo que tenía una genética muy buena y que la aprovechara”.
Este consejo, junto a su nutricionista y exprofesor Javier Angulo le hicieron ver el potencial físico que disponía. “Me dijeron que si me interesaba el mundo del culturismo que buscara un preparador para ver hasta dónde podría llevar mi potencial”. Desde aquel momento, Cuesta dejó los ejercicios funcionales e intensos del crossfit para dedicarse en exclusiva a la hipertrofia (el aumento de la masa muscular). “Yo ya llevaba una base de cuatro años en el crossfit, pero con mi preparador y en salas de máquinas me dijeron en tan solo un año y medio que ya estaba preparada para competir”.
Este estado físico que Cuesta alcanzó en tan poco tiempo suele tardar en alcanzarse años, con la mayor disciplina y constancia posibles. “Además con la federación natural. A nosotras nos hacen un control antidopaje: no utilizamos ningún tipo de sustancia para llegar a nuestro estado. Lo que hace que nos lleve más tiempo llegar al físico idóneo que al resto de competidores que emplean química”, apunta. Después de que su entrenador la viera preparada, quedó subcampeona en el campeonato de España de su categoría y, gracias a esto, logró entrar en la selección para representar a España en el mundial de culturismo. “Pensé que no iba a conseguir nada y acabé quedando subcampeona. Para mí, el regalo bastaba con acompañar a la selección.”Ahora, un año más tarde, la historia se repitió para la zizurtarra. “Estoy muy contenta, la verdad”.
BATALLA CONTRA EL RELOJ
“Mi vida es mi familia, el entrenamiento y enseñar”, resume. En 24 horas que dura un día, Cuesta es capaz de ingeniárselas para, junto a su marido, cuidar de sus cuatro hijos, entrenar, seguir su dieta y dar clases a niños pequeños en el lugar que la catapultó al mundo de la musculación y el deporte: Crossfit Runa. No obstante, ella tuvo que dejar de entrenar en esta actividad para dedicarse a su desarrollo físico. “Me costó muchísimo hacer ese cambio, pero una vez que ya lo hice no di marcha atrás. Lo tenía que dejar, me lo indicó mi preparador y le hice caso”. No obstante, Cuesta encontró su camino de vuelta al crossfit después de estudiar un grado superior de deporte. “Hice mis prácticas en Runa y acabé compaginando las dos cosas que más me gustan: trabajar con niños y practicar deporte”, señala. Para ella, lo más duro es mantenerse constante en todo aquello que hace.
“Ahora mentalmente me siento muy cansada. Quiero dedicarle tiempo a mi familia. Al final sacrificas muchas cosas. Irte de vacaciones, las dietas estrictas, quitarte vida social...Han sido meses muy sacrificados.” Después de su merecido descanso, la navarra plantea dedicar el año que viene a una dieta de volumen (ingerir más calorías de las que consumes)para ganar más masa muscular para que, en 2025, continúe su batalla contra ella misma y con las agujas del reloj.