Polideportivo
Piragüismo navarro en Noruega
Ante la suspensión de las competiciones de piragüismo, el navarro Ander de Miguel decidió irse un mes a Noruega, “’la Meca’ de las aguas bravas”, en un viaje por libre para disfrutar de la naturaleza


Actualizado el 12/08/2020 a las 06:00
En su kayak azul, intenta alejarse de la orilla rocosa. De repente, un golpe de la corriente le hace cambiar la posición de su piragua, pero no pierde la orientación. Sigue combatiendo contra el agua mientras baja por el río en horizontal. Al final de una pequeña cascada se queda enganchado en la corriente, mientras lucha por no volcar del todo. No hay pánico. Una compañera le tira un cabo y consigue atraerlo a la orilla. A la vez que se chocan la mano, se oyen los gritos de júbilo de sus compañeros, pensando ya en la siguiente aventura.
El protagonista de esta, y de más que habrá tenido, es Ander de Miguel Arenaz (Pamplona, 1996), campeón navarro de aguas bravas, además de haber compitiendo en cuatro mundiales, tres de ellos absolutos. El piragüista está pasando un mes en Noruega rodeado de naturaleza y agua, mucha agua. La piragua es su trabajo pero también su método de relajación. “Viendo que este año iba a ser un año libre de competiciones o muy pocas, he decidido hacer un viaje por libre para pasar más horas en la naturaleza, sin focalizar tanto en la competición”, relata el navarro. “Hacerlo un poco por ocio y por mí, por darle la vuelta a la situación que hemos vivido”.
Después de varios meses sin poder entrenarse en condiciones, ahora ha sabido que le han quitado las competiciones. La Federación Española de Piragüismo confirmó que no iba a haber competiciones nacionales y las internacionales también se suspendieron. Algo que extraña a De Miguel, ya que considera que en el piragüismo el riesgo el menor que en otros deportes por su práctica minoritaria y al aire libre. “Pero esto lo deciden los de arriba y nosotros lo tenemos que acatar”, se resigna.
UN PLAN IMPROVISADO
El coronavirus ha denegado cualquier posibilidad de establecer un plan en el largo plazo. En este caso, el plan de De Miguel también tuvo mucha improvisación. “Hablando con unos y con otros, al final hicimos un grupillo, porque no sabíamos cómo estaba la situación para salir de España y entrar en Noruega. De hecho, se abrieron las fronteras el día 15 de julio, fue un poco plan improvisado”, admite.
Él se vino en furgoneta desde España con un amigo. Después de pasar dos semanas en los Alpes, recalaron finalmente en Noruega, donde ha conocido mucha gente que atraviesa su misma situación. “Nos hemos juntado con gente de todo el mundo, con italianos, austríacos, noruegos... Esto es como la Meca de las aguas bravas y la gente se junta aquí”, afirma. “Noruega es el paraíso de los deportes al aire libre, es todo naturaleza, sin ningún tipo de restricciones. Hay mucha agua, los ríos tienen mucho desnivel y son caudalosos y es perfecto para practicar aguas bravas”.
La fecha prevista de vuelta es el 22 de este mes. Un recorrido de aproximadamente 3.000 kilómetros hasta Pamplona. “El día 22 nos volvemos para casa y de paso, viendo y analizando cómo está la situación, igual partimos el viaje de vuelta en dos porque hemos venido en furgoneta y nos quedamos unos días en los Alpes”, relata. Aun así, el plan sigue sujeto a la improvisación. ”Va a ser un poco sobre la marcha, porque el viaje de vuelta es largo, son prácticamente 3.000 kilómetros desde donde estamos y hacerlo de tirada se puede hacer muy largo”, termina.
Y en Pamplona, tranquilidad. Seguir con su beca en el Centro de Estudios, Investigación y Medicina del Deporte y, como dice él, disfrutar de la piragua. “Trabajar, remar lo que se pueda y sin obsesionarse”, dice De Miguel con calma. “Cuando salgan fechas, ya nos pondremos a ello, pero por ahora intentar disfrutar de cada momento encima de la piragua y no obsesionarse. No sabemos cuánto va a durar esto, entonces disfrutar ante todo”.